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Wednesday, November 21, 2012

Cinco poemas de Fadwa Tuqan

© Versiones de Juan Carlos Villavicencio sobre diversas traducciones al inglés




A Cristo

Señor, gloria de los universos
Este año en tu cumpleaños
Toda la alegría de Jerusalén ha sido crucificada
¡Todas las campanas, Oh Señor
Están en silencio!
Por dos mil años,
No han estado en silencio en tus cumpleaños,
A excepción de este año
Las cúpulas ahora están de luto
Lo negro está envuelto en negro
En la Vía Dolorosa,
Jerusalén es azotado
Bajo la cruz
Está sangrando
En las manos del verdugo.
El mundo es inflexible ante la tragedia
La luz se ha apartado de ese despiadado maestro perdido
Que no encendió una vela
Que no derramó una sola lágrima
Para lavar las penas de Jerusalén
Los labradores han matado al heredero, Oh Señor,
Y usurpado la vid
Los labradores mataron al heredero, mi Señor
El pájaro del pecado se ha dispersado
Dentro de los pecadores del mundo
Y voló a profanar la castidad de Jerusalén
Qué maldito diablo es,
Odiado incluso por el Diablo.
Oh, Señor, gloria de Jerusalén
Fuera del pozo de agonía
Fuera del abismo
Fuera de los recovecos de la noche
Fuera del horror
El gemido de Jerusalén asciende a ti
Misericordia, Señor
¡Libérale este cáliz!






Siempre viva

Mi querida patria
No importa cuánto tiempo te agite la piedra
Del molino del dolor y la agonía
En el páramo de la tiranía,
Ellos nunca serán capaces
De arrancarte los ojos
O matar tus esperanzas y sueños
O crucificar tu voluntad de levantarte
O de darle valor a la sonrisa de nuestros niños
O destruir y quemar,
Porque fuera de nuestras tristezas profundas,
Fuera de la frescura de nuestra sangre derramada
Fuera de los estremecimientos de la vida y la muerte
La vida va a renacer en ti otra vez…





Dolores de parto

El viento sopla el polen en la noche
a través de las ruinas de hogares y campos.
La tierra se estremece de amor,
con el dolor de dar a luz,
pero el conquistador nos quiere hacer creer
historias de sumisión y rendición.

¡Oh Aurora Árabe!
Dile al usurpador de nuestra tierra
que el parto es una fuerza desconocida para él,
el dolor del cuerpo de la madre,
que la tierra cargada de cicatrices
inaugura vida
en el momento del amanecer
cuando la rosa sangrente
florece en la herida.





Mi ciudad está triste

El día en que conocimos la muerte y la traición,
se recogió la marea,
las ventanas del cielo se cerraron,
y la ciudad contuvo sus respiros.
El día del repliegue de las olas, el día
en el que la pasión abominable abrió la cara,
la esperanza se redujo a cenizas,
y mi triste ciudad fue asfixiada
tragando mientras el dolor.
Sin ecos ni signos,
los niños, las canciones, se perderán a sí mismas.
Mientras se desnudan, cubiertos de sangre los pies,
la tristeza se arrastra por mi ciudad,
un silencio plantado como la monta,
oscuro como la noche
un terrible silencio que transporta
el peso de la muerte y la derrota.
¡Ay, mi triste ciudad enmudecida!

¿Las frutas y el grano pueden por lo tanto ser quemados,
en el tiempo de la cosecha?

¡Doloroso el final de la ruta!





Detrás de sus paredes

Una injusta mano lo ha construido
y permanece de su tamaño
como una eterna miseria.
He visto sus melancólicos muros,
desgastados y deteriorados por las largas centurias, gritando:
¡Tú me quitas la luz y la libertad,
pero no podrás extinguir en mi corazón
la chispa de la esperanza.

Maldito, existirás para sofocar cada sueño
que se regenera en la medida que se alimenta.
Mi corazón nunca dejará de soñar
incluso si esta celda se cerrara para siempre.

Si mil cadenas me atan
tantas fantásticas alas me harán volar.
Maldeciré a cada persona y las de tu futuro por el tiempo que pueda.
Porque no me doblegará, nunca seré silenciado
delante de la furia.

Nunca dejaré de ser libre.
Voy a cantar los deseos de mi espíritu,
incluso si vas a aplastarme con cadenas.
Mi canción manará a raudales desde el fondo.

