Monday, June 2, 2014

PAN, VINO Y NOCHE: DE HÖLDERLIN A NOVALIS, A TRAVÉS DE LOS SÍMBOLOS

 PAN, VINO Y NOCHE:DE HÖLDERLIN A NOVALIS, A TRAVÉS DE LOS SÍMBOLOS
 

Dr. Federico Bello Landrove

Salamanca (España)

 

       Esto no es un cuento, ni una historia pero, ya que no ha podido publicarse en sitio más famoso (que no más limpio), lo inserto en este mi blog, que es el suyo. Lo dedico, en especial, a los dos grandes poetas alemanes, que figuran en el título, y a quienes desecharon su publicación en revistas especializadas, que lógicamente quedan fuera de él. ¿Relación con mis cuentos e historias? Uno y otro poetas han sido en alguna ocasión personajes de ellos y, además, fueron –casi, casi- tan románticos como un servidor.

 

    El porqué de una obra y un autor.

     Hölderlin es uno de los poetas verdaderamente grandes de la lírica alemana[1] y, por si esto fuese poco, vate puro, romántico, filósofo[2] y de sólida formación religiosa[3]. Ingredientes magníficos para producir una rica y elevada semiótica en relación con la noche. Y la verdad es que no nos defrauda. Antes al contrario, resulta difícil realizar una elección de sus obras si –como es mi caso- no se pretende hacer un estudio general, sino un simple ensayo sobre una obra suya representativa.

     En un principio, estuve dispuesto a inclinarme por sus Canciones nocturnas[4]. Finalmente, me he decidido por un poema mucho más conocido, aunque de simbología menos evidente para el caso: la elegía Pan y vino. Supongo que la razón última de mi elección está en haber estudiado poco antes los Himnos a la Noche de Novalis[5], cuyas similitudes de fondo con Brot und Wein son muy notables. Así tendré la oportunidad de comparar ambas obras en lo relativo a mitos y símbolos relacionados con la noche, por más que el objeto esencial de mi ensayo es tomar contacto con la nocturnidad holderliniana[6], lo que ya tiene de por sí suficiente enjundia y dificultad.

 

     Pan y vino: Resumen del texto y del contexto.

     La elegía[7] Pan y vino está dividida en tres triadas[8]. Por consiguiente, la integran nueve estrofas o estancias, de dieciocho versos cada una (salvo la séptima, que tiene sólo dieciséis). Aunque sólo la primera de dichas triadas (o, incluso, sólo la primera de las estrofas de esta) ha sido denominada –y no por su autor[9]- La noche, es lo cierto que todo el poema presenta una coherencia ideológica, de la que una de sus claves es la dualidad noche-día. Por tanto, y aunque la obra sea muy conocida, voy a ofrecer un esquema o resumen del texto[10], centrándome en la simbología nocturna.

·         La noche cae, trayendo a la ciudad el descanso. La gente retorna a sus casas pensando aún en los quehaceres y acontecimientos del día que termina. Pero pronto emerge el tiempo nocturno, que convoca al recogimiento, la memoria y la evocación y, también, a los sentimientos de la soledad y del amor. Lucen las estrellas, sale la luna, y el poeta califica la naciente noche de entusiástica[11] (Primera triada, primera estrofa).

·          Hasta los sabios ignoran lo que los dioses deparan. Por eso, el hombre de ojos puros mira con agrado, no sólo el día juicioso, sino las sombras. La noche es sagrada para vivos y muertos y deben consagrársele coronas y canto, pues eternamente trae apoyo al que vacila; olvido y embriaguez, que fluidifican la palabra; plenitud a los amantes. Mas hay que evitar el adormecimiento, vivir plenamente y asumir una vida más arriesgada (Primera triada, segunda estrofa).

·         Pese a nuestro esfuerzo por encerrarlo dentro del pecho, el fuego divino de la alegría nos lleva  a ser valientes, a mirar cara a cara, a buscar lo que nos es propio, tanto a plena luz del día, como en la medianoche. Pero en la noche sagrada prescindimos de nuestros quehaceres, se apodera de nosotros la locura regocijante y nos volvemos hacia  la antigua Grecia[12], de donde viene, y adonde nos dirige, el dios del futuro (Primera triada, tercera estrofa).

·         Mas la mirada actual a la Grecia feliz resulta frustrante. Los dioses y sus oráculos se han ido y, con ellos, el día alegre y lúcido. Sin embargo, lo pasado no puede haber acabado para siempre. Más bien estarán dormidos su poder y su alegría, y ha de llegar el día del retorno de las criaturas celestiales quienes, desde las sombras, volverán a traer su luz a los hombres (Segunda triada, primera estrofa).

·         El retorno de los dioses, llamados por los hombres “el Uno y el Todo”[13], apenas es entendido ni aprehendido: los hombres enceguecen de tan clara y brillante como es la luz de su día, y no saben ver ni reconocer sus dones. Pero se van acostumbrando a la presencia divina y a la consagración que esta comunica. Y, para ello, es lo primero la palabra, con la que –como con flores- los hombres honran a los dioses, intentando darles nombres y describir sus bienes (Segunda triada, segunda estrofa).

·          Es justo que el hombre haga cuanto agrada a los dioses y que les consagre templos y ciudades. Pero, en realidad, ¿han vuelto ya los dioses? Desde luego, no los de la antigua Grecia. Nadie parece alegrarse ahora con la danza sagrada ni sellar la frente del hombre. ¿O será que el dios ya vino, tomó la forma del hombre y consumó y concluyó la fiesta divina? (Segunda triada, tercera estrofa).

·         ¡Pero amigo!, sí viven los dioses. Lo que sucede es que, en esta era tardía, han vuelto a su mundo y parecen haberse despreocupado de los hombres. La noche ha caído sobre la Tierra y nosotros nos hemos adormecido. Mas es una noche sagrada, de la que podremos salir fortalecidos, si surgen héroes suficientes. ¿Y los poetas? ¿Tienen sentido en un tiempo de escasez, o sería mejor que durmieran, en vez de hablar? Porque –como dice el amigo[14]- ellos son los sacerdotes dionisiacos, que van de un país a otro en la noche sagrada (Tercera triada, primera estrofa).

·         Pues cierto es que hace ya demasiado tiempo que los dioses se retiraron y el Padre no vuelve el rostro hacia nosotros, los humanos. Pero también es verdad que la aflicción terrena fue cubierta de esperanza por un Consolador, genio celestial y silencioso, que pregonó el final de la tristeza, anunció su vuelta y también desapareció, no sin antes dejarnos el pan y el vino en prenda de alegría. Todavía es pronto para más altos dones y para mayores gozos, pero esas gracias son benditas y con razón se cantan y loan: el pan de la tierra, bendecido por la luz, y el vino del júbilo (Tercera triada, segunda estrofa).

·         Ese Hijo reconcilia el día con la noche, guía las estrellas, lleno de amor. En él se funden las tradiciones griegas, la corona de yedra, el fruto de las Hespérides, el blandir de las antorchas. No es aún el momento del Padre Éter, que será reconocido y escuchado por todos. Es, sí, la hora de los bienaventurados, que en las sombras atisban la luz, aunque su alma esté todavía como encarcelada (Tercera triada, tercera estrofa).

 

          Pasando a tratar del contexto, la primera estrofa de Pan y vino se publicó, bajo el título de La noche, en el Musen-Almanach para 1807, por decisión unilateral de Leo von Seckendorf. Se sospecha, razonablemente, que Leo pudo tomar este y otros textos poéticos de casa de Hölderlin, cuando le visitó a fines de noviembre de 1805. Esto nos da una fecha límite ad quem demasiado avanzada. Lo cierto es que las discrepancias sobre su exacta datación son muy amplias, oscilando entre 1800 y 1804; algo crucial para fijar su contexto en una vida tan movida como la de su autor, y no digamos para mi propósito de encontrar influencias directas entre dos obras, tan próximas en el tiempo, como Pan y vino de Hölderlin y los Himnos a la Noche de Novalis[15].

 

     Si se da por cierta la fecha creativa de 1800 (con buenos argumentos de tema y estilo[16]), nos hallaríamos ante el año líricamente más fructífero del poeta, con una producción de no menos de catorce grandes odas y la consolidación de su maestría en el género elegiaco, con obras excelsas, como el Llanto de Menón por Diótima, Como en un día de fiesta, el extenso  El  Archipiélago y, tal vez, Pan y vino.

 

     En cuanto a sus vivencias personales, también este año de 1800 tiene momentos altamente significativos: El rechazo definitivo del poeta (de 30 años de edad a la sazón) a los consejos de su madre para que buscara un trabajo de funcionario; sus últimos encuentros con la gran amada, Susette Gontard[17]; claras manifestaciones de desarreglo mental[18], que afectan a su aspecto físico (Landauer); o las negociaciones de paz entre Francia y Austria, que proporcionan a Hölderlin grandes esperanzas de resurgimento alemán[19]. Finalmente, es también el año del contrato de aquel  como preceptor para la familia suiza de los Gonzenbach, una estación más en el via crucis tutorial del poeta, a quien tales tareas le entusiasmaban muy poco por sí mismas[20].

 

     Simbolismo y mito de la noche en Pan y vino.

 

     Para empezar, retornaré a mi resumen del texto del poema y, por orden de aparición y casi literalmente, iré enumerando las referencias a la noche que tengan un valor simbólico.

 

·         Primera triada. La clave parece ser la de la noche como el reino del entusiasmo. Ciertamente, sus horas se prestan al descanso, el recogimiento, la soledad, la memoria y la evocación. Pero también es el reino del amor, de la recuperación del vacilante, del olvido de las preocupaciones, de la embriaguez y el riesgo. La noche nos ofrece una alternativa: o el adormecimiento, o la vida plena y más osada.

