Tuesday, September 6, 2011

Espero llegue a México!

Hólderlin por Mariano Berdusán: Un sueño hecho realidad


EL SUEÑO IMPOSIBLE (Antología poética)

Friedrich Hölderlin
en la versión de Mariano Berdusán

Por fin tengo en mis manos esta maravilla, la versión de Hölderlin de nuestro admirado Mariano Berdusán. De momento me limito a una rápida reseña resaltando una vez más la concisión y precisión ya demostradas por Berdusán en su Propercio ("Todo amor es grande"). Prólogo, comentarios, notas y pies de entrada consiguen no sólo que el lector avezado disfrute de una versión nueva y rebosante de frescura del poeta alemán, sino también para que el profano que se acerca por vez primera a estos versos, lo haga de la mano amiga que le tiende el traductor. En suma, un Hölderlin más accesible. Una maravilla. Insisto.
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La presentación será el próximo
miércoles, 3 de marzo a las 20 horas
Librería Los portadores de sueños
Jerónimo Blancas, 4 - Zaragoza.



Reseña editorial:

EL SUEÑO IMPOSIBLE (ANTOLOGÍA POÉTICA)
Autor: Friedrich Hólderlin


Catálogo: Golpe de Dados Libro nº 83 de la colección

Descripción: EL SUEÑO IMPOSIBLE de Hölderlin fue su gran deseo de llegar a ser profesor de universidad para lo que estaba excepcionalmente bien preparado. EL SUEÑO IMPOSIBLE de Hölderlin fue que ni la universidad, ni sus amigos (que a veces le llevaron por unos y otros caminos de la vida) supieron o pudieron hacer realidad el gran deseo del poeta. Pero el renombre y el esplendor que con ellos y con la universidad no pudo conseguir Hölderlin lo alcanzó – como casi todos los grandes hombres de la Historia - después de su muerte, merced a su extensa y espléndida creación literaria de la que esta antología que ahora presentamos, aún siendo amplia, es sólo una muestra. Traducción, notas y prólogo de Mariano Berdusán Cabellos.


Editorial: Libros del Innombrable

Gran Poema de Hölderlin

Hölderlin por Mariano Berdusán

 Esbozo de himno a la Virgen


Mucho he padecido
por causa tuya y de tu Hijo,
¡oh Virgen!,
desde que en mi primera juventud
oí hablar de Él pues, no sólo el Hijo
sino también sus servidores, están bajo un destino
y muchos cantos que yo quise dedicar al Padre Altísimo,
fueron devorados por la melancolía.


Pero, ¡oh Celestial!, quiero ahora celebrarte
y no tengo miedo de que el sentido de esta celebración
sea menospreciado por tu glorioso Poder,
pues velaré igual que la sagrada lámpara
que, protegida por obedientes servidores,
es la alegría del templo.

Formado en tu seno
el Niño divino, y junto a él
el hijo de tu amiga, llamado Juan
por su padre mudo, cuando al audaz
le fue permitido expresar
lo que quería.
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Pues las leyes están bien pero,
como los dientes de un dragón,
ellas destrozan y matan la vida cuando
en su ira, un ser ruin o un rey las endurece.
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Pero Dios, a quienes ama, les da perseverancia.
Luego, los dos murieron:
tú los viste morir
y tu alma grande sufrió una divina tristeza.
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Pero cuando en la sagrada noche
pensamos en el porvenir y nos asalta
la preocupación por los que duermen sin inquietud,
los niños en flor, recién nacidos,
Tú te acercas sonriente y les preguntas:
¿qué puede temer uno siendo tú la Reina?
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Pues tú nunca pudiste envidiar
Los días venideros
Ya que,desde siempre, quisiste que los hijos
fueran más que la madre
y nunca te agradó cuando el mayor, despectivo,
se burlaba del pequeño,
pues a cualquiera de nosotros le agrada
pensar en sus padres y recordar sus gestas.
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Cuida pues ¡oh Celestial!,
a esas jóvenes plantas,
y cuando llegue el invierno frío del norte
o el letal rocío, o la sequía dure en exceso,
y cuando en su exuberante floración
vayan a caer bajo el poderoso filo de la guadaña,
concédenos una nueva cosecha,
y para que nunca esa abundancia
se nos pierda en débiles ramas,
concédenos también una nueva fuerza
para poder elegir lo mejor entre lo mucho.


El mal es nada. Alguien debería
hacerme captar esa verdad,
como el águila a su presa.
Y a los otros también
a fin de que no confundan a la Nodriza,
que engendra el nuevo día uniéndose engañosamente
a la tierra y prefiriendo cobijarse
en el regazo materno sin hacer frente a las dificultades.
Pues grande es Aquel de quien ellos heredarán la riqueza.
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Ante todo que tengamos cuidado con la Naturaleza
que los dioses crearon según una ley pura,
por la cual los hijos de los dioses
pueden pasearse gozosos entre las rocas y prados
que florecen purpúreos y entre umbrosas fuentes.


