Monday, May 26, 2014

Tres filósofos alemanes

Hegel, Schelling y Hölderlin - Primer programa de un sistema del idealismo alemán



Hegel Schelling Hölderlin

Por Hegel, Schelling y Hölderlin


... una ética. Puesto que, en el futuro, toda la metafísica caerá en la moral, de lo que Kant dio sólo un ejemplo con sus dos postulados prácticos, sin agotar nada, esta ética no será otra cosa que un sistema completo de todas las ideas o, lo que es lo mismo, de todos los postulados prácticos. La primera idea es naturalmente la representación de mí mismo como de un ser absolutamente libre. Con el ser libre, autoconsciente, emerge, simultáneamente, un mundo entero —de la nada—, la única creación de la nada verdadera y pensable. Aquí descenderé a los campos de la física; la pregunta es ésta: ¿Cómo tiene que estar constituido un mundo para un ser moral? Quisiera prestar de nuevo alas a nuestra física que avanza dificultosamente a través de sus experimentos. 
Así, si la filosofía da las ideas y la experiencia provee los datos, podremos tener por fin aquella física en grande que espero de las épocas futuras. No parece como si la física actual pudiera satisfacer un espíritu creador, tal como es o debiera ser el nuestro. 
De la naturaleza paso a la obra humana. Con la idea de la humanidad delante quiero mostrar que no existe una idea del Estado, puesto que el Estado es algo mecánico, así como no existe tampoco una idea de una máquina. Sólo lo que es objeto de la libertad se llama idea. ¡Por lo tanto, tenemos que ir más allá del Estado! Porque todo Estado tiene que tratar a hombres libres como a engranajes mecánicos, y puesto que no debe hacerlo debe dejar de existir. Podéis ver por vosotros mismos que aquí todas las ideas de la paz perpetua, etc., son sólo ideas subordinadas de una idea superior. Al mismo tiempo quiero sentar aquí los principios para una historia de la humanidad y desnudar hasta la piel toda la miserable obra humana: Estado, gobierno, legislación. Finalmente vienen las ideas de un mundo moral, divinidad, inmortalidad, derrocamiento de toda fe degenerada, persecución del estado eclesiástico que, últimamente, finge apoyarse en la razón, por la razón misma. La libertad absoluta de todos los espíritus que llevan en si el mundo intelectual y que no deben buscar ni a Dios ni a la inmortalidad fuera de sí mismos. 
Finalmente, la idea que unifica a todas las otras, la idea de la belleza, tomando la palabra en un sentido platónico superior. Estoy ahora convencido de que el acto supremo de la razón, al abarcar todas las ideas, es un acto estético, y que la verdad y la bondad se ven hermanadas sólo en la belleza. El filósofo tiene que poseer tanta fuerza estética como el poeta. Los hombres sin sentido estético son nuestros filósofos ortodoxos. La filosofía del espíritu es una filosofía estética. No se puede ser ingenioso, incluso es imposible razonar ingeniosamente sobre la historia, sin sentido estético. Aquí debe hacerse patente qué es al fin y al cabo lo que falta a los hombres que no comprenden [nada de las] ideas y que son lo suficientemente sinceros para confesar que todo les es oscuro, una vez que se deja la esfera de los gráficos y de los registros. 
        La poesía recibe así una dignidad superior y será al fin lo que era en el comienzo: la maestra de la humanidad; porque ya no hay ni filosofía ni historia, únicamente la poesía sobrevivirá a todas las ciencias y artes restantes. Al mismo tiempo, escuchamos frecuentemente que la masa [de los hombres] tiene que tener una religión sensible. No sólo la masa, también el filósofo la necesita. Monoteísmo de la razón y del corazón, politeísmo de la imaginación y del arte: ¡esto es lo que necesitamos!.
 
Hablaré aquí primero de una idea que, en cuanto yo sé, no se le ocurrió aún a nadie: tenemos que tener una nueva mitología, pero esta mitología tiene que estar a servicio de las ideas, tiene que transformarse en una mitología de la razón. 
Mientras no transformemos las ideas en ideas estéticas, es decir en ideas mitológicas, carecerán de interés para el pueblo y, a la vez, mientras la mitología no sea racional, la filosofía tiene que avergonzarse de ella. Así, por fin, los hombres ilustrados y los no ilustrados tienen que darse la mano, la mitología tiene que convertirse en filosófica y el pueblo tiene que volverse racional, y la filosofía tiene que ser filosofía mitológica para transformar a los filósofos en filósofos sensibles. Entonces reinará la unidad perpetua entre nosotros. Ya no veremos miradas desdeñosas, ni el temblor ciego del pueblo ante sus sabios y sacerdotes. Sólo entonces nos espera la formación igual de todas las fuerzas, tanto de las fuerzas del individuo mismo como de las de todos los individuos. No se reprimirá ya fuerza alguna, reinará la libertad y la igualdad universal de todos los espíritus. Un espíritu superior enviado del cielo tiene que instaurar esta nueva religión entre nosotros; ella será la última, la más grande obra de la humanidad.