·         Segunda triada. La clave (ya explicitada en la primera) es la de que la noche es sagrada. La época de los dioses idos del pasado es el día, lleno de luz, de comunicación y de anticipaciones. Pero también es divina –sagrada- la noche que ha seguido a ese día, en la que los hombres esperan el retorno de los dioses, si es que este no se ha producido ya mediante  la primera venida de un dios hecho hombre.

·         Tercera triada. Canta a la noche reconciliada con el día, a la noche pálida. La fusión de las tradiciones con el futuro es ya entrevista por los bienaventurados que, entre sombras, atisban  la luz y para los que el sueño sereno del alma no impide ni enmascara la esperanza[21].

 

     Según eso, la noche simboliza: A) Lo claramente contrario al día: descanso, recogimiento, soledad, olvido de preocupaciones, recuperación de abatimientos. B) Lo distinto -aunque menos evidentemente- del tiempo diurno: plenitud, embriaguez del entusiasmo, amor, riesgo. C) La ocultación de los dioses, con la consiguiente oscuridad del sentido de la vida de los hombres. D) La esperanza en un día absolutamente luminoso, en que dioses y hombres vuelvan a encontrarse y a convivir.

 

     ¿Qué decir de los mitos que parecen encerrarse en –y detrás de- este simbolismo?

 

     Como punto de partida, Hölderlin acoge el mito del ocaso y el retorno de los dioses, que algunos confunden con la muerte de los mismos[22]. Un mito, que se conecta con el simbolismo día-noche, por medio de entender el día como fruto de la luz propagada por los inmortales.

 

     El segundo mito –si podemos llamarle así- es el de la vinculación de la edad de los dioses con la Grecia antigua[23]. El retorno divino sería anunciado por el Cristianismo, si bien la venida de Cristo parece tan sólo un anticipo esperanzado, previo al triunfo del retorno final. El Cristianismo, no totalmente desconectado de la vieja religión griega, daría un nuevo sentido a la noche e impediría disociarla absolutamente de las obras y del conocimiento que proporciona la luz.

 

     El tercer mito que observo, es el del conocimiento como fruto del olvido de lo irrelevante [24]  (quehaceres afanosos diurnos), del entusiasmo por la acción (héroes) y de la visión profética (poetas)[25]. La religión y el arte se presentan como las fuentes privilegiadas del saber, aunque tampoco  desmerezcan otras ciencias. Así, la noche es  sagrada y entusiástica, pero no es menos cierto que el don celestial de nuestra era (que el poeta pone como título de la elegía, concediéndole la máxima relevancia) es, con el vino de la alegría, el pan[26] bendito por la luz.   

 

     Cierro este apartado con una indicación, un tanto intuitiva: la de que, en el fondo, Hölderlin no parece muy condicionado por la dualidad día-noche. Un pasaje esencial de Pan y vino me induce a pensarlo. En la tercera estrofa de la primera triada, el poeta, tras llamar a la sinceridad, al valor y a la alegría,  sostiene que el fuego divino nos impulsa de día y de noche a salir del aislamiento, a mirar lo abierto, a buscar nuestra identidad, por lejos que esté. Y añade que sólo una cosa es segura: a mediodía y hasta en la medianoche, siempre hay una medida común a todos y se nos da algo propio a cada uno de nosotros. En el mismo sentido puede tomarse la afirmación (primer verso de la novena estrofa) de que el dios es quien reconcilia el día con la noche.

 

 

 

     Texto y contexto de los Himnos a la Noche de Novalis.   

     Considerada una pieza clave del Romanticismo, tanto por su calidad literaria, como por su contenido ideológico[27], los Himnos a la Noche de Novalis son una obra compleja, aunque dotada de unidad interior, según el sistema de triadas establecido por el idealismo filosófico y literario alemán[28]. Los Himnos, publicados en la revista Athenäum de los hermanos Schlegel (agosto de 1800), son una obra relativamente breve, dividida en seis himnos, que me atrevo a resumir o sintetizar, de la siguiente forma[29]:

-          El poeta no descarta el valor de la luz diurna para captar la vida y la naturaleza, pero dice preferir la noche, como el reino de los recuerdos, los anhelos y los sueños. Es la noche la eterna recopiladora de la vida y los sentimientos personales, el bálsamo adormecedor, la cuidadora del amor y, sobre todo, la llave que en nosotros abre ojos infinitos de conocimiento (Himno primero).

-          Si es así, ¿por qué debe retornar siempre la mañana? Sean eternos el reposo y el sueño que la noche nos envía. Es la noche quien, en realidad, alienta el amor y abre el ciclo de las antiguas historias (Himno segundo).

-          Un día que el poeta derramaba amargo e inconsolable llanto junto a la tumba de su amada, cayó sobre él la bienaventuranza crepuscular, que rompió las cadenas de la luz y le llevó a un nuevo mundo insondable, reino de la melancolía, el entusiasmo y la nueva vida. Era el reino de la noche celeste, a cuya luz, inalterable y eterna, sintió la presencia de su amada (Himno tercero).

-          Desde ese día, permanece fiel a la noche y a su amor. Ninguna voluptuosidad u orgía diurna es comparable a los arrebatos y entusiasmos nocturnos. El poeta sabe que tiene que vivir el día, como el ascenso a un calvario, pero conoce que al final se yergue la Cruz que arde sin consumirse. Día tras día, volverá la noche y, en ella, la muerte fulgente y transfigurada, en la que anhela que la amada pueda absorberle como en un vórtice de sueño y amor (Himno cuarto).

-          El mundo y los dioses vivían en una feliz edad de oro cuando, de improviso, la muerte interrumpió el placer y la dicha con miedo, dolor y lágrimas. Se marchitó el jardín de las delicias y los dioses desaparecieron con su cortejo. El alma del mundo hubo de trasladarse al espacio de lo interior y la luz ya no fue la residencia divina, sino que la noche cubrió con su manto el cielo y fue la matriz de la revelación. Una vida nueva apareció en el mundo, alumbrada por una virgen; una vida que, habiendo conocido la muerte, es capaz de dar la salud y la eterna dicha. Los bienaventurados resucitan con el fruto de la virgen y hacia esta se elevan los corazones. El dolor ante la tumba cede por la fe; en la noche mora el éxtasis; el universo se tachona de estrellas. Nosotros mismos seremos estrellas. El amor que se dio libremente no conocerá de separación. La vida es ya un poema eterno y nuestro sol es el rostro de Dios (Himno quinto).

-          Por tanto, descender al seno de la tierra es la señal de un viaje feliz. Alabada sea la noche eterna, el eterno sueño que nos lleva hasta la casa del padre. Conturbado y solo está quien ama el tiempo pasado; pero ese tiempo feliz y añorado pasó. Ahora, cuando existen el dolor y el miedo, entrevemos en la noche oscura nuestro camino. Nada hay que buscar en el mundo vacío. Debemos descender hasta la dulce novia, a Jesús, el amado confiado. El crepúsculo ilumina al amante afligido. El sueño rompe nuestras ataduras y nos hace reposar en el regazo del padre (Himno sexto).

     En lo relativo al contexto, resulta ya un lugar común la referencia a la visión que el poeta tuvo al atardecer del 13 de mayo de 1797 junto a la tumba de su amada, Sophie von Kühn[30]. Pero, si consideramos la duración total del proceso creativo de los Himnos, convendremos en que al poeta le pasaron muchas otras cosas en esos años cruciales para él, de 1797 a 1800. Recordemos su formación como notable geólogo en la Academia de Minas de Freiberg, y sus progresos y rápido avance profesional como asesor y director de las minas de sal de Sajonia; el compromiso matrimonial con Julie von Charpentier; el descubrimiento de que padecía tuberculosis[31]; finalmente, su designación como funcionario administrativo y judicial  de cierto relieve (amtshauptmann) para la región de Turingia.

     Si los acontecimientos extraliterarios fueron muy importantes en esa época, en lo artístico no cabe decir sino que la práctica totalidad de las obras por las que Novalis es hoy recordado y admirado se publicaron o gestaron en ese trienio mágico: las notas variadísimas y valiosas del Allgemeine Brouillon; los fragmentos novelísticos de Enrique de Ofterdingen y Los Discípulos de Sais; el extenso discurso El Cristianismo o Europa; los Cánticos Espirituales, de tan fecunda y dilatada vida literaria y musical en el mundo de lengua alemana… y, por descontado, los Himnos a la Noche.

     Por tanto, si no puede negarse la influencia de la muerte de Sophie y de la iluminación subsiguiente, tampoco puede perderse de vista la plenitud vital de Novalis y, desde luego, su formación filosófica y religiosa anterior, por no aludir a los lugares comunes con sus compañeros románticos[32].

 

La Noche para Novalis.

     Es tan rico el simbolismo de la Noche en Novalis, que resulta muy difícil seguir detalladamente su exposición. Con todo, me resisto a resumir y simplificar mucho, a fin de evitar el subjetivismo en la selección. Intentaré, pues, un cuidadoso término medio, que deje amplio margen a la opinión del lector.

       En el Himno primero, se perfila a la Noche, al menos, con cuatro rasgos diferentes: 1º. En ella mora la vida entera del hombre, con sus recuerdos, sueños, deseos, alegrías y esperanzas. 2º. En la noche oscura gotea el bálsamo delicioso que actúa a la vez de sueño (manojo de adormideras) y de euforizante (levanta las alas pesadas del espíritu). 3º. La noche es cuidadora del amor bienaventurado, mostrando a la madre, en la querida juventud, y a la amada, prolongando eternamente la noche nupcial. 4º. De noche se abren en nosotros ojos infinitos como estrellas que, sin necesidad de luz, miran a través de las profundidades de un espíritu amoroso con inefable voluptuosidad. El poeta resume todas estas cosas en la triple cualidad de la Noche, que –para él- es secreta, inefable y santa.

