Thursday, September 20, 2018

PAN Y VINO - Friedrich Hölderlin

Tomadso de AQUÍ


A Heinze



1

La ciudad reposa en torno; la calle, con luz, se aquieta
y con antorchas ornados se deslizan los carruajes.
Saciados vuelven los hombres al reposo en sus moradas,
sopesa algún pensativo la pérdida y la ganancia
satisfecho en el hogar; ya sin vides y sin flores
descansa en sus tareas el afanoso mercado,
de cuerdas, lejana música se oye desde los jardines,
¿son los sones de un amante o recuerda un solitario
a los perdidos amigos y la juventud ya ida?
Sobre sus lechos fragantes brotan frescos manantiales,
en el aire de la tarde suaves tañen las campanas,
atento al curso del tiempo un sereno da la hora.
La suave brisa reciente las copas del soto agita.
¡Mirad! La sombra de nuestro planeta, la hermosa luna,
viene también en secreto; la soñadora, la noche,
llega grávida de estrellas sin cuidarse de nosotros,
brillando, la sorprendida, entre el hombre forastera,
con tristeza y esplendor sobre la altura del monte.


2

Maravillosa es la gracia de la sublime, y no existe
quien conozca cuándo y qué por su causa le acontece.
Así mueve el mundo y el alma esperanzada del hombre.
Ni siquiera el sabio entiende sus designios, pues que así
lo dispone el dios supremo que a ti, Heinze, te ama tanto,
así, el día pensativo, cual la noche, te es preciado.
A veces ama la sombra la vista clarividente
y, antes que sea preciso, busca los goces del sueño,
o un hombre que es devoto mira la plácida noche.
Sí, oportuno es dedicarle dulces coronas y canto,
pues sacra es para los muertos y para los errabundos
aunque eterna permanezca dentro del más libre espíritu.
Mas, para que en la tiniebla un asidero tengamos,
deberá ella concedernos, al momento de la duda,
la dádiva del olvido y la inspiración divina,
darnos al ardiente palabra, cual los amantes insomne,
una copa rebosante y una vida más osada
y también sacra memoria para velar la noche.


3

Ocultamos vanamente el corazón en el pecho;
en vano, maestros y alumnos, el ánimo controlamos,
pues, ¿quién nos impedirá o prohibirá el contento?
Partamos; un fuego sacro noche y día nos impulsa.
¡Ven, pues! Miremos lo abierto, indaguemos algo propio,
no importa su lejanía, por los confines del mundo.
Algo permanece estable: se trate del mediodía
o sea la medianoche, hay un cannon compartido
y a cada cual se le asigna su medida peculiar;
hacia ella se llega y de ella se vuelve hasta lo posible.
Que se burle de la burla un extravío dichoso.
Cuando en la noche sagrada sobrevenga a los poetas.
¡Ven hasta el Itsmo!, allá, donde ruge el mar abierto,
cabe el Parnaso y rodeado por délficas rocas níveas,
en las tierras del Olimpo, del Citerón en las cumbres,
allí bajo los pinares, bajo los dulces viñedos,
donde el Tebas y el Ismeno cruzan la tierra de cadmo,
de allí viene y hacia allí señala el dios venidero.


4

¡Grecia bienaventurada! ¡Hogar de todos los dioses!
¿Es cierto lo que una vez, cuando jóvenes, oímos?
¡Gozoso aposento! El mar, cual suelo; los montes, mesas;
antaño fuiste erigida para un único destino.
Pero, ¿dónde están los tronos, los templos? ¿dónde los vasos?
¿dónde, colmados de néctar, para los dioses y el canto?
¿dónde alumbran los oráculos que descrifran lo remoto?
¿dónde resuena, si Delfos dormita, la voz del rápido
destino? ¿dónde, jocundo, irrumpe sobre los ojos,
pleno de lo omnipresente y tronado del aire?
"¡Padre Eter!" era el clamor volando de boca en boca:
sin fin. No existe quien haya sufrido la vida solo;
dulce es tal bien compartido y, trocado con extraños,
cambia en júbilo. La ardiente palabra despierta en sueños:
resonando: "¡Padre! ¡alegre!" cual emblema milenario,
es la herencia de los padres: signo creador y certero.
Así vuelven los divinos: desde la sombra de su día
adviene profundamente emotivo entre los hombres.


