Monday, October 24, 2011

Mozart, Hölderlin y las doce variaciones de una cancioncita

Lo tomé de este post: Mozart, Hölderlin y las doce variaciones de una ca...

Se la cataloga como K (o KV) 265 o K (o KV) 265/300e. Su título original sería Zwölf Variationen in C über das französische Lied «Ah, vous dirai-je Maman» (KV 265), que es, más o menos, Doce Variaciones para piano en do mayor sobre la canción francesa «Ah vous dirai-je, Maman». La partitura consta de trece partes, la cancioncita original (ya me dirán si la conocen) y las variaciones I, II, III... hasta la XII. Sólo las variaciones XI y XII tienen indicaciones sobre el tempo (adagio la XI y allegro la XII) y el resto quedan a discreción del pianista. Se publicaron por primera vez en 1785, aunque fueron compuestas, dicen, entre 1781 y 1782.

Años después, la pieza protagonizaría un episodio más bien curioso (si bien irritante) de la vida de Hölderlin.

Johann Christian Friedrich Hölderlin, que así se llamaba, fue un grandísimo poeta, uno de los más grandes que ha parido Alemania. Es inseparable del Romanticismo y del idealismo alemán, que le inspiró y al que inspiró. Como ven, nadie es perfecto, pero aún así, insisto, escribió grandes poemas y tradujo a Píndaro al alemán, compartiendo el amor de Goethe y Schiller por Grecia. Fue compañero de pupitre de Hegel (también es mala suerte) y compañero de clase de Schelling (lo mismo). Semejante compañía acabaría afectándole (aunque digan que no), porque se le diagnosticó hipocondría en 1800, lo que hoy vendríamos a clasificar más técnicamente como chaladura. Declarado mentalmente incapacitado por los tribunales y deshauciado por el doctor Autenrieth (inventor de la máscara que lleva el personaje Hannibal Lecter en The Silence of the Lambs), éste lo hechó de su clínica de Tubinga pronosticándole apenas tres meses de vida y un estado mental irrecuperable. ¡Qué gran persona, este médico!

Un carpintero de Tubinga, Ernst Zimmer, un personaje culto que había leído algunos poemas de Hölderlin, se apiadó de él y le dejó una habitación en lo alto de un torreón desde la cual contemplar el paisaje del río Neckar los últimos días de su vida. Pero lejos de diñarla en tres meses, Hölderlin vivió ¡cuarenta años! en esa habitacioncita de quince metros cuadrados, donde escribió grandísimos poemas, puso patas arriba la literatura europea y se dedicó a tocar su espineta (una especie de piano pequeñito) todos los días, varias veces al día, para desesperación de Zimmer y los demás vecinos. Porque, he aquí la conexión entre Mozart, Hölderlin y la cancioncita francesa, Hölderlin sólo sabía tocar las variaciones de Mozart de «Ah, vous dirai-je Maman», ésas que tocaba día tras día, una y otra vez, y otra, y otra...

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Curiosity

Hölderlin and Version Control

The German poet Johann Christian Friedrich Hölderlin (1770-1843) wrote his first drafts usually on the right half of the right page of a folio sized notebook (Heft). He left the back of this page empty, so he could use the left part of the page and the back side of the previous page for revisions and reformulations. He thus always had three times the space for later work than he used for the first draft.

Sometimes he wrote a rough sketch on the lower part of next page that was separated by a continuous line from the rest of the manuscript. As this sketch was worked out, he transferred its contents to the upper part of the page.

This approach was not unusual for the eighteenth century and various versions of it survived into the twentieth century. Thus, I was taught (late fifties, early sixties) to divide every page in a notebook in half by folding it (and then flatten it again). The first draft was to be written on one the right half of the page. The other half was to be used for revisions. What makes Hölderlin's approach remarkable is that he planned for three times the revisions (and apparently used up the space as well). Among other things, this shows that his poetry was not the result of sudden inspiration, but of gradual reworking of the first draft. The editors of the Frankfurt Edition of Hölderlin's work like to speak of "ideal growth."

Whether "ideal" or not, this kind of growth is difficult to see in an electronic text, unless, of course, the author used version control. This may not be a bad thing entirely

Dracula 1933 Español/Spanish

un clásico del cine divertido y entretenido

Friday, October 21, 2011

EL SEÑOR SCARDANELLI de Pere Gimferrer en Dietario

Para visitar al señor Scardanelli había que ir a casa del carpintero. Un carpintero cultivado, de todos modos; un buen hombre si los hay. El señor Scardanelli vive en una torre, sobre el río Neckar, tutelado por el carpintero. Al llegar a la habitación oís una voz; pero no, no hay nadie de visita: es el señor Scardanelli hablando solo. Cuando llamáis a la puerta, pidiendo permiso para entrar, esa voz os responde en tono resuelto, brusco, casi violento. Pero, en cambio, cuando véis al Bibliotecario (porque Scardanelli, recluido en la torre desde hace treinta años, continúa dándose este título), os encontráis con una silueta frágil, magra, que hace reverencias y se deshace en cumplidos. El señor Scardanelli, el bibliotecario, habla medio en alemán medio en francés, y a veces medio en griego o latín; pasa muchas horas mirando el río y la larga perspectiva de los prados en el horizonte verde y límpido, montañoso; a veces, hace leña con las ramas muertas del ciruelo del jardín; a menudo, toca el clavicémbalo, con elegancia y precisión, pero con el ruido, angustioso y sórdido, de las uñas demasiado largas —que no se deja cortar— rozando las teclas. En detalles como este notamos que el señor Scardanelli está loco.