     El Himno segundo –el más breve- insiste en los rasgos anteriores, añadiendo el carácter ilimitado de la Noche para los que saben gozar de su descanso y de su sueño: el dominio de la noche no tiene espacio ni tiempo.

     El Himno tercero (centrado en el dramático episodio de la tumba de Sophie) refleja cómo la Noche es capaz de llevar a los hombres miserables y sin esperanza –al poeta- el sueño celeste de la melancolía y el entusiasmo de un nuevo mundo insondable, de una nueva vida. Ese sueño, primero y único, aporta la fe inalterable y eterna en el cielo de la noche, cuya luz es la amada.

     En el Himno cuarto, el autor reitera la conexión de la Noche con el amor y añade otra dualidad esencial, pero esta, antitética: la Noche triunfa sobre la muerte. El letargo eterno y el sueño inagotable de la noche pueden contra la Parca lo que no consiguen la voluptuosidad y el gozo de la vida.

     El Himno quinto hace de la Noche el velo que cubre a los antiguos dioses y el seno poderoso de la revelación de la que brotó el mundo nuevo del Cristianismo. La muerte pierde su victoria. La noche reaparece –al final de este extenso himno- como fuente del éxtasis, que cuida para que ningún amor adornado de fe sufra el doloroso llanto por la muerte del ser amado.

     Por último,  en el Himno sexto se insiste: alabada sea la noche eterna, alabado el eterno sueño. La Noche oscura nos vela el miedo y el dolor, para mirar la muerte cara a cara, para romper con el sueño las ataduras y hundirnos en el regazo del padre.    

     Recopilando (ahora sí) las valoraciones y efectos de la Noche para Novalis, diremos que es compendio y resumen vital; matriz del sueño reparador y del ensueño omnipotente; nodriza del amor; fuente de saberes inefables; inasequible al espacio y al tiempo; partera de la esperanza en la otra vida; triunfadora de la muerte; ámbito para la esperanza cristiana; fuerza para mirar lo contingente con ojos de eternidad.

     Si la Noche simboliza todo eso, ¿cuáles pueden ser las líneas maestras del dibujo mítico que aquella perfila? Ciertamente, los poetas románticos son un arquetipo para los mitos de la noche[33], pero la riqueza espiritual y religiosa del simbolismo de Novalis supera ampliamente a la gran mayoría de sus compañeros. En fin, repasando lo hasta ahora escrito, creo que los mitos que recogen los Himnos a la Noche acerca de esta pueden resumirse así:

-          El mito de que los saberes ocultos, esotéricos y realmente positivos para el hombre, están ligados, no a la luz cegadora, fría y superficial de la ciencia o la pura filosofía, sino a la claridad difusa y neblinosa de la religión y del arte.

-          El mito de la ataraxía, del nirvana, o como quiera que lo llamemos, es decir, la superación del dolor y del miedo ante la pérdida y la muerte, mediante la plenitud interior, la renuncia exterior y la nostalgia de la otra vida[34].

-          El mito de la edad de oro y de la caída de los dioses, para alumbrar finalmente el Cristianismo, modelo de amor y de vida eterna, pero también de renunciación al mundo y de asunción esperanzada del dolor y de la muerte.

 

     Similitudes y diferencias entre Pan y vino y los Himnos a la Noche.

      La semejanza más llamativa en ambos poemas es la referencia a la Edad de Oro, el ocaso de los dioses y el papel relevante del Cristianismo en una nueva era de esperanza y retorno divino[35]. Pero, incluso en estos puntos en común, hay una importante diferencia de matiz. Hölderlin resalta el papel de la Grecia clásica (y preclásica), en tanto que Novalis da al rol griego un tono mucho menos explícito y destaca, en cambio, el valor de Cristo, de su pasión y de su muerte.

     Por descontado, hay también grandes similitudes en lo relativo a la simbología y los mitos de la noche. Existen pocas diferencias en los aspectos negativos (oscuridad, evocación, reposo, reflexión…) e, incluso, en algunos mitos, como el del conocimiento introspectivo, a través de la religión y del arte. Pero también aquí surge la matización significativa. Mientras Novalis parece centrarse en la función cognitiva y de fusión de diversos que tiene la noche, Hölderlin destaca su papel potenciador del entusiasmo y convocador a la acción.

     En conjunto, y resumiendo esta zona de coincidencias entre ambos poetas, podría decirse que se halla en el terreno común del Romanticismo idealista (más precisamente, de los Frühromantiker) o, incluso, de los tópicos o lugares comunes de la noche, acogidos por todos los poetas y hasta por gentes cultas que no lo son.  

     Un tema conflictivo, en el que también los dos vates difieren a nivel de cantidad o de matiz es el de su supuesto panteísmo. En mi opinión –y ya lo he dejado expuesto antes- se trata de un pseudo-panteísmo. Pero, en todo caso, es mucho mayor la incidencia de sentimientos y expresiones proclives a él en Novalis, que no en Hölderlin.

     Pasando al terreno que juzgo de divergencias entre nuestros dos Federicos, está el crucial tema (en que difícil será que alguien diga la última palabra) de lo que cada uno de ellos quería transmitir como mensaje a sus lectores. Yo aventuro esta opinión: Hölderlin pretende sugerir el papel de los intelectuales (poetas) y de los hombres de acción (héroes) en el advenimiento de la nueva era. Novalis –con un problema mucho más individual sobre sus hombros- quiere hallar el camino para superar el dolor sin esperanza y la muerte.

     Entiendo que otra diferencia básica es la dispar valoración de lo que es el bien y el mal para la Humanidad y, por reducción, para ambos poetas. Hölderlin cifra el bien en el retorno de los dioses, simbolizado en la luz del día, que ya se anuncia en la pálida noche que acaricia la aurora. Novalis no duda de que los dioses encarnen el bien, pero se pregunta, ¿por qué debe retornar la mañana? Es decir, pide que se mantenga la noche por siempre, juzgando sus valores y bienes muy superiores a los del día.

     Finalmente, si los poetas tuvieran la fuerza de cambiar directamente el curso de la historia, Hölderlin habría impulsado la inmediata vuelta de la luz y de los dioses; Novalis, la noche eterna y, sin embargo, también divina.

     Coloquemos, en cuadro, el esquema de lo dicho en este epígrafe:

NOVALIS
HÖLDERLIN
Edad de Oro. Ocaso de los dioses. Retorno ligado al Cristianismo. Especial relevancia de la figura de Cristo
Edad de Oro. Ocaso de los dioses. Retorno ligado  al Cristianismo. Especial relevancia del papel pasado y futuro de Grecia
Simbología y mitos de la noche, con primacía del conocimiento y la fusión de los diversos
Simbología y mitos de la noche, con primacía del entusiasmo y de la acción
Ideas y sentimientos de apariencia panteísta
Sentimientos e ideas básicamente personalistas
Objetivo de superar el dolor sin esperanza y la muerte
Objetivo de marcar el papel de los intelectuales (poetas) y de los hombres de acción (héroes)
El bien viene de Dios; por tanto está en la noche sagrada en que entraremos en su descanso
El bien viene de los dioses; por tanto está en la luz de su día
Si del poeta dependiera, sería eterna la noche, sagrada y divina
Si del poeta dependiera, forzaría el inmediato retorno de la luz que acompaña a los dioses

 

     Sin detenernos mucho (pues poco o nada tiene que ver con la noche), apunto una básica diferencia formal. Novalis, tras los escarceos con el verso libre, libra los Himnos a la Noche  a la estética de la así llamada prosa poética y, en menor parte, del verso rimado. Hölderlin repudia la rima[36] y desarrolla la elegía Pan y Vino en versos medidos y rítmicos al estilo greco-latino.

     Para concluir: La indudable prioridad cronológica de los Himnos a la Noche de Novalis y su publicación en agosto de 1800, hacen perfectamente posible que Hölderlin los conociera antes de completar Pan y Vino y, desde luego, pudo retocar su elegía previamente a la publicación de una pequeña parte de la misma en el otoño de 1806. Pero el examen comparativo de ambas obras no parece sugerir influjos relevantes de una en otra. ¿Podríamos decir lo mismo, de referirnos a las Canciones nocturnas (Nachtgesänge)? Aquí dejo el testigo: que vean otros de cogerlo y, seguramente, de cantar con mejor plectro.

 

 

Resumen

 

     El autor  de este ensayo encuentra, en principio,  importantes puntos de coincidencia entre los Himnos a la Noche de Novalis y la elegía Pan y Vino de Hölderlin. Estudia el texto y el contexto de ambas obras, con especial referencia a su simbología y mitos relacionados con la Noche. Seguidamente realiza una exposición comparativa entre ambos excelsos poemas y llega a la conclusión de que sus similitudes parecen mero fruto de tópicos y valores muy extendidos en la época del Frühromantik, o Primer Romanticismo alemán;  en tanto que las diferencias de matiz, de fondo e, incluso, estéticas (en versificación y empleo de la prosa poética)  son de tal magnitud, que parecen excluir una influencia directa de la obra de Novalis -la primera en el tiempo- sobre la de Hölderlin.



