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Sunday, January 3, 2021

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Monday, May 13, 2013

Günter Grass en el Cultural.es [http://www.elcultural.es/]


Lírico botín [http://www.elcultural.es/]

Inédito de Gönter Grass

 | Publicado el 27/04/2006 |  Ver el número en PDF

Después de una semana en que la poesía se ha enseñoreado de nuestro país, de la Cosmopoética cordobesa a las VIII Jornadas de poesía en español de Logroño, El Cultural anticipa los poemas y dibujos inéditos de una de las primicias poéticas del año: Lírico botín, de Gönter Grass. Una obra fascinante, porque, como confiesa él mismo, “mis poemas son el mejor modo de conocerme”, y porque, en palabras de Miguel Sáenz, traductor de la obra,“Grass ha entrado a saco en su producción novelística y poética de los últimos cincuenta años para extraer como trofeos sus poemas más queridos”. “Ahora bien -insiste Sáenz-, ¿se confiesa Grass en estos poemas? La respuesta es afirmativa, pero sólo si se tiene en cuenta que hay otros muchos Grasses: el narrador, el dramaturgo, el hombre público, el político... Con todo, este Grass lírico es, sin duda alguna, el Grass más próximo y comprensible. No hay que olvidar que Grass comenzó como poeta y sólo mucho más tarde la fuerza épica de tambores y rodaballos hizo casi olvidar al poeta original e inimitable”. Por eso, estas páginas ofrecen los mejores inéditos de este auténticoLírico botín, que lanza la próxima semana Bartleby Editores.


Pequeña fiesta
Antes de que los precios trepen por nuestro salario
-mañana los nudillos golpean ya, galvanizados,
en valores firmes, leitmotiv-,
debe surgir la alegría; las brisas ligeras
nos animan y hacen nuestra crisis placenteras.

Enumeramos tesoros: a menudo se busca
una funda de gafas, pero se abandona luego.
Carta o dinero -y también su resplandor interno- se convierten en capital: la
luz de las velas no alcanza
y anuncia la última capa de la esperanza.

¿Quién da? ¿Quién subasta? ¿Y quién se queda?
Después de siete horas de jugar centavos a las cartas,
todos han ganado tiempo, sólo el marco
ha perdido y va a dar su caminata
para ahogarse en las ahogadas minas de plata.

En los rincones, apoyado en el cansancio,
se repone el pecado y apenas divierte.
Sólo hacia el amanecer -desembriagado-
el dueño se decide a decir la enormidad:
¡Hay que someter a Dios a control de calidad!

A nosotros, unidos en el consumo sujeto a plazos
-puesto en hielo, todo paladar es sordo,
entre pollos que saben a cadáver
y provisiones que creen en emergencias-,
se nos arrebatan de la boca las apetencias.

Estrangulada la burla, bloqueada la ironía:
mi comercio se queda con los lagrimales.
Ay, si los mercados fueran abiertos y el amor libre,
las tendencias tendrían que afirmarse:
con compras de apoyo, la impotencia puede imaginarse.

Los huéspedes se van, son comedidos.
Pero mis carcajadas reclaman prima de polución
y en vertederos de ceniza hacen propaganda las risitas
por un cielo azul sobre el Ruhr y el Rin.
Yo aireo, pero el aire dice: no, pillín.


Peras y judías
Antes de que los verdes brotes se marchiten -
empollando las gallinas un otoño temprano-,
ya antes de que los afiladores de tijeras
prueben la luna con su duro pulgar,
el verano cuelga aún de tres hilos,
un medallón cierra la helada,
antes aún de que el adorno, pariente de la lluvia, emigre,
antes aún de que los cuellos desnudos, semienvueltos en niebla,
antes de que los bomberos extingan los asteres
y las arañas caigan en los vasos
para así evitar corrientes de aire,
antes, antes de que nos disfracemos,
envolviéndonos en míseras novelas,
vamos a limpiar judías verdes.
Con amarillas peras, clavo,
con carne de carnero las judías verdes,
con clavo negro y amarillas peras,
así nos comeremos las judías verdes,
con carne de carnero, clavo y peras.