Hagámoslo así, ¡oh Señora!, por Ti y por tu Hijo,
también por los demás para que los dioses
no los tomen a la fuerza como esclavos.
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Allá, en la frontera, se alza Knockenberge (1),
Así llamado hoy aunque en la lengua antigua
Se le llama el Ossa, también puede llamársele Teotoburgo
A este lugar con sus espirituales, una tierra
Donde los celestiales erigieron sus templos.
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Pero hay una raza tenebrosa que no escucha
con agrado al semidiós, ni tampoco
cuando un celestial se manifiesta a los hombres en las ondas
sin figura visible y no venera el rostro del Puro,
del Dios omnipresente.


Pero ¿qué te importa ti todo eso,
oh canto puro? Yo ciertamente moriré,
pero tú sigues otro camino.
En vano la envidia podrá impedirlo.
Cuando n el tiempo venidero
encuentres aun hombre bueno en tu camino,
salúdalo y él pensará
que nuestros días estuvieron llenos
de felicidad y llenos de dolor.

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(1) .-Nota del traductor: Son tres maneras difrentes de llamar a un mismo lugar. Knockenberge, Ossa y Teutoburgo. Este lugar, selva y montaña al N.O. de Alemania, en Westfalia, fue donde el general Armiño derroto a las legiones romanas de Varo en el año 9 a.C. Fue aquí donde Hölderlin pasó una época feliz, pero breve, de su vida.



Editado por “Libros del innombrable
Título: “Friedrich Hölderlin. El sueño imposible. Antología poética”
Traducción: Mariano Berdusán

otro Poema de Hölderlin

CUANDO ERA NIÑO (Friedrich Hölderlin por Mariano Berdusán)


Cuando era niño,
a menudo un dios me salvaba
del griterío y del castigo de los hombres.

Yo jugaba entonces, tranquilo y sin temor,
con las flores del prado
y las brisas del cielo
jugueteaban conmigo.

Y así como tú regocijas
el corazón de aquéllas plantas
cuando sus delicados brazos tienden hacia tí,
tú alegrabas también mi corazón,
¡oh padre Helios! Y, como Endymión ¹,
yo era tu favorito, oh sagrada Luna.

Oh, vosotros todos,
fieles y amables dioses,
¡si supierais cuánto os ha querido mi alma!

Es verdad que entonces
no os llamaba con vuestros propios nombres
y tampoco vosotros me nombrabais a mí
como hacen los hombres entre ellos,
como si se conocieran de siempre.

Sin embargo, nunca conocí a los hombres
tan bien como a vosotros.
Llegué a comprender el silencio del Éter,
pero nunca comprendí
las palabras de los hombres.

La armonía susurrante
del bosque me educó
y aprendí a amar
entre las flores.

En los brazos de los dioses crecí.




Autor: Friedrich Hölderlin
Traducido por Mariano Berdusán





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1 Según la mitología, Endymión, pastor y nieto de Júpiter, fue hijo de Atelio y de Cálice. De él, por su extraordinaria belleza, se enamoró la Luna. Zeus le concedió lo que le pidiera y eligió permanecer eternamente dormido sin perder su inmortalidad y belleza.(N del T)

Poema de Hölderlin

SI DESDE LEJOS... (Hölderlin por Mariano Berdusán)


SI DESDE LEJOS... (*)


Si desde lejos, aunque estemos separados,
aún me reconoces y el pasado,
oh tú que compartiste mis penas,
representa algo hermoso para ti,


dime, ¿dónde podía esperarte tu amada?,
¿en aquel jardín donde nos encontramos
después de un tiempo terrible y oscuro?,
¿o aquí junto a los ríos del sagrado mundo?


Tengo que decírtelo. Había algo hermoso
en tu mirada cuando, desde lejos,
te volviste alegre para mirar,
tú, hombre siempre tan prudente, de oscuro semblante.


¿Cómo transcurrían entonces las horas?
¿Cómo podía mi alma sentirse serena
sabiendo como sabía, que estábamos separados?
Sí, lo confieso. Fui tuya.


De verdad. Tú me traes a la memoria cuanto ya sé
y me lo escribes en tus cartas.
También a mí se me representa ahora
cuanto te dije en el pasado.

¿Era primavera? ¿Era verano? El ruiseñor, con sus dulces cantos,
convivía con los otros pájaros
en los arbustos cercanos,
y con sus perfumes los árboles nos envolvían.

Los claros senderos, el bajo matorral y la arena
sobre la que caminábamos, volvían más alegres
y amables los jacintos,
o los tulipanes, la violeta y el clavel.

Arrimada a los muros y paredes crecía verde la hiedra
y lo mismo hacía una sagrada oscuridad en las altas alamedas.
A menudo, mañana y noche, estuvimos allí
hablando de muchas cosas y mirándonos gozosos.

Revivía en mis brazos aquel joven
que, ya perdido, llegó desde los campos
que con melancolía me mostraba.
Pero él conservaba los nombres

de aquellos raros lugares,
y toda la belleza que florecía o se ocultaba
en las sagradas riberas para mí tan queridas,
en el suelo patrio.


Desde lo alto contemplar puedo hasta más allá del del mar
donde nadie quiere vivir. Alégrate y piensa
en aquella que aún se siente complacida
porque un día radiante brilló para nosotros.