The Oldest Systematic Program of German Idealism [Full text]

Hegel, Schelling, Hölderlin
Idealismo Alemán


An Ethics. Since all metaphysics will henceforth fall into morals-- for which Kant, with both of his practical postulates has given only an example and exhausted nothing, so this ethics will contain nothing other than a complete system of all ideas, or what is the same, of all practical postulates. The first idea is naturally the conception of my selfas an absolutely free being. Along with the free, self-conscious being an entire world emerges simultaneously-- out of nothingness-- the only true and conceivable creation out of nothingness-- Here I will descend to the fields of physics; the question is this: How should a world be constituted for a moral being? I should like to give our physics, progressing laboriously with experiments, wings again. 

So whenever philosophy provides the ideas, experience the data, we can finally obtain physics on the whole, which I expect of later epochs. It does not seem as if present day physics could satisfy a creative spirit such as ours is or should be.

From nature I come to man's works. The idea of the human race first-- I want to show that there is no idea of the state because the state is something mechanical, just as little as there is an idea of a machineOnly that which is the object of freedom is called idea. We must therefore go beyond the state!-- Because every state must treat free human beings like mechanical works; and it should not do that; therefore it should cease. You see for yourself that here all the ideas, that of eternal peace, etc., are merely subordinate ideas of a higher idea. At the same time I want to set forth the principles for a history a human race here and expose the whole miserable human work of state, constitution, government, legislature-- down to the skin. Finally the ideas of a moral world, deity, immortality-- overthrow of everything ((superstition)) pseudo doctrines, persecution of the priesthood, which recently poses as reason, come through itself. --(The) absolute freedom of all spirits who carry the intellectual world within themselves, and may not seek either God or immortality outside of themselves.

Finally the idea which unites all, the idea of beauty, the word taken in the higher taken in the higher platonic sense. I am convinced that the highest act of reason, which, in that it comprises all ideas, is an aesthetic act, and that truth and goodness are united like sisters only in beauty-- The philosopher must possess just as much aesthetic power as the poet. The people without aesthetic sense are our philosophers of the letter. The philosophy of the spirit is an aesthetic philosophy. One cannot be clever in anything, one cannot even reason cleverly in history-- without aesthetic sense. It should now be revealed here what those people who do not understand ideas are actually lacking-- and candidly enough admit that everything is obscure to them as soon as one goes beyond charts and indices. 
Poetry thereby obtains a higher dignity; it becomes again in the end what it was in the beginning-- teacher of (history) the human race because there is no longer any philosophy, any history; poetic art alone will outlive all the rest of the sciences and arts. 

At the same time we so often hear that the great multitude should have a sensual religion. Not only the great multitude, but even philosophy needs it. Monotheism of reason and the heart, polytheism of the imagination and art, that is what we need!

First I will speak about an idea here, which as far as I know, has never occurred to anyone's mind-- we must have a new mythology; this mythology must, however, stand in the service of ideas, it must become a mythology of reason.

Until we make ideas aesthetic, i.e., mythological, they hold no interest for the people, and conversely, before mythology is reasonable, the philosopher must be ashamed of it. Thus finally the enlightened and unenlightened must shake hands; mythology must become philosophical, and the people reasonable, and philosophy must become mythological in order to make philosophy sensual. Then external unity will reign among us. Never again the contemptuous glance, never the blind trembling of the people before its wise men and priests. Only then does equal development of all powers await us, of the individual as well as if all individuals. No power will be suppressed any longer, then general freedom and equality of spirits will reign-- A higher spirit sent from heaven must establish this religion among us, it will be the last work of the human race.

Un poema de Hegel!

W. F. Hegel - Eleusis - A Hölderlin (agosto 1796)

24 de enero de 2008 ·



Hegel y Hölderlin 


En torno a mí, dentro de mí la calma habita -los atareados
con su incansable ansia duermen, proporcionándome la libertad
y el ocio-, gracias a ti, libertadora mía,
¡oh noche! Con un blanco cendal de neblina
cubre la luna la frontera incierta
de las lomas lejanas; amablemente me llama
la clara franja de aquel lago;
se aleja el recuerdo del tumulto monótono del día,
como si hubiera años de distancia entre él y el ahora.
Y tu imagen, querido, se presenta ante mí; tu imagen
y el placer de los días que han huido, aunque pronto los borra
la dulce espera de volver a vernos...
Se me presenta la escena del abrazo
anhelado, fogoso; más tarde las preguntas, el interrogatorio
más profundo, recíproco,
tras cuanto en actitud, expresión y carácter
el tiempo haya cambiado en el amigo...placer de la certeza
de hallar más firme, más madura aún la lealtad de la vieja alianza,
alianza sin sellos ni promesas,
de vivir solamente por la libre verdad y nunca, nunca,
en paz con el precepto que opiniones y afectos reglamenta.
Ahora con la inerte realidad pacta el deseo
que atravesando montes y ríos fácilmente hasta ti me llevó,
pero pronto un suspiro lanza su desacuerdo
y con él huye el sueño de dulces fantasías.