5

Advienen en el comienzo sin que les reconozca,
y los hijos les porfían, con su luz ciega, la dicha,
y el hombre de ellos recela. Apenas un semidiós
nombrar a aquellos podría que con dones se le acercan.
El ánimo de los dioses vasto es; el pecho del hombre
insuflan con alegrías, bienes que usar sabe apenas;
necio y dadivoso, crea, dilapida y, cuando toca
con mano bendita, casi trueca en santo lo profano.
Los divinos lo toleran; mas, luego, ellos mismos llegan,
reales, y toma el hombre el hábito de la dicha,
y el del día y del mirar a los dioses manifiestos,
al rostro de los nombrados, largo tiempo, Uno y Todo,
que insuflan el hondo pecho mudo con libre abundancia
y aplacan, antes de nada, los inexhaustos deseos.
Así es el hombre. Recibe suerte, y cuando un dios lo atiende
con sus obras no le ve ni podría conocerlo.
Mas si debió sufrir antes, nomina lo que más ama,
y será en ese momento, tan solo en ese momento,
que palabras como flores brotarán para nombrarlo.


6

A los bienaventurados piensa honrar con devoción,
sí, todo debe anunciar ciertamente su alabanza,
no surja nada a la luz que no agrade a los divinos;
nada vaya al Padre Eter intentando con fatigas.
A fin de estar dignamente en presencia de los dioses,
entre sí van ordenándose gloriosamente los pueblos
para construir ciudades y templos de maravilla
alzados en las riberas de los mares y los ríos.
¿Dónde están? ¿dónde florecen las villas más renombradas,
las coronas de la fiesta? Mustia está Tebas, y Atenas.
¿No se escuchan ya los ruidos de las armas en Olimpia?
¿tampoco el de las doradas carrozas para el combate?
¿Y no se coronan ya los bajeles de Corinto? 
¿Por qué enmudecen los viejos anfiteatros sagrados?
¿por qué no alegran las danzas de rituales ofrecidos?
¿por qué no signa un divino la frente del favorito,
cual una vez, señalando como antaño al elegido?
O compareció en persona, tomando humana figura,
culminando con consuelo la fiesta de los celestes.


7

¡Tarde llegamos, amigo! Por cierto, los dioses viven,
pero arriba, en otro mundo, por sobre nuestras cabezas.
Sin descanso ahí trabajan y de nosotros parecen
no cuidar; pero vivimos, tanto es lo que nos protegen.
No podría un frágil vaso a menudo contenerlos,
solo a veces tan divina plenitud resiste el hombre.
La vida es un sueño de ellos. Pero el estravío ayuda
cual sueño, y nos fortalecen la necesidad, la noche,
hasta que en cunas de bronce crezcan héroes bastantes
surgiendo con corazones fuertes cual de los celestes.
Descenderán entre truenos. Mientras estoy a su espera,
mejor me parece el sueño que vivir sin compañero;
al persistir indolente no sé qué hacer o decir
luego, ¿para qué poetas en un tiempo de penuria?
Son, dices, cual oficiantes sagrados del dios del vino,
errando por las comarcas bajo la noche sagrada.


8

Pero cuando en un momento, que creemos ya remoto,
ascendieron a la altura los que la vida alegraban,
y el Padre de los humanos su rostro apartó divino,
y se inició con razón el duelo sobre la tierra,
y adivinó apacible genio, celestial consolador,
que anunció el fin de aquél día, desvaneciéndose luego.
Dejó aquel coro celeste determinadas ofrendas
cual signo de su presencia y retorno venidero,
que como antaño nos causan un humano regocijo,
pues la dicha en el espíritu insoportable sería 
para el hombre: héroes no hay que soporten tales goces,
sin embargo, en la quietud vive un reconocimiento.
El pan fruto es de la tierra y es bendito por la luz,
y del tonante proviene el regocijo del vino.
Pues que nos recuerdan ambos a los celestes venidos 
antaño, y que volverán cuando sea el tiempo justo,
con devoción los poetas al dios del vino le cantan
y loas que oye el anciano no pensadas en vano.


9

¡Dícese, pues, que el anciano reconcilía día y noche!,
que a las estrellas del cielo eternamente dirige,
siempre alegre, cual follaje del verde pino que ama,
o cual Corona de yedra que eligió, porque Dionisos
permanece, y el vestigio trae dioses idos 
a quienes, faltos de dioses, yacen bajo las tinieblas.
Mira lo que el canto antiguo vaticina de los hijos 
de dios, Heinze, somos nosotros: el fruto de las Hespérides,
maravilloso y exacto, que maduró entre los hombres.
¡Afírmelo quien lo vio! Bastantes cosas suceden, 
pero pocas dejan huella; sin corazón, sombra somos
hasta que, reconociendo a cada uno, el Padre Eter
sea de todos. En tanto, llega quien porta la antorcha 
el sirio, hijo del altísimo, a las tinieblas bajando.
Lo ven los sabios dichosos: sonreír ilumina 
al ánima prisionera y, al hombre que la guarece,
al resplandor de la luz le abre súbito los ojos.
Cuán plácido sueña y duerme el Titán sobre la Tierra
e, incluso, el envidioso Cancerbero, bebe y duerme. 