Mi amigo Walter Henn ha muerto
Nunca quería irse a dormir.
Su cansancio se quedaba sentado y se disipaba hablando.
Sabía hacer
que las palabras hinchadas
parecieran leves.
Para él la simetría no podía durar;
su sonrisa la hacía desaparecer.
Su ligereza dejaba sin trabajo a las columnas.
Su ingenio
aparecía
con paso de paloma.
La técnica lo obedecía casi siempre.
Para cada milagro encontraba una nueva máquina de levitación.
Hablábamos de espantapájaros;
debían de hacerse móviles.
Pesaba más que Bayreuth y menos
que una libra de cerezas.
Y no quería irse a dormir.
No poseía nada por mucho tiempo.
Todos lo querían inexorablemente.
Jugaba por
contra
y con los minutos y el dinero.
Hasta el agua la bebía con ansia.
Del codillo
que le gustaba comer
se dejaba cinco cuartos.
Y tenía miedo al dentista.
Y eludía sus problemas:
a izquierda y derecha, árboles en fila, de hoja perenne.
Y hacía creer a las mujeres regordetas
que eran chicas semitransparentes.
Y se retorcía su pelo de treinta y un años.
Y no quería irse a dormir,
porque quería seguir hablando,
porque su sed estaba totalmente despierta,
porque su espectáculo no acababa,
porque para cada mutis se le ocurrían tres entradas en escena,
porque no sabía acabar y nunca lo intentaba:
astutas disculpas
dragones de papel,
bambalinas movidas de un lado a otro...
Pero ahora mi amigo,
que nunca quería irse a dormir,
está muerto.
No. No digáis prematuramente.
No habléis de los dioses
que lo amaban,
como dice el rumor,
hablad del engaño, de la injusticia
estúpida y cuadriculada,
de la hora de cierre
que dice: ¡por hoy basta, señores!
hablad de nosotros, las sanguijuelas,
y del agujero que ha quedado:
imposible de llenar... mirándolo fijamente... sin dormir.


Paisaje político
Para nosotros los perjudicados, para los que saber
obliga a hacer un esfuerzo para olvidar,
la geografía ordena una historia confusa:
Al lado de Adenau y hasta el riachuelo Hunte,
entre Galen y Frings,
los sociatas consiguen pequeñas ganancias
y se afanan por olvidar.
Pero sin cesar, junto al Wahnsee, se reúne la Conferencia;
sin cesar se fuerzan comentarios en lava del Eifel, basalto,
Globke grisáceo... nunca más en Travertin.
Porque eso debe quedar, quedar
y nunca más puede aplazarse:
desde el Jaksch hasta el Veba,
se piensa incesantemente hasta el final.
La culpa y la silvicultura
o lo que vuelve a crecer: áreas protegidas
dan al país estrechez y esperanza,
a la estrechez y la esperanza del país,
para que la madera útil y una nueva generación
se olviden ya mañana
de lo entrampada, lo despoblada
que estaba la Selva Negra.
El país es hermoso y la Naturaleza
apoya las cotizaciones y los prospectos turísticos,
porque una mirada hasta el Elba
o desde el Bocksberg hasta, al otro lado, el Marx
-cómo se protegen; cómo nos protegemos-,
por donde se interponen montañas serias
y el pensamiento no levanta el vuelo,
vale la pena echar una mirada
desde el Blessing sobre el Rin.
Ah, sus afluentes a izquierda y derecha:
el Barzel desemboca en el Wehner.
Aguas residuales alimentan el ser.
arenisca gris, Rehwinkel, abetos sin fronda,
karst, Abs y cerveza de Kulmbach,
nubes anticuadas sobre la tierra de Heidegger.


Decadencia
Aunque los huevos frescos contienen aspirina,
los gallos tienen dolores de cabeza,
pero sin embargo se aparean;
qué nerviosos salen del huevo los pollitos en primavera.