Saturday, July 14, 2012

Mexicanas fuera de serie

Nahui Ollin -María del Carmen Mondragón Valseca- (1893-1978)

, ,
Mi nombre es como el de todas las cosas: sin principio ni fin, y sin embargo sin aislarme de la totalidad por mi evolución distinta en ese conjunto infinito, las palabras más cercanas a nombrarme son NAHUI-OLLIN. Nombre cosmogónico, la fuerza, el poder de movimiento que irradian luz, vida y fuerza. En azteca, el poder que tiene el sol de mover el conjunto que abarca su sistema, pero, sin embargo hace siglos que existe mi substancia sin nombre alguno va evolucionando y hace siglos y ahora mismo que no tengo nombre y voy marchando sin descanso alguno en un tiempo sin fin y soy en una faz distinta el sin principio ni fin de todas las cosas.
 y entonces renunció, para siempre, a ser María del Carmen Mondragón Valseca.
.
La mujer que dicen que fue la más bella de su época nació el 8 de julio de 1893 en México pero estudió en Francia, cuando Porfirio Díaz envió a su padre a Europa en una misión. A los 10 años, Carmen escribía rebelde: “Protesto a pesar de mi edad por estar bajo la tutela de mis padres”, cuando pensaba en que le arreglarían un matrimonio.
Carmen, hija del General Mondragón – quién resulto ser uno de los participantes de la Decena Trágica, motivo por el que fue desterrado del país – fue conocida desde siempre como una niña burguesa con un espíritu indomable, con una gran ansiedad por amar y ser amada – aún cuando yo diría idolatrada - .
En 1921, después de una larga estadía en Europa, regresa a México, donde es pionera en el uso de la minifalda – lo cual obviamente le acarrea la censura social – y se mezcla con los círculos culturales más importantes de la época, donde ella no sólo es musa sino también creadora: la poesía y la pintura son sus dos principales formas de expresión, aún cuando varios de sus textos hoy en día no han sido publicados.
A los 20 años se enamora de un cadete del regimiento de su padre, el después pintor Manuel Rodríguez Lozano quién resultaría un fiasco total para ella tanto en lo emocional como en lo intimo: un hombre homosexual que la acusaría durante mucho tiempo de haber asesinado a  su único hijo en uno de sus ataques de locura característicos y con quién en 1913 se casó; el matrimonio fue tormentoso , signado por peleas y la muerte de su único hijo cuando todavía era un bebé; la leyenda dice que la propia Carmen lo ahogó, pero la investigación histórica sostiene que el niño falleció mientras dormía. En 1921 el matrimonio volvió a México; Carmen quiso el divorcio, pero su familia no se lo permitió, no eran épocas de divorcios, pero a Carmen poco le importó.
Conoció a Gerardo Murillo, famoso artista y vulcanólogo mexicano que intervenía en política y juntos se mudaron al ex convento de La Merced, en Ciudad de México. Murillo se cambió su nombre por Dr. Atl (agua en náhuatl) cuando viajaba en barco de Nueva York a París y se desató una tremenda tempestad. Según esa costumbre, el Dr. rebautizó a su amante como Nahui Ollin, que es la fecha que en el calendario azteca significa el movimiento renovador de los ciclos del cosmos.
La relación fue apasionada y escandalosa para su época, incluso comparada con el no menos tempestuoso romance de Diego Rivera y Frida. Nahui era muy celosa y lo demostraba con escenas que el propio Atl se encargaba de difundir:
 “La vida se ha vuelto imposible. Los celos nos torturan. Yo, más dueño de mí mismo, me contengo, pero ella es un vendaval. Esta mañana dos pobres muchachas, que después de abandonar mi consultorio se atrevieron a subir a la azotea para contemplar el panorama de la ciudad, provocaron una furia terrible en Nahui, que ahí estaba. Apenas las vio, se les echó encima. Trató de empujarlas hacia el borde de la cornisa, con la intención de arrojarlas al patio. Me interpuse. Hubo escenas violentas… Cuando subí al gran salón encontré a Nahui dando vueltas como una fiera enjaulada, con los ojos iluminados por relámpagos de rabia. Esa primera tempestad anunciaba el tiempo de lluvias, los truenos y las tormentas y los rayos que habrían de fulminarme”.