De vez en cuando alguien le pide unos poemas. El señor Scardanelli improvisa  alguna composición muy breve, casi siempre una variación paisajística sobre la armonía entre el hombre y el mundo visible en el curso de las estaciones del año, y firma: «Vuestro humilde servidor, Scardanelli.» Al entregar sus versos al visitante, Scardanelli lo mantiene a distancia mientras lo abruma con títulos hiperbólicos y exageradas muestras de ceremonioso respeto. Lo más impresionante, sin embargo, es el contraste entre la serenidad luminosa de los versos transparentes y seguros y la falta de continuidad —como una disolución interior de la conciencia— en los pensamientos de Scardanelli.

Antes, Scardanelli no se llamaba Scardanelli; se llamaba Hölderlin, y mientras vive encerrado en la torre del carpintero, se van publicando buena parte de las obras, escritas antes, que hacen de él uno de los más grandes poetas del Romanticismo. El precio que ha pagado es, sin embargo, muy alto. A los treinta y un años, Hölderlin escribía a un amigo: «Tengo miedo de que me ocurra como a Tántalo, que recibió de los dioses más de lo que podía digerir.» Es el primer aviso: cuatro años más tarde, un médico dirá que su locura se ha hecho frenética; cinco años más tarde habrá que internarlo. Morirá, dulcemente, a los setenta y tres, sin agonía.

El destino de Hölderlin es una inmolación. Como la locura de Schumann, la de Hölderlin parece la señal suprema de la posesión del hombre por un absoluto demasiado fuerte y que lo cuartea. El individuo extravagante, sometido y exageradamente educado, para quien el mundo se había reducido a las dimensiones de una habitación y al paisaje que le era visible desde la ventana, no desmiente quizá, sino que corrobora, el poeta amplio y visionario de los años de lucidez. Quizá lo que Hölderlin llegó a conocer, al convertirse en Scardanelli, no era sino la síntesis final de lo que buscó, convulsiva y patéticamente, mientras se mantuvo cuerdo. En la paz de la locura vio la otra cara del mundo.

(14 de noviembre)

Sol y Carne [fragmento] de Arthur Rimabud

III
¡Si el tiempo retomara, el tiempo que ya fue...!
––¡El Hombre está acabado, se acabó su teatro!
Y un día, a plena luz, harto de romper ídolos,
libre renacerá, libre de tantos dioses,
buceando en los cielos, pues pertenece al cielo.
¡El Ideal, eterno pensamiento invencible,
ese dios que se agita en la camal arcilla,
subirá, subirá, y arderá en su cabeza!
Y, cuando lo sorprendas mirando el horizonte,
libre de viejos yugos que desprecia sin miedos,
vendrás a concederle la santa Redención
––Espléndida, radiante, del seno de los mares
nacerás, derramando por el vasto Universo
el Amor infinito en su infinita risa:
el Mundo vibrará como una lira inmensa
en el temblor sin límites de un beso repetido.

––El Mundo está sediento de Amor: aplácalo.

Complete English version: Soleil et Chair
III

If only the times which have come and gone might come again!
- For Man is finished! Man has played all the parts!
In the broad daylight, wearied with breaking idols
He will revive, free of all his gods,
And, since he is of heaven, he will scan the heavens!
The Ideal, that eternal, invincible thought, which is
All; The living god within his fleshly clay,
Will rise, mount, burn beneath his brow!
An when you see him plumbing the whole horizon,
Despising old yokes, and free from all fear,
You will come and give him holy Redemption!
- Resplendent, radiant, from the bosom of the huge seas
You will rise up and give to the vast Universe
Infinite Love with its eternal smile!
The World will vibrate like an immense lyre
In the trembling of an infinite kiss!

- The World thirsts for love: you will come and slake its thirst.

Complete French version: Soleil et Chair
III

Si les temps revenaient, les temps qui sont venus !
- Car l'Homme a fini ! l'Homme a joué tous les rôles !
Au grand jour, fatigué de briser des idoles
Il ressuscitera, libre de tous ses Dieux,
Et, comme il est du ciel, il scrutera les cieux !
L'idéal, la pensée invincible, éternelle,
Tout ; le dieu qui vit, sous son argile charnelle,
Montera, montera, brûlera sous son front !
Et quand tu le verras sonder tout l'horizon,
Contempteur des vieux jougs, libre de toute crainte,
Tu viendras lui donner la Rédemption sainte !
- Splendide, radieuse, au sein des grandes mers
Tu surgiras, jetant sur le vaste Univers
L'Amour infini dans un infini sourire !
Le Monde vibrera comme une immense lyre
Dans le frémissement d'un immense baiser

- Le Monde a soif d'amour : tu viendras l'apaiser.

Tuesday, October 18, 2011

Quino dice:

La vida debería ser al revés!!! Se debería empezar muriendo y así ese trauma está superado. Luego te despiertas en una residencia mejorando día a día. Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión. Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro. Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral. Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo y te preparas para empezar a estudiar. Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé. Y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo. Con calefacción central, room service etc… Y al final abandonas este mundo en un orgasmo.

Sunday, October 9, 2011

José Saramago:

La historia de los hombres
es la historia de sus desencuentros con Dios,
ni Él nos entiende a nosotros
ni nosotros lo entendemos a Él.