Veintisiete hombres
Saturno, el agrio atleta del cielo,
vino a buscarnos, su desayuno, sin ningún desvelo.
Ya bulle la mayoría, la múltiple frente,
el unicornio con su resto en la mente.

Nosotros éramos hombres veintisiete
pero Pascke nos puso pronto en un brete.
Disparó dos veces al espejo, acertó
y al espejo de su sueño semiciego despertó.

Cuando Frobe batió la mantequilla,
hasta que el agua saltó, dijo: ¡qué amarilla!
Agarró una tiza y dibujó un gato en el paredón:
¡Muera, muera ese ratón!

Schenker a todas las moscas había ahorcado,
las arañas seguían su mismo vaivén,
había a un hombre tranquilo molestado
y al hijo de ese hombre también.

Franz Loth apuñaló un horno a su antojo
y estranguló su toalla con irritación;
porque viendo un horno, lo veía rojo,
una toalla era para él provocación.

En Fráncfort, donde la Bolsa se hunde,
el universal Friedrich no se confunde;
como nosotros, antes estuvo en el Archivo,
pero el balance público fue negativo.

Y ése tiró a la paloma de la torre
Y Hermann al gusano enterrado no socorre.
Así se saltan los ojos a las patatas,
y se ahoga despacio a piedras insensatas.

Cortamos con nuestra hacha mancomunada
la punta a una flecha abandonada;
el barco ni proa ni popa tenía,
pero nadie en una vía de agua creía.

Luego fingimos añoranza y soledad, -
luego tallamos sillas de montar y felicidad
y nos sentamos - nos habíamos perdonado -
pronto encima, agotando al semental,
de cromo y gasolina el animal.

Salamos la miel, la sal endulzamos.
El balido a la cabra del cuello cortamos...
Saturno, el agrio atleta del cielo,
vino a buscarnos, su desayuno, sin ningún desvelo. 

Thursday, December 27, 2012

No olvidemos a Grecia



"La vergüenza de Europa", de Günter Grass


 La vergüenza de Europa

Aunque próxima al caos, por no agradar al mercado, lejos estás de la tierra que tu cuna fue.
Lo que con el alma buscaste y creíste encontrar
hoy lo desechas, peor que chatarra valorado.
Desnuda en la picota del deudor, sufre una nación a la que dar las gracias era antaño lo más natural.
País condenado a ser pobre, cuya riqueza
adorna cuidados museos: botín por ti vigilado.
Los que invadieron con armas esa tierra bendita de islas llevaban, con su uniforme, a Hölderlin en la mochila.
País tolerado ya apenas, a cuyos coroneles
toleraste un día en calidad de aliados.
País sin ley al que el poder, que siempre tiene razón, aprieta el cinturón más y más.
Desafiándote viste de negro Antígona, y en el país entero hoy lleva luto el pueblo cuyo huésped eras.
Pero, fuera de ese país, el cortejo de parientes de Creso ha acumulado en tus cámaras cuanto brillaba dorado.
¡Bebe de una vez, bebe! grita la clac de los comisarios, pero airado te devuelve Sócrates su copa a rebosar.
Maldecirán los dioses a coro lo que te pertenece, pero sin tu permiso no se podrá expropiar el Olimpo.
Sin ese país te marchitarás, Europa, privada del espíritu que un día te concibió.

(Günter Grass. Traducción de Miguel Sáenz)

[Selección de la profesora Mercedes Ortiz]
Versión original en alemán:
Europas Schande

