It’s been a long way since Earth was created from cosmic dust plus initial energy from the Big Bang left unleashed especially for us by an un-metaphorically cause that still remains undisclosed, un-theological, & humanly grasped.
Despite there’s no consensus about such a spectacular phenomenon; body, mind & intelligence remain as lively fate-hunters of what make sense about us that I have to welcome you, Friend, to the Drama of Human Condition in search of the Artist’s Signature.
(Repost
with Bible verses that support Richard Dawkins' description of the Old
Testament God. Let me know if I've left out some good verses -- I
started to poop out toward the end.)
The God of the Old Testament is arguably the most unpleasant character in all fiction: jealous and proud of it; a petty, unjust, unforgiving control-freak; a vindictive, bloodthirsty ethnic cleanser; a misogynistic, homophobic, racist, infanticidal, genocidal, filicidal, pestilential, megalomaniacal, sadomasochistic, capriciously malevolent bully.
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Éste es el hombre: Jacques Attali.
A diferencia de sus
predecesores del siglo XX, es improbable que los músicos de hoy en día
se vuelvan ricos vendiendo discos... y hubo un hombre que predijo que
así sería cuando era impensable que eso pasara.
En 1976, la industria musical parecía indestructible.
ABBA, los Beach Boys y Rod Stewart vendían montañas de discos y las cosas sólo podían mejorar. Image copyrightAFPImage caption
Con "Ruido", Attali alertó sobre el fin de la era de oro de la industria musical. ¿Qué piensa ahora?
Las ventas crecieron casi sin control hasta 1999, el año más rentable de la historia de la industria.
Pero con el cambio de siglo llegó la web y MP3, y los ingresos colapsaron: un cambio sísmico que nadie había anticipado.
¿Nadie? Bueno, no exactamente.
También en 1976, un erudito francés llamado Jacques Attali escribió un libro que predijo esa crisis con una precisión asombrosa.
Se
llamaba "Ruido: la economía política de la música", y en él llamó a la
turbulencia que se avecinaba "la crisis de proliferación". Image copyrightTHINKSTOCKPronto, dijo, vamos a tener tal cantidad de música
grabada que cesará de tener valor... y, ponte a pensar, ¿cuándo fue la
última vez que pagaste US$15 por un álbum?
Música, poder y dinero
Como
soy cantante y compositor, me intrigó que Attali hubiera acertado en
todo lo que escribió años antes de que ocurriera, por lo que decidí ir a
verlo. Image copyrightTHINKSTOCKImage caption
Carlomagno hizo cantar a las masas para unir a su reino.
"Fue un libro extraño, sobre un tema extraño", me
dijo en su hogar en París. A sus 70 años sigue siendo un pensador y
escritor prolífico.
Para entender cómo logró predecir la "crisis de proliferación", uno tiene que entender la teoría que presentó en su libro. La música, el dinero y el poder están todos estrechamente entrelazados, escribió, e históricamente han tenido una relación díscola.
Los poderosos a menudo han utilizado la música para tratar de controlar a la gente.
En el siglo IX, por ejemplo, el emperador Carlomagno impuso a la fuerza la práctica de cantos gregorianos para "forjar la unión cultural y política de su reino".
Mucho
después, el capitalismo y las carteleras de música pop le abrieron a
los magnates de la industria la posibilidad de usar la música para
extraer grandes cantidades de dinero de la gente.
El lado B de este disco
No obstante, la música también puede usarse para subvertir el poder y socavar el status quo.
El rock'n'roll de los años 50, por ejemplo, ayudó a subvertir un montón de convenciones sociales.
Esa
tensión fue lo que llevó a Attali a concluir que los ejecutivos de la
industria no podrían controlar la manera en la que adquiríamos la música
para siempre.
Cuando nos inundaran con más música de la que podríamos escuchar en la vida, argumentó, el modelo eventualmente colapsaría. Image copyrightTHINKSTOCKImage caption
Es cuestión de oferta y demanda... escasez y abundancia.
Esa "crisis de proliferación", como sabemos, efectivamente se dio.
Fantástico para los oyentes, algunos dirán, pero difícil para los músicos que solían depender de la venta de la música grabada para vivir.
"Nos
estamos ahogando en música", dice George Ergatoudis, director de música
de BBC Radio 1. Y ganar lo suficiente en "época de abundancia" es
problemático.
El futuro al ritmo de la música
Attali también tuvo otra gran idea.
En su opinión, la música -o la industria musical- forjan un sendero por el que el resto de la economía caminará. Image copyrightTHINKSTOCKImage caption
La música es un indicador de tendencias.
Lo que le ha pasado y le está pasando a la música ayuda a predecir el futuro.