[1]  Lo que, por unas u otras razones, no fue reconocido hasta la época de la Primera Guerra Mundial, en que se realizó su primera edición integral histórico-crítica, bajo la dirección inicial de Norbert von Hellingrath (1888-1916). Desde entonces, el prestigio de Hölderlin como poeta y humanista no ha cesado de crecer. El poeta ha sido biografiado  en España, cuando menos, en dos ocasiones y con muy bellos títulos: José Luis Rodríguez García, Friedrich Hölderlin: El exiliado en la Tierra, 2 vols., Prensas Universitarias, Zaragoza, 1987; Antonio Pau Pedrón, Hölderlin. El rayo envuelto en canción, edit. Trotta, Madrid, 2008.
[2]   Dieter Heinrich, Eine philosophische Konzepzion entsteht. Hölderlins Denker in Jena, en Hölderlin-Jahrbuch, nº 28 (1992-1993), págs. 1 y sgtes. No puede olvidarse el magisterio de Fichte en el poeta y su condiscipulado de Schelling y Hegel, con los que siguió manteniendo contacto hasta su demencia. ¿Incluía su amistad concomitancias masónicas? Así lo cree H.S. Harris, Hegel’s development: Toward the sunlight (1770-1801), Clarendon Press, Oxford, 1972, pág. 244, desarrollando ideas de Jacques D’Hondt.
[3]  Hölderlin siguió la carrera religiosa, hasta su finalización teórica, si bien nunca la ejerció. Sus principales hitos fueron: 1784-85, monasterio de Dekendorf; 1786-88, monasterio de Maulbronn; 1788-93, seminario de Tubinga, donde obtiene el título de Magister (1790) y el doctorado en Teología (1793), concluyendo sus estudios religiosos, con 23 años de edad.  
[4]  Colección de nueve poemas, titulados Nachtgesänge, parece fueron escritos por Hölderlin hacia 1802, a su regreso de Burdeos, y entregados para su publicación a Wilmans, en su Almanach correspondiente al año 1805.
[5] Ver mi ensayo La noche como símbolo y mito en San Juan de la Cruz y en Novalis, en la Revista…………….
[6]  Una de las cumbres, sin duda, de la poesía de la noche, que está lejos de pasar de moda, pese al ritmo circadiano disparatado de la vida contemporánea en las ciudades. Un nuevo enfoque, original aunque un tanto escéptico, de los símbolos de la noche, en Paulina Rivero Weber, Convertir la noche en día y el día en una carrera sin fin: Por una ética ecológica radical, en la revista Signos Filosóficos, nº 10 (julio-diciembre de 2003), Universidad Autónoma Metropolitana de México, págs. 45/54.
[7]  En la tradición germánica, la elegía no es un poema de lamentación, sino que alude a su versificación: dísticos de carácter elegiaco, con alternancia de hexámetros y pentámetros. Adaptada de la literatura griega y latina, ya había sido utilizada, entre otros, por Schiller y Goethe, pero fue Hölderlin quien la llevó a las máximas cimas de la maestría. Ver Lawrence Ryan, Friedrich Hoelderlin, University of Massachusetts-Amherst, en la web worldroots.com.
[8]  Consultar más adelante, nota 28.
[9]  Puede atribuirse al amigo de Hölderlin, Leo von Seckendorf, que publicó por primera vez el fragmento en el otoño de 1806, en el Musen-Almanach para el año siguiente. Ver Scott J. Thompson, Friedrich Hölderlin (1770-1843). A chronology of his life, en la web w.benjamin.com. Mucho más ampliamente, Adolf Beck, Hölderlin: Chronik seines Lebens, Insel Verlag, Frankfurt am Main, 1975.
[10]  Carezco de conocimientos del alemán que me permitan la lectura útil del texto original. De entre los traductores al español, destacan los nombres de Jesús Munárriz y Jenaro Talens (edit. Hiperión), Luis Cernuda (edic. Visor), Bermúdez Cañete (edit. Cátedra) o José Mª Valverde (edit. Icaria). La traducción de la Poesía Completa de Hölderlin ha sido asumida, en edición bilingüe, por Ediciones 29, año 1977 y ediciones sucesivas (creo que las últimas datan de 1992 y 1995). Carmen Bravo Villasante es otro nombre ilustre a citar, como traductora de La muerte de Empédocles.
[11]  Otras traducciones dan soñadora o ferviente.
[12]   Sobre el sentido, real y simbólico, de la Grecia clásica para los Sturmers y los Románticos alemanes (lugar común en la doctrina), VV.AA., German Romantic Criticism, edited by A. Leslie Wilson, New York, Continuum, 1982.
[13]   Expresión que hunde sus raíces en el mundo griego  y que llega hasta Hölderlin de la mano de filósofos como Spinoza y Leibnitz. Pero no creo que implique, ni mucho menos, que nuestro vate fuese panteísta, como tampoco lo era Píndaro, su modelo por muchos conceptos.
[14]  El amigo es el literato Wilhelm Heinze, a quien está dedicada la elegía. Fue autor, al parecer, de unas Conversaciones sobre los griegos.
[15]    Sobre las relaciones de Hölderlin y Novalis, ver Eudo C. Mason, Hölderlin und Novalis. Eine Überlegungen, en el Hölderlin-Jahrbuch, nº 11 (1958-1960), págs. 72 y sigtes.; Claudia Amtmann-Chornitzer, “Schöne Welt, wo wist du?”. Die Rückkehr des Goldenen Zeitalters in geschichtsphilosophischen Gedichten von Schiller, Novalis und Hölderlin, en Erlangen Studien (vol. 111), Jena, 1997 (la Autora relaciona, precisamente, los Himnos a la Noche y Pan y vino, además de Los dioses de Grecia schillerianos); Carlos Alberto Disandro, Lírica de pensamiento: Hölderlin y Novalis, Monográficas y Tesis (vol. 10), Universidad de La Plata, 1971.
[16]  “Buenos argumentos”, aunque no suficientes para crear seguridad: el dominio de la forma elegiaca; la indudable prioridad cronológica del Llanto de Menón por Diótima; la unidad ideológica y ambiental con esta y con El Archipiélago, etc. Realmente, no conozco motivos para excluir fechas ligeramente posteriores.
[17]   Susette Gontard, como es sabido, jugó en la carrera literaria de Hölderlin un papel similar al de Sophie von Kühn en la de Novalis, aunque con enormes diferencias biográficas. La historia suele destacar su difícil relación amorosa (debido a tratarse de una mujer casada) y la probable influencia de la muerte de Susette (1802) en el desencadenamiento de la locura del poeta. Esencial, y toda una experiencia, la lectura del epistolario de ella: The Recalcitrant Art: Diotima’s letters to Hölderlin and related missives, by D. Farrell Krell (foreword), D.F. Kenney & S. Menner-Bettscheid (editors), State University of New York Press, 2000. A completar, en español, con F. Hölderlin, Correspondencia amorosa, 2ª edic., editorial Hiperión, Madrid, 1998.
[18]  Sobre este tristísimo tema, ver el relato de primera mano de Wilhelm  Weiblinger, Vida, poesía y locura de Friedrich Hölderlin, edic. Hiperión, Madrid, 1988; además, Karl Jaspers, Genio y locura: ensayo de análisis patográfico comparativo sobre Strindberg, van Gogh, Swedenborg, Hölderlin, edit. Aguilar, Madrid, 1968; Pierre Bertaux, Hölderlin ou le temps d’un poète, Gallimard, Paris, 1983. Personal y brillante, Stefan Zweig, La lucha contra el demonio: Hölderlin, Kleist, Nietzsche, edit. El Acantilado, Barcelona, 1999.
[19]  Una idea clave y recurrente en el poeta, tanto literaria, como política y humanamente. Hölderlin tuvo una riquísima personalidad, llena de variantes y matices. Para los aspectos políticos (muy conectados con la Revolución Francesa, las guerras napoleónicas y el resurgimiento de lo alemán), véase Pierre Bertaux, Hölderlin y la Revolución Francesa, edic. del Serbal, Barcelona, 1992; F.G. Nauen, Revolution, idealism and human freedom: Schelling, Hölderlin and Hegel and the crisis of early german idealism, edit. Martinus Nijhoff, La Haya, 1971; Helena Cortés Gabaudan, Claves para una lectura de Hiperión. Filosofía, política, ética y estética en Hölderlin, edit. Hiperión, Madrid, 1996.  
[20]   Por unas u otras vías, Hölderlin fue preceptor o tutor académico de Fritz von Kalb (diciembre de 1793-enero de 1795); de los hijos del banquero Gontard y su esposa Susette (enero 1796-septiembre 1798); de la hermana de Anton von Gonzenbach (enero-abril de 1801); de los hijos del cónsul de Hamburgo en Burdeos, Daniel Christoph Meyer (enero-mayo de 1802). Como se ve, cortas duraciones, salvo por influjo del eterno femenino, encarnado en Wilhelmine Kirms, dama de compañía de Charlotte von Kalb, o en la bienamada Susette Gontard (de soltera, Borkenstein).
[21]  Las ideas de la noche pálida (helle Nacht), un tanto caótica y mixta, que precede a la mañana; de la luz antes de la luz, como el amanecer que se anuncia antes en las cumbres que en los valles; del poeta, como el pájaro de la tormenta, que sabe llegada la hora y quiebra albores en la madrugada; todas esas bellísimas imágenes son propias de Hölderlin, aunque no todas se encuentren en Pan y vino. Sobre ellas, ver Maurice Blanchot, La part du feu, edit. Gallimard, 1949, espec. págs. 125/128.
[22]  Tal vez se trate de una trayectoria continua, pero entiendo que no puede equipararse el valor del Cristianismo y el ciclo de nacimiento-desaparición-renacimiento de los dioses (Novalis, Hölderlin), con la muerte de Dios, según el pensamiento de Nietzsche. El tema nos llevaría demasiado lejos, como también la conexión de los Románticos con los filósofos presocráticos y del Racionalismo dieciochesco con Sócrates. Véase Mónica Virasoro, Nihilismo y muerte de Dios, en la web elsigma.com, programa de la Fundación del Campo Lacaniano.  
[23]  Ver Mª del Rosario Acosta López, Tragedia y Filosofía de la Historia: Schiller, Hölderlin y la recuperación de lo clásico, proyecto de tesis de la Universidad de Los Andes, Bogotá, 2005.
[24]   Véanse, Rafael Caparro, Poesía y psicoanálisis. Notas pre-analíticas sobre una elegía de Friedrich Hölderlin, en Cuadernos de Psicoanálisis Freudiano, nº 4, Montevideo, 1983, págs. 95/118; Paul Kluckhohn, Hölderlin im Bilde der Nachwelt, en Hölderlin Jahrbuch, nº 1 (1944), págs. 1 y sigtes.
[25]   En este tema son esenciales los trabajos de Heidegger y Blanchot. Ver M. Heidegger, Hölderlin y la esencia de la poesía, 1936, reiteradamente traducido al español (me atrevo a calificarlo como uno de los encuentros más hermosos y fecundos de la poesía con la filosofía, en mucho tiempo). Los ensayos de Maurice Blanchot, Hölderlin et la parole sacrée (Critique, 1946) y La part du feu (Gallimard, 1949), han sido recientemente analizados por Mark Hewson en Two essays by Blanchot on Hölderlin, Monash University, Melbourne, 2005. También de Maurice Blanchot, arrancando de ideas de Karl Jaspers, La folie par excellence (Critique, 1951).
[26]  Pan y vino que, además de obvia referencia a la eucaristía cristiana, tienen el sentido de huellas de los dioses en tiempos oscuros, y de comunión entre los hombres. Ver Rafael Caparro, obra citada supra, en la nota 24.
[27]   Véase Joseph-Frederick Bailey, Theorizing night visión: Novalis’ Hymnen an die Nacht, tesis doctoral de la Universidad de Michigan, 1999.
[28]  Mecanismo ascendente por el que, mediante un proceso similar al de tesis-antítesis-síntesis, se va construyendo el edificio lógico del tratado o del poema. Es conocida la influencia y admiración que Novalis experimentó hacia el filósofo J.G. Fichte. Sobre el pensamiento fichteano, que Novalis corrigió en vez de asumirlo acríticamente, puede consultarse la obra de N. Hartman, La Filosofía del Idealismo Alemán, tomo I, Buenos Aires, 1960.
[29]  Mal conocedor del idioma alemán, utilizo traducciones españolas de los Himnos. Cuentan entre las más empleadas las de Monteforte y Alatorre, Hüsler, Barjau, Ojeda y Valverde. Para los dominadores de la lengua inglesa, es esencial, y valiosa en sí misma, la traducción de G. MacDonald (1897).
[30]  Conocemos la fecha exacta de la ensoñación, por el Diario de Novalis. En él, y en cualquier referencia biográfica, se refleja la actitud obsesiva y un tanto morbosa de Federico en aquellos días, que hace perfectamente verosímil lo sucedido.
[31]    De la que fallecería el 25 de marzo de 1801, a los 28 años de edad.
[32]  Me remito a las obras generales, como el Novalis, de Pierre Garnier, éditions Pierre Seghers, 1962; o El alma romántica y el sueño, de Pierre Béguin, edit. FCE, México, 1978. Un buen resumen aproximativo, en Jorge Fernández Granados, Novalis y los Himnos a la Noche, en la revista de cultura Agulha, Fortaleza y Sâo Paulo, números 13/14, junio-julio de 2001. Más específico, Gottfried Diener, Die Nacht in der deutschen Dichtung von Herder bis zur Romantik, Bamberg, 1931, espec. págs. 18/41.
[33]  P.A. Rovatti, Como la luz tenue. Metáfora y saber, traducción de Carlos Catropi, edit. Gedisa, Barcelona, 1990.
[34]  Esta última, válida para Novalis; no así para el budismo o la filosofía estoica.
[35]  Apunto la opinión de algunos, en el sentido de que hubo entre Novalis y Hölderlin una coincidencia religiosa importante: la común pertenencia a la corriente del Pietismo. Ver Olga Dennen, Prólogo a Himno al Amor y otros poemas de Hölderlin, edit. Longseller, Buenos Aires, 2004, pág. 6.
[36] Son muy duras las palabras que Bettina von Arnim pone en boca de Hölderlin: La poesía es muy otra cosa que la búsqueda insípida y vana de la rima. Ningún espíritu de cierta profundidad se complacería en ello. Sin embargo, Wilhelm Weiblinger, que visitó al poeta en su periodo de locura, nos dice: Yo le daba también papel de escribir. Entonces se sentaba ante el escritorio y hacía algunos versos, incluso rimados. Ver Friedrich Hölderlin, Poemas de la Locura, traducción de Txaro Santoro y José Mª Álvarez, edit. Hiperión, Madrid, 1998, págs., respectivamente, 39 y 19.
ma non tropp