Ese día, que comenzó con mutuas declaraciones
y entrelazando nuestras manos, nos unió. ¡Ay de mí!
Fueron unos días hermosos. Pero pronto
una triste oscuridad llegó tras ellos.

Querido. Siempre me aseguras que te encuentras
muy solo en el hermoso mundo.
Pero tú no sabes...

F. Hölderlin
por Mariano BERDUSÁN


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(*) A pesar de la extensa producción literaria de Hölderlin y a pesar de los varios poemas que dedicó a Diótima, es sólo en éste en el que la persona que habla es ella. Los últimos versos quedan algo incompletos: parece ser que Hölderlin, por las razones que fuera, no se sentía con ánimos de seguir adelante y concluyó así este poema.



Traducción y nota:
Mariano Bersusán
"El sueño imposible - Antología poética"
Libros del Inombrable - Zaragoza, 2010

Otro Poema de Hölderlin



Hölderlin por Mariano Berdusán ("Como en un día de fiesta")

 Como en un día de fiesta, al alba,
sale el labrador a ver el campo
después que los relámpagos han caído sin parar
refrescando la noche cálida
y siguen aún a lo lejos retumbando los truenos.
El río retorna a su cauce
y el suelo, refrescado, reverdece ya;
los viñedos gotean por la lluvia benéfica
de los cielos y los árboles del bosque
relucen quietos bajo un sol apacible.

Así están ellos cuando el clima es propicio,
ellos que no fueron educados por un solo maestro
sino por la bella Naturaleza, maravillosa,
omnipresente y dominante, entre dulces abrazos,
y así es como a veces, en ciertas épocas,
ella parece dormitar en el cielo, entre las plantas
o entre los pueblos, así se entristece también
el rostro de los poetas que parecen estar solos
pero están siempre presagiando el futuro;
y así ella, de esa misma manera, descansa también.

Pero ahora está clareando el día. Esperé este momento,
lo he visto venir y mi palabra hace bueno lo que vi.
Pues la Naturaleza, ella misma, más antigua
que los tiempos, está por encima
de los dioses del Oriente y del Occidente
y se alza ahora con estrépito de armas
y desde lo alto del Éter a lo hondo del abismo,
según leyes estables nacidas del sagrado Caos
desde siempre, siente surgir de nuevo
una exaltación que da vida a todo lo existente.

Y así como un fuego brilla en la mirada del hombre
que ha proyectado algo grande,
así estas nuevas señales y hazañas del mundo
encienden también una hoguera en el alma de los poetas.
Y lo que antaño ocurrió sin apenas entenderlo nosotros,
ahora se nos manifiesta por primera vez
y reconocemos en ello a las vivificadoras fuerzas de los dioses,
aquéllas que antes, sonrientes y como si fueran
esclavos, labraban nuestros campos.

¿Me preguntas tú por ellas? Su espíritu sopla
en el canto que nace del sol del día y de la tierra acogedora,
de tormentas en el aire y de otros fenómenos
que, habiendo surgido de la profundidad de los tiempos
y siendo más comprensibles y a nuestro alcance,
tienen lugar entre el cielo y la tierra
y entre los pueblos. Los pensamientos del espíritu,
comunes a todos nosotros, reposan sosegados
en el alma del poeta que, atrapada de repente


y abrasada por el sagrado rayo,
y desde siempre habituada a lo infinito,
consigue el fruto que nace del amor,
que es el canto, obra de los hombres y de los dioses
y testimonio de todos ellos.


De esta manera, según cuentan los poetas,
cayó el rayo sobre la casa de Sémele (*),
pues deseó ver al dios y entonces,
divinamente herida, concibió al sagrado Baco,
fruto de la tormenta.


Por eso ahora los hijos de la tierra beben
sin peligro el fuego celestial.
Pero a nosotros los poetas, nos corresponde
aguantar con la cabeza desnuda las tormentas del Dios,
asir con las manos ese rayo del Padre
y poder brindar al pueblo, con nuestro canto,
el don celestial y, si tenemos un corazón puro
como los niños y unas manos inocentes,

el rayo sagrado del Padre no nos consumirá;
y, aunque estemos hondamente estremecidos
compartiendo los sufrimientos más fuertes,
nuestro corazón permanecerá firme
cuando nos sobrevenga la tormenta del dios.
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Autor: Friedrich Hölderlin
Traducido por Mariano Berdusán
“Friedrich Hölderlin. El sueño imposible. Antología poética”
Editado por “Libros del innombrable”
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(*) Según la mitología, Sémele, amante de Júpiter y madre de Baco, murió fulminada por los rayos de Júpiter al desear ver la gloria del dios en todo su explendor.

Aforismo 20110906/1:39

¡Leer es un acto de libertad!


Más aún, es manifiesto
Que, con frecuencia,
Sorprende a sí mismo
Entre los destinatarios.



Reading is an act of freedom!
Famous motif: The beginning of Beethoven's 5th Symphony
Even more, it’s a manifest
That, quite frequently,
Catches our very own self
Among the addressees.

And then, the first theme that follows the above... be aware of the same motif everywhere