Mi vista hacia la eterna bóveda celestial se alza,
hacia vosotros, ¡astros radiantes de la noche!,
y el olvido de todo, deseos y esperanzas,
de vuestra eternidad fluye y desciende.

(El sentir se diluye en la contemplación;
lo que llamaba mío ya no existe;

hundo mi yo en lo incomensurable,
soy en ello, todo soy, soy sólo ello.
Regresa el pensamiento, al que le extraña
y asusta el infinito, y en su asombro no capta
esta visión en profundidad.
La fantasía acerca a los sentidos lo eterno
y lo enlaza con formas) ...

¡Bienvenidos seáis,
oh elevados espíritus, altas sombras,
fuentes de perfección resplandecientes!
No me asusta... Yo siento que es mi patria también
el éter, el fervor, el brillo que os baña.
¡Que salten y se abran ahora mismo las puertas de tu santuario,
oh Ceres que reinaste en Eleusis!
Borracho de entusiasmo captaría yo ahora
visiones de tu entorno,
comprendería tus revelaciones,
sabría interpretar de tus imágenes el sentido elevado,
oiría los himnos del banquete divino,
sus altos juicios y consejos...

Pero tu estruendo ha enmudecido, ¡oh Diosa!
Los dioses han huido de altares consagrados
y se han vuelto al Olimpo;
¡huyó del profanado sepulcro de los hombres
de la inocencia el genio, que aquí les encantaba!.. .
Tus sabios sacerdotes callaron; de tus sagrados ritos
no llegó hasta nosotros por curiosidad que por amor,
a la sabiduría (tal hay en los que buscan y a Ti te menosprecian) ...

¡Por dominarlas cavan en busca de palabras
que conserven la huella de tu excelso sentido!
¡En vano! Sólo atrapan polvo, polvo y ceniza
en las que no retorna nunca jamás tu vida.
¡Aunque lo inanimado y el moho les contentan
a los eternos muertos!..., ¡los muy sobrios!..., en balde...,
no hay señal de tus fiestas ni huella de tu imagen.
Era para tu hijo tan abundante en altas enseñanzas tu culto,
tan sagrada la hondura del sentimiento inexpresable,
que no creyó dignos de ellos secos signos.

Pues casi no lo era el pensamiento, aunque sí el alma,
que sin tiempo ni espacio, absorta en el pensar de lo infinito,
se olvidó de sí misma y se despierta ahora de nuevo a la conciencia.
Pero quien de ello quiera hablar a otros,
aun con lengua de ángel, sentirá en las palabras su miseria.
Y le horroriza tanto haberlas empleado en empequeñecerlo
al pensar lo sagrado, que el habla le parece pecado
y en vivo se clausura a sí mismo la boca.

Lo que así el consagrado se prohibió a sí mismo, una ley sabia
prohibió a loso más pobres espíritus hacer saber
cuanto vieran, oyeran o sintieran en la noche sagrada:
para que a los mejores su estrépito abusivo
no molestara en su recogimiento ni su hueco negocio de palabras
les llevara a enojarse con lo sagrado mismo, y para que éste
no fuera así arrojado entre inmundicias, para que nunca
se confiara a la memoria, ni tampoco
fuera juguete y mercancía del sofista
vendida igual que un óbolo,
ni manto del farsante redicho, ni tampoco
férula del muchacho piadoso, y tan vacío
quedara al fin que solamente en eco extrañas lenguas
siguieran conservando raíces de su vida.
Porque tus hijos, Diosa, no exhibieron
por calles y por plazas tu honor, sino que avaros
en el santuario de tu pecho lo guardaban.
Por eso no vivías tú en su boca.
Te honraban con su vida. Aún vives en sus hechos.
¡También en esta noche te he escuchado, divinidad sagrada,
a ti, que me revelas a menudo la vida de tus hijos;
a ti, que yo presiento que a menudo eres el alma de sus hechos!
Eres el alto pensamiento, la fe sincera,
que una Deidad, aunque todo se hunda, nunca se desmorona.


Trad.: J. M. RipaldaEn Escritos de juventud, México, Fondo de Cultura Económica, 2003
 
Aporte de Carmen Blázquez en Factor Serpiente