Saturday, May 31, 2014

Friedrich Hölderlin

Germany Friedrich Hölderlin

Amazingly enough there was no thread for the German poet Johann Christian Friedrich Hölderlin (20 March 1770 – 7 June 1843). The usual Wikipedia search will give you the facts of his life, spent like Proserpine's existence, half in the daylight and half in the shadows (of madness).

I'd like to just point out that the reason for his madness was the fear he felt for the oppressive nature of the State where he lived. If there ever was a reason to dislike prying and monitoring rulers it's this, we lost decades of Hölderlin's mature poetry to a repressive and surveying system. Having that kind of snitches, spies and similar scum State is something that too many Germans experienced in the past (Stasi anyone?).

I'd also like to remark how Hölderlin draw much of his inspiration from the idea of Greece and Classical Greek Poetry. And, despite the fact that Goethe and Schiller laughed at his translations of Sophocles, nobody has better reflected a true renaissance of the spirit of Classic Greece in modern times than Hölderlin.

I'm on the record somewhere else on the WLF as saying that the only poet who can match the intensity and power of the best poems of Neruda's Residence on Earth is Hölderlin. Let me extend that praise even further, Hölderlin is also the deepest poet I have read in any language (no, not even Yosa Buson and his meditations on time or Wang Wei and his Zen insights or Mirza Ghalib and his complex ghazals about God and Love or the Bhakti poets and their holy human poems can top him). This mixture of intensity and depth is what makes Hölderlin arguably the greatest German poet (despite competition from the likes of Goethe, Rilke, Brecht and Huchel!).

There is already an excellent WLF thread on his 'Half of Life' poem. I'd like to start this thread with its twin poem:

Ages of Life

You cities of the Euphrates!
You streets of Palmyra!
You forests of columns in the desert plains,
What are you now?
Your crowns
Because you crossed
The bounds of those breathing,
Were taken away
By Heaven's vapor of smoke and flame;
Now though I sit under clouds (each one
Of which has its own peace) amidst
The ordered oaks, upon
The heath where deer gather, and strange
They appear, dead to me,
The spirits of the blest.

There was something about the nature of time that brought out the best in Hölderlin. When Hölderlin was already mad he continued to write poetry at the request of visitors. One of those visitors, J. G. Fischer recorded that, upon asking Hölderlin for a poem, he replied: 'shall they be verses about Greece, Spring or the Nature of Time?'. The poem written to answer that request, In Lieblicher Blaue (In Lovely Blue) made William H. Gass gasp and go all 'Oh My God':

In Lovely Blue

In lovely blue the steeple blossoms
With its metal roof. Around which
Drift swallow cries, around which
Lies most loving blue. The sun,
High overhead, tints the roof tin,
But up in the wind, silent,
The weathercock crows. When someone
Takes the stairs down from the belfry,
It is a still life, with the figure
Thus detached, the sculpted shape
Of man comes forth. The windows
The bells ring through
Are as gates to beauty. Because gates
Still take after nature,
They resemble the forest trees.
But purity is also beauty.
A grave spirit arises from within,
Out of manyfold things. Yet so simple
These images, so very holy,
One fears to describe them. But the gods,
Ever kind in all things,
Are rich in virtue and joy.
Which man may imitate them?
May a man look up
From the utter hardship of his life
And say: Let me also be
Like these? Yes. As long as kindness lasts,
Pure, within his heart, he may gladly measure himself
Against the divine. Is God unknown?
Is he manifest as the sky? This I tend
To believe. Such is man’s measure.
Well deserving, yet poetically
Man dwells on this earth. But the shadow
Of the starry night is no more pure, if I may say so,
Than man, said to be the image of God.
Is there measure on earth? There is
None. No created world ever hindered
The course of thunder. A flower
Is likewise lovely, blooming as it does
Under the sun. The eye often discovers
Creatures in life it would be yet lovelier
To name than flowers. O, this I know!
For to bleed both in body and heart, and cease
To be whole, is this pleasing to God?
But the soul, I believe, must
Remain pure, lest the eagle wing
Its way up to the Almighty with songs
Of praise and the voice of so many birds.
It is substance, and is form.
Lovely little brook, how moving you seem
As you roll so clear, like the eye of God,
Through the Milky Way. I know you well,
But tears pour from the eye.
I see gaiety of life blossom
About me in all creation’s forms,
I do not compare it cheaply
To the graveyard’s solitary doves. People’s
Laughter seems to grieve me,
After all, I have a heart.
Would I like to be a comet? I think so.
They are swift as birds, they flower
With fire, childlike in purity. To desire
More than this is beyond human measure.
The gaiety of virtue also deserves praise
From the grave spirit adrift
Between the garden’s three columns.
A beautiful virgin should wreathe her hair
With myrtle, being simple by nature and heart.
But myrtles are found in Greece.
If a man look into a mirror
And see his image therein, as if painted,
It is his likeness. Man’s image has eyes,
But the moon has light.
King Oedipus may have an eye too many.
The sufferings of this man seem indescribable,
Inexpressible, unspeakable. Which comes
When drama represents such things.
But what do I feel, now thinking of you?
Like brooks, I am carried away by the end of something
That expands like Asia. Of course,
Oedipus suffers the same? For a reason,
Of course. Did Hercules suffer as well?
Indeed. In their friendship
Did not the Dioscuri also suffer?
Yes, to battle God as Hercules did
Is to suffer. And to half share immortality
With the envy of this life,
This too is pain. But this also
Is suffering, when a man is covered with summer freckles,
All bespattered with spots. This is the work
Of the gun, it draws everything out.
It leads young men along their course,
Charmed by rays like roses.
The sufferings of Oedipus seem like a poor man
Lamenting what he lacks.
Son of Laios, poor stranger in Greece.
Life is death, and death a life.