Versión de David Sobrevilla y Ricardo Silva-Santisteban
(Dedicada a Gred Ibscher)

Separata de la revista «Oráculo» - N° 1, julio de 1980

Friday, June 8, 2018

Un excelente poema!

Herman Hesse - Un sueño




UN SUEÑO

Salones que cruzamos con timidez,
un centenar de rostros que desconocemos….
Con lentitud, una tras otra,
las luces palidecen.
Allí cuando su brillo se hace gris
cuando se ciega con el atardecer,
un rostro me parece familiar,
la memoria del amor encuentra
conocidos los rostros
que antes fueron extraños.
Oigo nombres de padres,
hermanos, camaradas,
así como de héroes, de mujeres, poetas
que yo reverencié cuando muchacho.
Pero ninguno de ellos
me concede siquiera una mirada.
Como las llamas de una vela
se desvanecen en la nada
dejan en el entristecido corazón
sonidos de poemas olvidados,
oscuridad, lamentos
en torno de los días ya encauzados
en leyenda y en sueño
de una luz disfrutada alguna vez.

Herman Hesse


Leído en Escrito en la arena (Herman Hesse). Edición de Jenaro Talens. Colección Visor de Poesía, abril 2011, 3ª edición.



EIN TRAUM 

Säle, bang zu durchwandern,
Hundert fremde Gesichter…
Langsam, eins nach dem andern,
Werden blasser die Lichter.
Da, wie ihr Schimmer ergraut
Und zu Dämmrung erblindet,
Scheint mir ein Antlitz vertraut,
Liebesgedächtnis findet
Eins um andre bekannt
Die zuvor fremde Gesichter.
Namen hör ich genannt:
Eltern, Geschwister, Gespielen,
Helden auch, Frauen und Dichter,
Die ich als Knabe verehrt.
Aber keines der vielen
Einen Blick mir gewährt.
Gleich den Flammen der Kerzen
Schwinden sie weg ins Nichts,
Lassen im trauernden Herzen
– Klänge vergeßnen Gedichts –
Dunkel zurück und Klage
Um die zu Traum und Sage
Eingedämmerten Tage
Einst genossenen Lichts.

21.9.1958



(Estatua de Hermann Hesse en Calw, Baden-Württemberg. Fotografía de kukulu21)

Monday, March 19, 2018

Poemas de Hölderlin

FRIEDRICH HÖLDERLIN

A LA MUERTE DE UN NIÑO
Pertenece a los niños la belleza,
Como un retrato de Dios tal vez,
—La paz y el silencio son su naturaleza,
Entregada a la alabanza de los ángeles.

EN EL NACIMIENTO DE UN NIÑO
Con qué alegría debe mirar
El padre celestial al niño que ha nacido,
Cuando por prados florecidos camine
En compañía de otros, que le son amados.
Alégrate de vivir,
De un alma pura emana
La belleza del anhelo soberbio,
Divina causa de tu mayor beneficio.

EL OTOÑO
El fulgor de la Naturaleza es la más alta aparición,
Donde pleno de gozo el día termina,
Es el año, que con esplendor se consuma,
Donde alegre brillo y frutos aúnanse.
La superficie del mundo engalanada está, y de tarde en tarde se oye
El sonido a través del campo abierto, el sol calienta
Suave los días del Otoño, los campos parecen
Lejanos en la visión, el aire sopla
Entre troncos y ramas con dulces susurros
Cuando ya los campos en eriales se trocan,
Y todo el sentido de la clara imagen cobra vida
Como un cuadro, rodeado de áureos resplandores.

15 de Noviembre 1759.

LOS HOMBRES
Cuando se nutre el hombre de sí mismo y el porvenir contempla,
Es como cuando un día de otros días se diferencia,
Y excelso se inclina el hombre hacia ese porvenir,
Alejado de la Naturaleza y sin envidia.
Como solo en otra enorme vida,
Alrededor de la cual verdéase la Primavera, el Verano alegre se detiene
Hasta que el año rápido desciende hacia el Otoño
Y sin cesar las nubes nos envuelven.


28 de Julio 1842. Humildemente Scardanelli.