Cuando
los músicos del siglo XVIII -como el compositor Handel- empezaron a
vender boletos para sus conciertos, en vez de competir por el patronato
real, estaban pisando un terreno económico nuevo, escribió Attali.
Estaban marcando el fin del feudalismo y el principio de un nuevo sistema de capitalismo.
En todos los períodos de la historia, señala Attali, los músicos han estado en la vanguardia del desarrollo económico.
Debido
a que la música es muy importante para nosotros pero también muy
adaptable, es uno de los primeros lugares en los que podemos ver la
aparición de nuevas tendencias.
¿Qué va a pasar entonces?
Si la música realmente predice el futuro del resto de la economía, ¿qué piensa Attali que nos está anticipando?
En
opinión del erudito, la manufactura sufrirá una crisis idéntica a la de
la industria musical, en este caso causada por la impresión 3D. "Con la impresión en 3D, la gente podrá imprimir sus propias tazas, muebles...", indica.
"Todos harán sus propios objetos, de la misma manera en la que están haciendo su propia música".
Los
prototipos de los objetos pueden ser copiados y compartidos en línea
-igual que los archivos de música digital- y luego ser impresos en casa,
por un precio módico.
De hecho, eso ya está ocurriendo, y algunos
de ellos están en Pirate Bay, el sitio web que se convirtió en el
destino favorito de la gente que quería copiar enormes cantidades de
música -gran parte ilegal- hace más o menos una década.
"Apenas
hay unos pocos cientos de prototipos en Pirate Bay en este momento,
desde repuestos para autos hasta pistolas y juguetes", dice el
cofundador del sitio Tobias Andersson. Image copyrightGettyImage caption
Desde armas hasta juguetes se pueden imprimir ya
usando prototipos que se consiguen en la red... pero eso es sólo el
principio.
"Pero en unos años imprimir y escanear algo será un
proceso rápido. Para entonces habrá prototipos de casi todo lo que uno
puede visualizar en internet".
"Todas las industrias que
distribuyen objetos estará en la misma situación en la que la industria
de la música ha estado en los últimos 10 años. No creo que la mayoría de
ellas comprende la inmensidad de lo que está por venir... y está
viniendo rápido".
¿Alguna tabla de salvación?
Le pregunté a Attali si artistas como yo, tenemos alguna esperanza.
"Lo único escaso es el tiempo", respondió el profeta.
Así me recordó que como el tiempo no se puede copiar, vender experiencias en vivo -como conciertos- deben mantener su valor.
De manera que no tengo que irme a buscar trabajo en un banco... aún quedan esperanzas.
O quizás el amable visionario es demasiado cortés como para decirme otra cosa.
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El profeta y el cantante pop
Jacques Attali es un renombrado
economista, filósofo y asesor político, autor de más de 60 libros. Fue
el arquitecto del ascenso al poder del presidente Francois Mitterrand,
organizador de la cumbre del G7 de 1987 y el primer presidente del Banco
Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo. Sam York
ha cantado con artistas como Tom Jones, Ed Sheeran, Jessie J, Dave
Gilmour, Ronan Keating y Jack Bruce, y ha sido artista residente en el
famoso club de jazz Ronnie Scott como guitarrista, pianista y vocalista.
Ahora está lanzando su carrera como cantante y compositor.
La religión -la
creencia en seres sobrenaturales, incluidos dioses y fantasmas, ángeles y
demonios, almas y espíritus- se encuentra a lo largo de la historia y
en todas las culturas.
La evidencia de la suposición de la existencia de una vida de ultratumba data de hace al menos 50.000 a 100.000 años atrás.
Cada
cultura humana conocida tiene su mito de la creación, con la posible
excepción del pueblo amazónico Pirahã, que tampoco cuenta con palabras
para los números, colores y jerarquía social.
Es difícil conseguir
datos exactos sobre el número de creyentes hoy en día, pero algunas
encuestas sugieren que hasta el 84% de la población mundial es miembro
de grupos religiosos o dice que la religión es importante en su vida.
Vivimos
en una época de acceso sin precedentes al conocimiento científico, que
algunos consideran que no concuerda con la fe religiosa. Entonces, ¿por
qué la religión es tan omnipresente y persistente?
Psicólogos,
filósofos, antropólogos y hasta neurocientíficos han sugerido posibles
explicaciones de nuestra predisposición natural a creer, y para el
poderoso papel que la religión parece jugar en nuestras vidas
emocionales y sociales.
Muerte, cultura y poder
Las
actividades religiosas más tempranas aparecieron como respuesta a
cambios corporales, físicos o materiales en el ciclo de la vida humana,
principalmente la muerte.
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Antiguos círculos de piedra, como éste, eran espacioes en los que los vivos y los muertos se reunían.