J. G. Fischer, of course, dismissed this poem as the ravings of a lunatic, and quoted it IN PROSE to prove this point. Nick Hoff on the introduction to his translation of the Odes and Elegies (from where I took the Ages of Life translation) says that Holderlin was the first modern poet, which would explain why most readers at the time Holderlin was alive would not be prepared for this new kind of poetry. Lines like 'Man’s form has eyes/But the moon has light' are particularly good meditation points even for Buddhists and Advaita Vedanta practitioners. This is part of the reason why later German philosophers and thinkers such as Schopenhauer, Rilke, Heidegger, etc. were so impressed by Hölderlin.

But the depth of the thought is not all that Holderlin has going on, the sheer beauty and mystery of sentences like: 'Under The ordered oaks, and upon The deer's heath, and strange They appear, dead to me, The spirits of the blest /Unter Wohleingerichteten Eichen, auf Der Heide des Rehs, und fremd Erscheinen und gestorben mir Der Seligen Geister' or like 'Ah, where in the winter will I come upon flowers, and where The sun's light And shadows of the earth?/Weh mir, wo nehm ich, wenn Es Winter ist, die Blumen, und wo Den Sonnenschein, Und Schatten der Erde? ' is almost overwhelming.

For this year's (2012) Cervantes Prize the runner ups were the usual suspects, the Goytisolo brothers, Munoz Molina, Eduardo Mendoza, the scholar Fernando Savater and the poet and blogger Felix de Azua. Well, Felix de Azua on his blog has stated that the greatest poet he knows of in any language is Hölderlin, and to him the greatest poem of all is Hölderlin's Archipelago. Sadly, the Archipelago poem is several pages long, and thus too long to quote in full, so let me just give you a taste of it, on David Constantine version:

The Archipelago

Are the cranes coming home to you? Are the ships
Resuming their course to your shores? Do breaths of the breezes
We longed for move on your quietened waves? Does the dolphin,
Lured from the depths, sun his back in the daylight again?
Is Ionia in flower? Is it time? In spring
When the living take heart and their first love
Revives and the memory of golden times then always
You draw me. I come. I salute you: age-old and silent
You live as you were, unlessened, the mountains lend you
Shade to lie in, you embrace with the arms of a youth still
A beautiful land, and of all your daughters, father,
Of all the flowering islands, not one has been lost.
Crete stands and grassy Salamis and Delos lifts from among
Dark laurels spiked with light at every dawn
Her ecstatic head and Tenos has and Chios
Purple fruits in abundance, on drunken hills
The Cyprian drink wells up and from off Calauria silver
Streams fall, as they always did, into the sea, their father.
All live still, all the mothers of heroes, the islands,
Flowering from year to year, and though the abyss let loose
Sometimes a flame in the dark, a nether tempest, and seized
One hold and she died and sank in your cherishing lap,
You lasted, for much has gone down and
Risen in your depths and your darkness, sea-god.
Also the gods who inhabit the heights and the stillness
Far off, and who bring with the largesse of power
Sleep and the cheerful daylight and dreaming thoughts
Over the heads of sentient men, they are what they were:
Your companions, and often when evening falls
And over the mountains of Asia the holy moonlight
Lifts and the stars encounter themselves in your waves
You shine as if it were Heaven lighting you
Under the traveling stars and your waters switch and your brothers'
Lullaby above echoes from your loving heart.
Then when the light comes, star of the east, the wonderworker
When the daystar comes and illuminates all things
And the living begin their lives in the golden dream
That the sun, like a poet, presents them with daily
For you in your grief, his magic is kinder still,
Kinder than his light, even more beautiful is the wreath
that he still wears, as he always did, for a token,
Remembering you, winds in your wintry hair...
Last edited by Cleanthess; 05-Dec-2012 at 17:18

Friedrich Hölderlin - Hälfte des Lebens

Hello,
I would like to make a survey concerning different translations of this famous Hölderlin poem into English. Please tell me which translation you prefer and possibly why.

Original poem:

Mit gelben Birnen hänget
Und voll mit wilden Rosen
Das Land in den See,
Ihr holden Schwäne,
Und trunken von Kässen
Tunkt ihr das Haupt
Ins heilign?chterne Wasser.

Weh mir, wo nehm ich, wenn
Es Winter ist, die Blumen, und wo
Den Sonnenschein,
Und Schatten der Erde?
Die Mauern stehn
Sprachlos und kalt, im Winde
Klirren die Fahnen.


Literal translation (by me):

Half of Life

With yellow pears hangs
And full with wild roses
The land into the lake,
You graceful swans,
And drunk with kisses
You dip the head
Into the holy-sober water.

Woe is me, where do I take, when
It is winter, the flowers, and where
The sunshine
And the shadow of the earth?
The walls stand
Speechless and cold, in the wind
The banners clink.

1) Translation by Michael Hamburger

The Middle of Life

With yellow pears the land
And full of wild roses
Hangs down into the lake,
You lovely swans,
And drunk with kisses
You dip your heads
Into the hallowed, the sober water.

But oh, where shall I find
When winter comes, the flowers, and where
The sunshine
And shade of the earth?
The walls loom
Speechless and cold, in the wind
weathercocks clatter.


2) Translation by Richard Sieburth

Half of Life

With its yellow pears
And wild roses everywhere
The shore hangs in the lake,
O gracious swans,
And drunk with kisses
You dip your heads
In the sobering holy water.

Ah, where will I find
Flowers, come winter,
And where the sunshine
And shade of the earth?
Walls stand cold
And speechless, in the wind
The weathervanes creak.


3) Translation by David Constantine

Half of Life

The land with yellow pears
And full of wild roses
Hangs into the lake
O gracious swans
And drunk with kisses
You plunge your heads
Into the holy, the sober water.

Alas, for where in winter
Shall I come by flowers and where
The sunlight and
The shade of the earth?
The walls stand
Speechless and cold, the wind
Clatters the weathervanes.

Monday, May 26, 2014

Tres filósofos alemanes

Hegel, Schelling y Hölderlin - Primer programa de un sistema del idealismo alemán



Hegel Schelling Hölderlin

Por Hegel, Schelling y Hölderlin


... una ética. Puesto que, en el futuro, toda la metafísica caerá en la moral, de lo que Kant dio sólo un ejemplo con sus dos postulados prácticos, sin agotar nada, esta ética no será otra cosa que un sistema completo de todas las ideas o, lo que es lo mismo, de todos los postulados prácticos. La primera idea es naturalmente la representación de mí mismo como de un ser absolutamente libre. Con el ser libre, autoconsciente, emerge, simultáneamente, un mundo entero —de la nada—, la única creación de la nada verdadera y pensable. Aquí descenderé a los campos de la física; la pregunta es ésta: ¿Cómo tiene que estar constituido un mundo para un ser moral? Quisiera prestar de nuevo alas a nuestra física que avanza dificultosamente a través de sus experimentos. 
Así, si la filosofía da las ideas y la experiencia provee los datos, podremos tener por fin aquella física en grande que espero de las épocas futuras. No parece como si la física actual pudiera satisfacer un espíritu creador, tal como es o debiera ser el nuestro. 
De la naturaleza paso a la obra humana. Con la idea de la humanidad delante quiero mostrar que no existe una idea del Estado, puesto que el Estado es algo mecánico, así como no existe tampoco una idea de una máquina. Sólo lo que es objeto de la libertad se llama idea. ¡Por lo tanto, tenemos que ir más allá del Estado! Porque todo Estado tiene que tratar a hombres libres como a engranajes mecánicos, y puesto que no debe hacerlo debe dejar de existir. Podéis ver por vosotros mismos que aquí todas las ideas de la paz perpetua, etc., son sólo ideas subordinadas de una idea superior. Al mismo tiempo quiero sentar aquí los principios para una historia de la humanidad y desnudar hasta la piel toda la miserable obra humana: Estado, gobierno, legislación. Finalmente vienen las ideas de un mundo moral, divinidad, inmortalidad, derrocamiento de toda fe degenerada, persecución del estado eclesiástico que, últimamente, finge apoyarse en la razón, por la razón misma. La libertad absoluta de todos los espíritus que llevan en si el mundo intelectual y que no deben buscar ni a Dios ni a la inmortalidad fuera de sí mismos. 
Finalmente, la idea que unifica a todas las otras, la idea de la belleza, tomando la palabra en un sentido platónico superior. Estoy ahora convencido de que el acto supremo de la razón, al abarcar todas las ideas, es un acto estético, y que la verdad y la bondad se ven hermanadas sólo en la belleza. El filósofo tiene que poseer tanta fuerza estética como el poeta. Los hombres sin sentido estético son nuestros filósofos ortodoxos. La filosofía del espíritu es una filosofía estética. No se puede ser ingenioso, incluso es imposible razonar ingeniosamente sobre la historia, sin sentido estético. Aquí debe hacerse patente qué es al fin y al cabo lo que falta a los hombres que no comprenden [nada de las] ideas y que son lo suficientemente sinceros para confesar que todo les es oscuro, una vez que se deja la esfera de los gráficos y de los registros. 
        La poesía recibe así una dignidad superior y será al fin lo que era en el comienzo: la maestra de la humanidad; porque ya no hay ni filosofía ni historia, únicamente la poesía sobrevivirá a todas las ciencias y artes restantes. Al mismo tiempo, escuchamos frecuentemente que la masa [de los hombres] tiene que tener una religión sensible. No sólo la masa, también el filósofo la necesita. Monoteísmo de la razón y del corazón, politeísmo de la imaginación y del arte: ¡esto es lo que necesitamos!.
 
