Showing posts with label Hesse. Show all posts
Showing posts with label Hesse. Show all posts

Friday, June 8, 2018

Un excelente poema!

Herman Hesse - Un sueño




UN SUEÑO

Salones que cruzamos con timidez,
un centenar de rostros que desconocemos….
Con lentitud, una tras otra,
las luces palidecen.
Allí cuando su brillo se hace gris
cuando se ciega con el atardecer,
un rostro me parece familiar,
la memoria del amor encuentra
conocidos los rostros
que antes fueron extraños.
Oigo nombres de padres,
hermanos, camaradas,
así como de héroes, de mujeres, poetas
que yo reverencié cuando muchacho.
Pero ninguno de ellos
me concede siquiera una mirada.
Como las llamas de una vela
se desvanecen en la nada
dejan en el entristecido corazón
sonidos de poemas olvidados,
oscuridad, lamentos
en torno de los días ya encauzados
en leyenda y en sueño
de una luz disfrutada alguna vez.

Herman Hesse


Leído en Escrito en la arena (Herman Hesse). Edición de Jenaro Talens. Colección Visor de Poesía, abril 2011, 3ª edición.



EIN TRAUM 

Säle, bang zu durchwandern,
Hundert fremde Gesichter…
Langsam, eins nach dem andern,
Werden blasser die Lichter.
Da, wie ihr Schimmer ergraut
Und zu Dämmrung erblindet,
Scheint mir ein Antlitz vertraut,
Liebesgedächtnis findet
Eins um andre bekannt
Die zuvor fremde Gesichter.
Namen hör ich genannt:
Eltern, Geschwister, Gespielen,
Helden auch, Frauen und Dichter,
Die ich als Knabe verehrt.
Aber keines der vielen
Einen Blick mir gewährt.
Gleich den Flammen der Kerzen
Schwinden sie weg ins Nichts,
Lassen im trauernden Herzen
– Klänge vergeßnen Gedichts –
Dunkel zurück und Klage
Um die zu Traum und Sage
Eingedämmerten Tage
Einst genossenen Lichts.

21.9.1958



(Estatua de Hermann Hesse en Calw, Baden-Württemberg. Fotografía de kukulu21)

Tuesday, February 28, 2017

Oda a Hölderlin de Hermann Hesse

Amigo de mi juventud, a ti regreso lleno de agradecimiento
De ciertos atardeceres, cuando en el matorral de saúcos
Del jardín dormido
Solo la susurrante fuente suena.

Nadie te conoce, oh amigo mío: en los nuevos tiempos
Muchos se apartaron del encanto tranquilo de la hélade,
Sin oraciones y sin dioses
Marcha prosaicamente el pueblo en el polvo.

Pero la secreta multitud de férvidos ensimismados,
A quienes el dios les tocó el alma con anhelos,
Para ellos las canciones suenan
De tu arpa divina todavía.

Ansiosamente regresamos, fatigados por la jornada,
A la noche ambrosíaca de tus cantos,
Cuyas alas flotantes
Nos protegen con dorado sueño.

Ah, y más ardiente se enciende, cuando tu canción nos encanta,
Más dolorosamente arde hacia el dichoso país del pasado,
Hacia los templos de los griegos,

Nuestra nostalgia interminable.