Dem Chaos nah, weil dem Markt nicht gerecht, bist fern Du dem Land, das die Wiege Dir lieh./ Was mit der Seele gesucht, gefunden Dir galt, wird abgetan nun, unter Schrottwert taxiert./ Als Schuldner nackt an den Pranger gestellt, leidet ein Land, dem Dank zu schulden Dir Redensart war./ Zur Armut verurteiltes Land, dessen Reichtum gepflegt Museen schmückt: von Dir gehütete Beute./ Die mit der Waffen Gewalt das inselgesegnete Land heimgesucht, trugen zur Uniform Hölderlin im Tornister./ Kaum noch geduldetes Land, dessen Obristen von Dir einst als Bündnispartner geduldet wurden. / Rechtloses Land, dem der Rechthaber Macht den Gürtel enger und enger schnallt./ Dir trotzend trägt Antigone Schwarz und landesweit kleidet Trauer das Volk, dessen Gast Du gewesen./ Außer Landes jedoch hat dem Krösus verwandtes Gefolge alles, was gülden glänzt gehortet in Deinen Tresoren. / Sauf endlich, sauf! schreien der Kommissare Claqueure, doch zornig gibt Sokrates Dir den Becher randvoll zurück. / Verfluchen im Chor, was eigen Dir ist, werden die Götter, deren Olymp zu enteignen Dein Wille verlangt.

(Poema publicado el 26 de mayo de 2012, en el periódico 'Sueddeutsche Zeitung", en Múnich, Alemania)

Es el poema de un viejo alemán decepcionado con su país y con Europa, que denuncia el sufrimiento y las presiones a las que se está sometiendo a Grecia.
Quiere recordarnos que los nazis invadieron Grecia en la Segunda Guerra Mundial (después de que los italianos fracasaran), y que ahora muchos alemanes la quieren fuera del euro, junto a algunos en los mercados que seguramente ya están haciendo dinero con esta especulación. Que otros europeos expoliaron los bienes culturales de la antigüedad griega, que lucen hoy en el Museo Británico en Londres, o en el de Pérgamo en Berlín. Que aquella tierra es la cuna de la filosofía  e inventora de la democracia. Que en nombre de la seguridad, como nos pasó a los españoles, los aliados de la OTAN dieron por buena la dictadura de los coroneles. Y que ahora quieren condenarla a que se suicide, como a Sócrates.
Pero también nos recuerda que Europa sería menos sin Grecia. Y que, si los griegos lo quieren, podrán proseguir su sueño europeo. En realidad no trata de la vergüenza de Europa, sino de la falta de ella.
Günter Grass (Danzig, 1927) se hizo escritor después de haber recibido una sólida formación como escultor y dibujante. En 1999 recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su obra comprende poemas, dramas, y sobre todo, novelas. El tambor de hojalata, una de las cumbres de la literatura europea contemporánea, compone junto con Años de perro y El gato y el ratón, la famosa «Trilogía de Danzig». Su fama se ha cimentado sobre estas y otras obras maestras como El rodaballo, Es cuento largo o A paso de cangrejo.
Testigo de su época en permanente lucha contra el silenciamiento del pasado, entre su producción de carácter ensayístico y autobiográfico destacan Mi siglo, Del diario de un caracol, Cinco decenios, su controvertida Pelando la cebolla y La caja de los deseos.

Sunday, April 15, 2012

Lo que puede hacer un poema!!!

La ofensiva israelí contra Günter Grass

POR Alfredo C. Villeda

La respuesta de Tel Aviv fue por todos los flancos que le permite su amplia población y terminó con la prohibición al autor a ingresar a su territorio. La estrategia fue colgarle todos los epítetos del histórico diccionario judío, incluidos “antisemita” y “demonizante”

(themunichtimes.com)
Hoy más que nunca Günter Grass debe sentir eso que llaman “peso moral”, y que negaba llevar sobre sus hombros aun cuando recibió el Premio Nobel de Literatura.
“No, qué va. Eso lo sentí más bien cuando murió Heinrich Böll. Aquí, en Alemania, nos hemos repartido, por así decirlo, el trabajo en cuanto al compromiso político, la acción pública. Por eso cuando él falleció, sentí ese peso depositarse sobre mí y me tomó un buen tiempo habituarme. Eso sí, me era imposible retomar ciertas cosas que Böll había dicho adoptando su actitud moral y su cristianismo, porque era una forma distinta de hablar. Así que intenté prolongar ese trabajo, porque los intelectuales jóvenes no están interesados en retomar esta tradición europea, alemana”.