Hablaré aquí primero de una idea que, en cuanto yo sé, no se le ocurrió aún a nadie: tenemos que tener una nueva mitología, pero esta mitología tiene que estar a servicio de las ideas, tiene que transformarse en una mitología de la razón. 
Mientras no transformemos las ideas en ideas estéticas, es decir en ideas mitológicas, carecerán de interés para el pueblo y, a la vez, mientras la mitología no sea racional, la filosofía tiene que avergonzarse de ella. Así, por fin, los hombres ilustrados y los no ilustrados tienen que darse la mano, la mitología tiene que convertirse en filosófica y el pueblo tiene que volverse racional, y la filosofía tiene que ser filosofía mitológica para transformar a los filósofos en filósofos sensibles. Entonces reinará la unidad perpetua entre nosotros. Ya no veremos miradas desdeñosas, ni el temblor ciego del pueblo ante sus sabios y sacerdotes. Sólo entonces nos espera la formación igual de todas las fuerzas, tanto de las fuerzas del individuo mismo como de las de todos los individuos. No se reprimirá ya fuerza alguna, reinará la libertad y la igualdad universal de todos los espíritus. Un espíritu superior enviado del cielo tiene que instaurar esta nueva religión entre nosotros; ella será la última, la más grande obra de la humanidad.

The Oldest Systematic Program of German Idealism [Full text]

Hegel, Schelling, Hölderlin
Idealismo Alemán


An Ethics. Since all metaphysics will henceforth fall into morals-- for which Kant, with both of his practical postulates has given only an example and exhausted nothing, so this ethics will contain nothing other than a complete system of all ideas, or what is the same, of all practical postulates. The first idea is naturally the conception of my selfas an absolutely free being. Along with the free, self-conscious being an entire world emerges simultaneously-- out of nothingness-- the only true and conceivable creation out of nothingness-- Here I will descend to the fields of physics; the question is this: How should a world be constituted for a moral being? I should like to give our physics, progressing laboriously with experiments, wings again. 

So whenever philosophy provides the ideas, experience the data, we can finally obtain physics on the whole, which I expect of later epochs. It does not seem as if present day physics could satisfy a creative spirit such as ours is or should be.

From nature I come to man's works. The idea of the human race first-- I want to show that there is no idea of the state because the state is something mechanical, just as little as there is an idea of a machineOnly that which is the object of freedom is called idea. We must therefore go beyond the state!-- Because every state must treat free human beings like mechanical works; and it should not do that; therefore it should cease. You see for yourself that here all the ideas, that of eternal peace, etc., are merely subordinate ideas of a higher idea. At the same time I want to set forth the principles for a history a human race here and expose the whole miserable human work of state, constitution, government, legislature-- down to the skin. Finally the ideas of a moral world, deity, immortality-- overthrow of everything ((superstition)) pseudo doctrines, persecution of the priesthood, which recently poses as reason, come through itself. --(The) absolute freedom of all spirits who carry the intellectual world within themselves, and may not seek either God or immortality outside of themselves.

Finally the idea which unites all, the idea of beauty, the word taken in the higher taken in the higher platonic sense. I am convinced that the highest act of reason, which, in that it comprises all ideas, is an aesthetic act, and that truth and goodness are united like sisters only in beauty-- The philosopher must possess just as much aesthetic power as the poet. The people without aesthetic sense are our philosophers of the letter. The philosophy of the spirit is an aesthetic philosophy. One cannot be clever in anything, one cannot even reason cleverly in history-- without aesthetic sense. It should now be revealed here what those people who do not understand ideas are actually lacking-- and candidly enough admit that everything is obscure to them as soon as one goes beyond charts and indices. 
Poetry thereby obtains a higher dignity; it becomes again in the end what it was in the beginning-- teacher of (history) the human race because there is no longer any philosophy, any history; poetic art alone will outlive all the rest of the sciences and arts. 

At the same time we so often hear that the great multitude should have a sensual religion. Not only the great multitude, but even philosophy needs it. Monotheism of reason and the heart, polytheism of the imagination and art, that is what we need!

First I will speak about an idea here, which as far as I know, has never occurred to anyone's mind-- we must have a new mythology; this mythology must, however, stand in the service of ideas, it must become a mythology of reason.

Until we make ideas aesthetic, i.e., mythological, they hold no interest for the people, and conversely, before mythology is reasonable, the philosopher must be ashamed of it. Thus finally the enlightened and unenlightened must shake hands; mythology must become philosophical, and the people reasonable, and philosophy must become mythological in order to make philosophy sensual. Then external unity will reign among us. Never again the contemptuous glance, never the blind trembling of the people before its wise men and priests. Only then does equal development of all powers await us, of the individual as well as if all individuals. No power will be suppressed any longer, then general freedom and equality of spirits will reign-- A higher spirit sent from heaven must establish this religion among us, it will be the last work of the human race.

Un poema de Hegel!

W. F. Hegel - Eleusis - A Hölderlin (agosto 1796)

24 de enero de 2008 ·



Hegel y Hölderlin 


En torno a mí, dentro de mí la calma habita -los atareados
con su incansable ansia duermen, proporcionándome la libertad
y el ocio-, gracias a ti, libertadora mía,
¡oh noche! Con un blanco cendal de neblina
cubre la luna la frontera incierta
de las lomas lejanas; amablemente me llama
la clara franja de aquel lago;
se aleja el recuerdo del tumulto monótono del día,
como si hubiera años de distancia entre él y el ahora.
Y tu imagen, querido, se presenta ante mí; tu imagen
y el placer de los días que han huido, aunque pronto los borra
la dulce espera de volver a vernos...
Se me presenta la escena del abrazo
anhelado, fogoso; más tarde las preguntas, el interrogatorio
más profundo, recíproco,
tras cuanto en actitud, expresión y carácter
el tiempo haya cambiado en el amigo...placer de la certeza
de hallar más firme, más madura aún la lealtad de la vieja alianza,
alianza sin sellos ni promesas,
de vivir solamente por la libre verdad y nunca, nunca,
en paz con el precepto que opiniones y afectos reglamenta.
Ahora con la inerte realidad pacta el deseo
que atravesando montes y ríos fácilmente hasta ti me llevó,
pero pronto un suspiro lanza su desacuerdo
y con él huye el sueño de dulces fantasías.

Mi vista hacia la eterna bóveda celestial se alza,
hacia vosotros, ¡astros radiantes de la noche!,
y el olvido de todo, deseos y esperanzas,
de vuestra eternidad fluye y desciende.

(El sentir se diluye en la contemplación;
lo que llamaba mío ya no existe;

hundo mi yo en lo incomensurable,
soy en ello, todo soy, soy sólo ello.
Regresa el pensamiento, al que le extraña
y asusta el infinito, y en su asombro no capta
esta visión en profundidad.
La fantasía acerca a los sentidos lo eterno
y lo enlaza con formas) ...

¡Bienvenidos seáis,
oh elevados espíritus, altas sombras,
fuentes de perfección resplandecientes!
No me asusta... Yo siento que es mi patria también
el éter, el fervor, el brillo que os baña.
¡Que salten y se abran ahora mismo las puertas de tu santuario,
oh Ceres que reinaste en Eleusis!
Borracho de entusiasmo captaría yo ahora
visiones de tu entorno,
comprendería tus revelaciones,
sabría interpretar de tus imágenes el sentido elevado,
oiría los himnos del banquete divino,
sus altos juicios y consejos...

Pero tu estruendo ha enmudecido, ¡oh Diosa!
Los dioses han huido de altares consagrados
y se han vuelto al Olimpo;
¡huyó del profanado sepulcro de los hombres
de la inocencia el genio, que aquí les encantaba!.. .
Tus sabios sacerdotes callaron; de tus sagrados ritos
no llegó hasta nosotros por curiosidad que por amor,
a la sabiduría (tal hay en los que buscan y a Ti te menosprecian) ...

¡Por dominarlas cavan en busca de palabras
que conserven la huella de tu excelso sentido!
¡En vano! Sólo atrapan polvo, polvo y ceniza
en las que no retorna nunca jamás tu vida.
¡Aunque lo inanimado y el moho les contentan
a los eternos muertos!..., ¡los muy sobrios!..., en balde...,
no hay señal de tus fiestas ni huella de tu imagen.
Era para tu hijo tan abundante en altas enseñanzas tu culto,
tan sagrada la hondura del sentimiento inexpresable,
que no creyó dignos de ellos secos signos.

Pues casi no lo era el pensamiento, aunque sí el alma,
que sin tiempo ni espacio, absorta en el pensar de lo infinito,
se olvidó de sí misma y se despierta ahora de nuevo a la conciencia.
Pero quien de ello quiera hablar a otros,
aun con lengua de ángel, sentirá en las palabras su miseria.
Y le horroriza tanto haberlas empleado en empequeñecerlo
al pensar lo sagrado, que el habla le parece pecado
y en vivo se clausura a sí mismo la boca.