Eran los años veinte, y el México macho se escandalizó ante un grupo de mujeres que, aún sin tener derecho a voto, rompían moldes y convenciones: Tina Modotti, Lupe Marín, Lupe Rivas Cacho, Nellie Campobello, María Dolores Asúnsolo, Dolores del Río, Frida Kahlo, Clementina Otero y Antonieta Rivas Mercado.  De todas ellas Nahui Ollin fue la más atrevida, la más libre y rebelde. Pero la sociedad de su época prefirió calificarla como descarada, libertina y perturbada. Nahui prodigó su cuerpo, se retrató desnuda, hablaba sin prejuicios, rompió esquemas. Y la “gente de moral y buenas costumbres”, incapaz de comprender, la consideraba loca.
Ser modelo para los más importantes pintores y fotógrafos de su época; escribir sobre asuntos que en aquellos años eran exclusivos para hombres; practicar con libertad su sexualidad, y deslumbrar constantemente con su belleza y retratos de desnudo causaron verdadero espanto en la sociedad de su época, pero nunca cambiaron su modo de pensar y de vivir.
En 1923, Nahui conoció a los fotógrafos Tina Modotti y Edward Weston; este último realizó los mejores retratos de su carrera con Nahui como modelo.  Nahui Olin compartía largas veladas bohemias junto a Dolores del Río, Guadalupe Marín, Antonieta Rivas Mercado, María Tereza Montoya, Frida Kahlo, Tina Modotti, Lupe Vélez y María Izquierdo,  Xavier Villaurrutia, José Vasconcelos Calderón, Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.
Ella, mientras tanto, se volvía a enamorar, ya separada del tremendo Atl; en pareja con el pintor y caricaturista Matías Santoyo, partió hacia Hollywood y decidió dejarse fotografiar desnuda. En 1927 escandalizó México con una muestra de sus desnudos para el fotógrafo Antonio Garduño. Pero dos años después, ya estaba fuera de México: se enamoró de un capitán de barco, Eugenio Agacino. Durante un viaje, en 1934, el capitán se intoxicó y falleció en Cuba.
Nahui Ollin fue una artista, por épocas pintora, por épocas escritora o compositora. Pero México la olvidó hasta que en 1992 se comenzó a hacer una catalogación de sus pinturas para una retrospectiva que se concretó en 1993 en el Estudio- Museo Diego Rivera, de la Ciudad de México.
Al igual que Frida se pinta a sí misma una y otra vez. Hay otros temas en sus pinturas, consideradas del estilo naïf , pero ella misma es su tema predilecto.
 “Nahui era de esas personas, como Frida, que se desconocen, que no se encuentran, que no saben quiénes son, que se fotografían y autorretratan para verse a sí mismas.”
Y yo me atrevo a agregar, que pintarse a sí mismas tal vez fue el único modo que encontraron de hacerse eternas…
Andrés Henestrosa

Después de la muerte de Eugenio Agacino, Nahui Olin no volvió a ser la misma. Dedicó menos tiempo a la pintura y más a escribir. Sin embargo, expuso por última vez en 1945.
En los últimos años de su vida, vivió con sus gatos en la casa de la calle General Cano que heredara de sus padres, desempeñándose como maestra de pintura en una escuela primaria y sostenida apenas por una beca que, mes con mes, le daba Bellas Artes. Andaba por la calle vestida con harapos, y decía que era la dueña del sol: cada mañana, lo hacía salir con su mirada, y cada noche lo devolvía al ocaso. Se convirtió en un personaje triste para todos, menos para ella, que seguía orgullosa de su cuerpo y su pasado. Nunca pudo olvidar a Eugenio: hasta su muerte, colgó en su casa una sábana donde había pintado a su amante capitán y dormía abrazada a ella.
Muy enferma pide a sus sobrinas que la trasladen a la recámara donde nació y el 23 de enero de 1978, Carmen Mondragón / Nahui Ollin, cierra por siempre sus bellos y enormes ojos verdes.
Los restos mortales de Carmen Mondragón descansan en el Panteón Español en la Ciudad de México.
“Mi cuerpo y mi espíritu tienen siempre loca sed de esos mundos nuevos que voy buscando sin cesar y de las cosas o los individuos que tienen siempre nuevos rostros bajo la influencia de mi espíritu, es una inquietud creadora que juega con esos mundos que voy creando”.
Nahui Ollin
Afortunadamente, al igual que con Frida Kahlo y Guadalupe Amor,  existe un reciente y renovado interés por su vida y su obra.
“De que Nahui Olin tenía el mar en los ojos no cabe la menor duda. El agua salada se movía dentro de las dos cuencas, y adquiría la placidez del lago o se encrespaba furiosa tormenta verde, ola inmensa, amenazante. Vivir con dos olas del mar dentro de la cabeza no ha de ser fácil”.
Elena Poniatowska







Para calzarme de Carmen Mondragón, Nahui Ollin

Para calzarme
los pies
tengo que
buscar
unos zapatos
rojos y negros
que besen
la tierra
con las puntas
que perfeccionen
los contornos
de mis piernas
con unos calzados
rojos y negros
que señalen
el peligro
de ver
mis piernas
salir
de mis faldas
que terminan
en las rodillas
Y
recojo
mis
faldas
con
grandes nudos
que
no desato
más que ante las
miradas de aquel
a quien
le gustan mis rodillas
mis
pies calzados
con
unos zapatos
Rojos y negros

En
mis pasos
que
son tan diferentes
  caminando
     he inventado
        una música
           moderna
              que
                 repite mis inquietudes
                   encarceladas
en mis pies
calzados
de rojo
de negro.
Colores
que se pueden ver
sin ver
que hay en mi vida
en mis pasos
en mis pies
algo
 Rojo y Negro