Los rituales de duelo son una de las formas más
antiguas de experiencia religiosa. Muchos de nuestros ancestros no
creían que la muerte era necesariamente el final de la vida. Era una
transición. Algunos creían que los difuntos y otros espíritus podían ver
lo que pasaba en este mundo y hasta tenían cierta influencia en los
eventos que ocurrían.
Esa es una noción verdaderamente poderosa.
La idea de que los muertos o hasta los dioses están con nosotros y
pueden intervenir en nuestras vidas es reconfortante, pero también nos
lleva a ser muy cuidadosos con lo que hacemos.
Los humanos somos
esencialmente seres sociales y por ello vivimos en grupos; como grupos
sociales tendemos a la jerarquía, y la religión no es una excepción.
Cuando hay un sistema jerárquico, hay un sistema de poder, y en un grupo
social religioso, esa jerarquía localiza a su miembro más poderoso en
la cima: la deidad - Dios.
Es frente a Dios que tenemos que rendir cuentas.
Hoy en día, la religión y el poder siguen conectados.
Estudios recientes muestran que recordar a Dios nos hace más obedientes.
Hasta
en sociedades que han tratado de reprimir la fe, surgieron cosas que
tomaron su lugar, como el culto a un líder o al Estado. Entre menos
estable política y económicamente sea un país, más probable es que la
gente busque refugio en la religión. Los grupos religiosos a menudo
pueden ofrecer el apoyo que los Estados no proveen a quienes se siente
marginalizados.
Así que factores sociales ayudan a desarrollar y
reforzar la fe religiosa, así como lo hace la manera en la que nos
relacionamos con el mundo y con los demás.
Dioses como otras mentes
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Neptuno era el dios romano del mar. Cuando había una
tormenta, se creía que estaba furioso. Era un dios con temperamento
humano.
En todas las culturas, los dioses son esencialmente personas, hasta cuando tienen otras formas o carecen de forma física.
En
la actualidad, muchos psicólogos piensan que creer en dioses es una
extensión de nuestro reconocimiento, como animales sociales, de la
existencia de otros, y de nuestra tendencia a ver el mundo en términos
humanos.
Proyectamos pensamientos y sentimientos humanos en otros
animales y en objetos, e incluso en fuerzas naturales, y esta tendencia
es una piedra fundamental de la religión.
Es una idea antigua, que
se remonta al filósofo griego Jenófanes, a quien se le cita
argumentando que si los animales pudieran pintar, representarían a los
dioses con formas animales.
De manera que la creencia religiosa
puede estar fundada en nuestros patrones de pensamiento y cultura
humana. Algunos científicos, sin embargo, han ido un paso más allá y han
escaneado nuestros cerebros en busca del legendario "punto Dios".
Dios en el cerebro
Los
neurocientíficos han tratado de comparar los cerebros de creyentes y
escépticos, y de observar qué pasa en nuestros cerebros cuando rezamos o
meditamos. Se sabe muy poco en este campo pero hay algunas pistas. Haz
clic en cada área del cerebro para enterarte.
Nuestros cerebros cambian a lo largo de la vida, a medida que nos
desarrollamos y experimentamos cosas nuevas. Virtualmente todas las
partes de nuestro cerebro están involucradas en todo lo que hacemos y
experimentamos, así que no sólo no existe un "punto Dios", sino que no
hay un punto específico del cerebro dedicado a sólo una cosa.
Hay
algo que sí sabemos: el cerebro humano es el más avanzado del mundo
animal, y el único con una maravillosa capacidad: la de darle sentido a
la realidad.
Poniéndole puntuación a la vida
A
menudo se habla del cerebro como una máquina de significado. En la
medida en la que estamos constantemente buscando patrones, estructuras y
relaciones de causa-efecto, la religión puede proveer una variedad de
estrategias para dar significado.
Las creencias religiosas le
ayudan a los humanos a ordenar y encontrarle el sentido a sus vidas. Y
los rituales en particular pueden "darle puntuación" a nuestras vidas,
marcando los eventos más cruciales.
Y los rituales son comunes en todos los grupos sociales humanos, incluidos los de ateos.
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Cuando nace un bebé, generalmente hay ya sea un
bautizo o una ceremonia para nombrarlo: eso marca la nueva identidad del
chico y le da la bienvenida al grupo social.
Aunque ni la neurociencia, ni la antropología y ni
siquiera la filosofía tienen la respuesta definitiva a la pregunta
"¿Existe Dios?", todas esas disciplinas dan pistas sobre cómo
respondemos a nuestras más profundas necesidades humanas.
Quizás
no estemos programados para creer en Dios o en un poder sobrenatural,
pero somos animales sociales con la necesidad evolutiva de estar
conectados con el mundo y con otros.
De pronto las religiones son sencillamente canales para posibilitar tan significativas conexiones.