Lo que así el consagrado se prohibió a sí mismo, una ley sabia
prohibió a loso más pobres espíritus hacer saber
cuanto vieran, oyeran o sintieran en la noche sagrada:
para que a los mejores su estrépito abusivo
no molestara en su recogimiento ni su hueco negocio de palabras
les llevara a enojarse con lo sagrado mismo, y para que éste
no fuera así arrojado entre inmundicias, para que nunca
se confiara a la memoria, ni tampoco
fuera juguete y mercancía del sofista
vendida igual que un óbolo,
ni manto del farsante redicho, ni tampoco
férula del muchacho piadoso, y tan vacío
quedara al fin que solamente en eco extrañas lenguas
siguieran conservando raíces de su vida.
Porque tus hijos, Diosa, no exhibieron
por calles y por plazas tu honor, sino que avaros
en el santuario de tu pecho lo guardaban.
Por eso no vivías tú en su boca.
Te honraban con su vida. Aún vives en sus hechos.
¡También en esta noche te he escuchado, divinidad sagrada,
a ti, que me revelas a menudo la vida de tus hijos;
a ti, que yo presiento que a menudo eres el alma de sus hechos!
Eres el alto pensamiento, la fe sincera,
que una Deidad, aunque todo se hunda, nunca se desmorona.


Trad.: J. M. RipaldaEn Escritos de juventud, México, Fondo de Cultura Económica, 2003
 
Aporte de Carmen Blázquez en Factor Serpiente

 

 

 

Friday, May 16, 2014

Robert Schumann: Violin Concerto

By Anne-Marie Minhall

The mysterious story of the discovery of Schumann's only violin concerto. Full Works Concert Highlight of the Week, 16 May 2014


In March 1933, one Baron Erik Kule Palmstierna – Sweden’s ambassador to London and an avid psychic researcher – was hosting a séance with his intimate circle of friends. Among them were two flamboyant violinists: the succulently-named Jelly d’Arányi and her sister, Adila Fachiri, great-nieces of the legendary Hungarian violinist Joseph Joachim.

Adila was Baron Palmstierna’s medium of choice. She communicated with the departed using an ouija board with a glass as a pointer. It was placed in the centre of the table and very lightly touched by her and a couple of the other participants.
On this particular occasion, as the glass began to move, the disembodied scribe told the gathering he wanted Jelly to find and play his unpublished violin concerto. They asked his name. The reply? Robert Schumann .
Two weeks later, the group received another mysterious communication, directing them towards the noted music scholar, Sir Donald Francis Tovey. He had seen the work mentioned in Joachim’s biography – a Violin Concerto that had remained hidden away and mostly unheard of for eight decades.
Schumann wrote the Concerto for Joachim between 11 September and 3 October 1853. By then the mentally disturbed composer was suffering serious delusions, saying the spirits of Schubert andMendelssohn were dictating music to him. After Schumann’s death in 1856, Joachim told the composer’s wife Clara that the Violin Concerto was the inferior product of an unstable mind. It possessed 'a certain exhaustion,' the violinist wrote, 'which attempts to wring out the last resources of spiritual energy'.
With Clara's blessing, Joachim refused to publicly perform the work and kept a tight rein on it for the rest of his life. After his death, the manuscript was sold by his son to the Prussian State Library in Berlin. Joachim had stated in his will that the Concerto should be neither played nor published until 100 years after Schumann’s death.
At a further séance, when Joachim’s great-nieces received contact from their illustrious ancestor, he told them the piece was in the Hochschule Museum in Berlin. They wrote to the museum but received no reply. Schumann's ghost later communicated to them that the man to whom they had written was on holiday! 
Another psychic message urged them to write to Baron Palmstierna, then in Sweden, and ask him to seek the work in Berlin on his return. At the Hochschule, the Baron was shown a folder labelled 'Schumann' but it contained only works by other composers. A visitor, however, overheard his enquiries and advised him to visit the archives in the Prussian State Library. There, a reluctant official showed the Baron a file which contained the concerto with Joachim’s name on the label. Although the manuscript seen by Palmstierna was marked ‘unfinished’, Schumann’s ghost was adamant at subsequent séances that the work was complete, 'though it might need some arranging'.
Thrilled at the discovery, Jelly d’Arányi claimed the right of first performance on the basis of the psychic interventions that she said had guided her to it. But the Nazi government intervened - they were on the look out for a new German violin concerto to replace the Mendelssohn which, because of the composer’s Jewish roots, now no longer officially existed. Rejecting the 100-year no-play rule slapped on the Concerto by Joachim, they insisted that a German must give the first a performance. The violinist Georg Kulenkampff played it in front of Goebbels on 26 November 1937 with the Berlin Philharmonic, and recorded it soon after the première. The young Yehudi Menuhin gave the second performance – in a violin and piano version – at Carnegie Hall on 6 December 1937 and Jelly d'Aranyi had to be satisfied with giving the first London performance.

It was not an overnight success. Critics initially agreed with Joachim’s opinion of the work - the New York Times described it as 'very weak' showing 'a failing inspiration and lack of strength.' A British commentator said, 'Of this dismal fiasco, the less said the better.'
Today, the Concerto has firmly become part of the mainstream of the violin repertoire and is considered an important late Schumann work. Menuhin hailed it as the 'missing link' between Beethoven andBrahms , with the 'same human warmth, caressing softness, bold manly rhythms, the same lovely arabesque treatment of the violin, the same rich and noble themes and harmonies'.
Naturally the authenticity of the ghostly messages that led to the Concerto's discovery has been called into question many times over the years. It is possible that the violinist and her medium sister may have been aware that the Concerto's first movement had actually been performed three years before their famous séance. Being young women at the time of Joachim’s death, they could also have been well aware of the provisions of his will, asking for the work to be kept under lock and key for 100 years. 
Whatever the truth, Jelly d’Arányi and Baron Palmstierna’s version of events in uncovering this important concerto certainly contributed an added degree of mystery to its emergence from obscurity.



Schumann




Robert Schumann ComposerRobert Schumann

Discover Schumann: full biography, news, features and music to play and download.

A Poem by Huchel

Peter Huchel--German

       
Peter Huchel
(1903-1980)

Huchel was born near Berlin in 1903. He studied literature and philosophy in Germany and in Vienna. His early poetry spoke mostly to the culture and nature of the Brandenburg, Germany area. From 1934-40 he wrote plays for German radio. During the war he was a pilot in the Luftwaffe and taken prisoner by the Russians in 1945. After the war he worked for East German radio, and in 1949 became editor of Sinn und Form, an influential poetry magazine. Soon after the Berlin Wall was built, Huchel came under attack for his views. He was forced into isolation, but was permitted to leave the German Democratic Republic for Rome. He later returned to Germany where he died in 1980.
 
The Ammonite
For Axel Vieregg

Tired of the gods and of their fires,
I lived without laws
in the dip of the valley of Hinnon.
My old companions left me,
the balance of earth and sky,
only the ram, trailing its footrot limp
across the stars, remained loyal.
Under its horns of stone
that shone without smoke, I slept by night,
every day baked urns
that I shattered against the rock
in face of the setting sun.
In the cedars I did not see
the cats' twilight, the rising of birds,
the splendor of water
flowing over my arms
when in my bucket I mixed the clay.
The smell of death made me blind.

Hölderlin, by Aleksander Wat

http://en.wikipedia.org/wiki/Aleksander_Wat

Aleksander Wat: Truth on a Toilet Wall



During his last 36 years Friedrich Hölderlin, mentally ill, lived in the
house of a carpenter named Zimmer in Tübingen. He addressed visitors
as "Altesse Royale" and always answered questions with "No." His last
poems are signed, "avec humilité, Scardanelli." The fragments "the Road
from the Alps," "the cities on the Euphrates," and "poetry tends to the
land" ("dichterich wohnet der Mensch auf dieser Erde") are taken from
his poems. The quatrine in quotation marks reads in the original, "De
Angernehme dieser Welt hab' ich genossen,/Die Jugendstunden sind, wie
lang! wie lang! verflossen,/April und Mai und Julius sind ferne./Ich bin
nichts mehr, ich lebe nicht mehr gerne!" [Wat's footnote]

HÖLDERLIN

I lift the black lid of the harpsichord
And break the strings—until there are two.
With them I play my last song—
One plays YES! While the other NO!

YES—I sing in awe to the Unchanging She
While for you I have—Nein, Altesse.
A serpent watches me from a grove.
What am I? Scardanelli, avec humilité.

The model for me was Empedocles
Though not his royal wisdom or seer's vanity—
Like he into Mount Etna, into insanity
I jump to affirm my singularity.

Into the wildest mountains and ravines
And to the farthest crossings of entangled roads!
How to escape the Hunter, how to join the Hunt.
Where to be the ruler or the last of the ruled?

—Poetry tends to the land, therefore we too
Shall humbly tend without delusions.
Down is the Neckar, take walks in the summer,
In the winter listen to the songs of Lotta Zimmer.

He must be insane who all his thoughts and heart
Puts into chasing Chimeric meanings and shapes.
Empty are the cities on the Euphrates, the road from the Alps,
And no heavenly dwellers In the carpenter's house.

"I have enjoyed this agreeable world,
The youthful hours, how long! how long! are gone,
Distant are the Aprils, Mays and Junes,
I am nothing now, I wish I lived no more!"

Birds depart in weary keys
When the bell of gold announces their time.
Everywhere I see ominous signs,
All the roads are wrong, the night comes down to a rhyme.

The garlands of owls garnish the pines and the wind
Wrinkles your face in the water mirror, Diotima,
Mountain campfire smoke enwraps me.
Fifers call me for a long night's march.

(translated from the Polish by Frank L. Vigoda)