VISTA PANORÁMICA
El gozo que los hombres manifiestan, de su ánimo brota,
Y del bienestar, y es en el campo donde fórjase,
En la visión del crecimiento de los árboles, la grata floración,
En los frutos de la cosecha que para ellos crece.
Circundan las montañas el campo, del cielo descienden
El crepúsculo y el aire, por la llanura los plácidos caminos
Se pierden lejanos, y sobre el agua marcha
el hombre por altos e intrépidos puentecillos.
Mora el recuerdo en la palabra de los hombres
Y estando unidos encaminan los días
De la vida hacia el Bien sobre esos lugares,
Haciéndose a sí mismo el hombre la pregunta del Saber.
En la visión como un despertar, el hombre se regocija
De tal provecho, con días que renueva
Su trabajo, y al Bien gobierna rectamente
La prudencia, que como acción de gracias, no envejece.

TIERRA DE GRECIA
Esplendorosa es la vida, a la medida de los hombres,
A menudo más radiantes son éstos que la Naturaleza,
No se oculta a los hombres la esplendorosa tierra,
Antes con plenitud se muestran el anochecer y la mañana.
Abiertos están los campos como en los días de la siega,
Con espiritualidad los cubre la vieja Leyenda,
Y al hundirse el año en el silencio
A los hombres entrega nueva vida.

Humildemente Scardanelli.
24 de Mayo de 1748.

EL ESPÍRITU DEL TIEMPO

La vida es la tarea del hombre en este mundo,
Y así como los años pasan, así como los tiempos hacia lo más alto avanzan,
Así como el cambio existe, así
En el paso de los años se alcanza la permanencia;
La perfección se logra en esta vida
Acomodándose a ella la noble ambición de los hombres.


Humildemente Scardanelli.
24 de Mayo de 1748

Traducción: Txaro Santoro y José María Álvarez

Sunday, February 18, 2018

Esperanza de Schiller

Hoffnung (Friedrich von Schiller)

Es reden und träumen die Menschen viel
von bessern künftigen Tagen;
nach einem glücklichen, goldenen Ziel
sieht man sie rennen und jagen.
Die Welt wird alt und wird wieder jung,
doch der Mensch hofft immer Verbesserung.
Die Hoffnung führt ihn ins Leben ein,
sie umflattert den fröhlichen Knaben,
den Jüngling locket ihr Zauberschein,
sie wird mit dem Greis nicht begraben;
denn beschließt er im Grabe den müden Lauf,
noch am Grabe pflanzt er – die Hoffnung auf.
Es ist kein leerer, schmeichelnder Wahn,
erzeugt im Gehirne des Toren,
im Herzen kündet es laut sich an:
zu was Besserm sind wir geboren.
Und was die innere Stimme spricht,
das täuscht die hoffende Seele nicht.

Poema invitado: "Esperanza" FRIEDRICH SCHILLER


Mucho hablan y sueñan los hombres
de futuros días mejores,
se les ve correr a la caza
de un fin feliz y dorado.
El mundo s hace viejo y rejuvenece,
pero el hombre espera siempre una mejoría.

La esperanza nos introduce en la vida,
revolotea en torno al alegre muchacho,
su apariencia encantadora seduce al joven
no será enterrada con el viejo;
pues aún siembra en la tumba la esperanza
quien en ella concluye su cansada carrera.

No es una locura vana y vacía,
producida en el cerebro del insensato,
lo que se anuncia intensamente en el corazón:
¡Hemos nacido para lo mejor!
Y lo que dice la voz interior
no engaña al alma esperanzada.


de Poesía filosófica


Hope


All people discuss it and dream on end
Of better days that are coming,
After a golden and prosperous end
They are seen chasing and running
The world grows old and grows young in turn,
Yet doth man for betterment hope eterne.

’Tis hope delivers him into life,
Round the frolicsome boy doth it flutter,
The youth is lured by its magic rife,
It won’t be interred with the elder;
Though he ends in the coffin his weary lope,
Yet upon that coffin he plants—his hope.

It is no empty, fawning deceit,
Begot in the brain of a jester,
Proclaimed aloud in the heart it is:
We are born for that which is better!
And what the innermost voiceconveys,
The hoping spirit ne’er that betrays.

Hope

Language: English after the German (Deutsch)


 Men speak and dream a lot
 of better days to come;
 toward a successful, golden goal
 one can see them running and chasing.
 The world grows old and then grows young again,
 yet Man hopes always for improvement.
 
 Hope introduces Man to life,
 and it flutters about the cheerful boy.
 The young man is enraptured by its magic shine;
 it is not buried with the gray-haired old man,
 for although he ends his weary run in the grave,
 he still plants by his grave - Hope.
 
 It is no empty, flattering delusion
 generated in the mind of a fool.
 It proclaims itself loudly in the heart:
 "We were born for something better!"
 And what the inner voice speaks
 will not mislead the soul that hopes.