Así explicaba Grass a Magazine Littéraire su posición ante la sociedad alemana apenas después de haber ganado el premio literario (noviembre de 1999), y apuntaba que el Nobel no está ligado a una nación. “Soy un escritor de lengua alemana, con nacionalidad alemana (...) Evolucioné en el seno de la literatura germana y es así como concibo el premio. No está ligado a una pertenencia nacional, sino a un dominio lingüístico más vasto”.
Ese peso sobre sus hombros reapareció hace días con un poema que publicó al mismo tiempo en varias publicaciones internacionales, y varias lenguas, para cuestionar la política exterior de Israel. Grass, después de todo, es en palabras del novelista Tahar Ben Jelloun “un agitador, no necesariamente provocador, sino alguien que no se pliega a las consignas generales, esas que predisponen a la anestesia local o total”. En este sentido, agrega el marroquí, “es un escritor del Tercer Mundo, eso que hoy llaman el Sur”.

(svd.se)
La respuesta furiosa de Tel Aviv fue por todos los flancos que le permite su amplia población y terminó con la prohibición al autor a ingresar a su territorio. La estrategia fue colgarle todos los epítetos del histórico diccionario judío, incluidos “antisemita” y “demonizante”. La tradición se impone. Parece que ningún alemán está en libertad de opinar nada sobre Israel so pena de recibir cascadas de reproches con la memoria del Holocausto de fondo.
¿Qué tiene que ver la crítica a la política exterior de Netanyahu con la solución final, con el racismo, con Auschwitz? Nada, pero esa bandera siempre será un recurso de defensa. Ya antes se habían oído voces contra Grass cuando se difundió su pertenencia, como joven cadete, a alguna de las fuerzas represoras al servicio del genocida régimen hitleriano. Voces de quienes jamás habían leído al Nobel, quien, mediante un personaje, un fotógrafo, ya se había retratado en esa época en un cuento recopilado en el libro Mi siglo (Alfaguara 1999). Cero sorpresas.
Por supuesto, para la ortodoxia y el fanatismo, la fórmula Tercer Mundo a la que alude Ben Jelloun significa en sentido automático “pro palestino” y “pro terrorista”. Es el lío con los dogmas. Salman Rushdie ha padecido similar persecución, desde el otro lado, con sentencia de muerte, y con el agravante de que su obra, provocadora, pertenece al género de la ficción: su novela Los versos satánicos.
Ahora Grass es sometido a una condena general convocada desde el gobierno israelí para azuzar al mundo judío por un poema. El Nobel, que abjura de nacionalismos y habla desde su espacio de voz de la lengua alemana, es descalificado, principalmente, por ser alemán. Porque en esa lógica propagandística, las páginas de Mi lucha obligan a callar a las próximas generaciones de alemanes sobre todo lo que tenga que ver con Israel, como si todos fueran responsables del Holocausto o clones de Eichmann.
Caray. Grass sólo publicó un poema.

Thursday, April 5, 2012

"Lo que hay que decir" (Was gesagt werden muss), poema del Premio Nobel de Literatura Günter Grass

Grass' Gedicht im Wortlaut Was gesagt werden muss

04.04.2012, 12:03
Das Gedicht von Günter Grass
Günter Grass warnt in der "Süddeutschen Zeitung" vor einem Krieg gegen Iran. In seinem Gedicht mit dem Titel "Was gesagt werden muss" fordert der Literaturnobelpreisträger deshalb, Israel dürfe keine deutschen U-Boote mehr bekommen. 

Warum schweige ich, verschweige zu lange,
was offensichtlich ist und in Planspielen
geübt wurde, an deren Ende als Überlebende
wir allenfalls Fußnoten sind.
Es ist das behauptete Recht auf den Erstschlag,
der das von einem Maulhelden unterjochte
und zum organisierten Jubel gelenkte
iranische Volk auslöschen könnte,
weil in dessen Machtbereich der Bau
einer Atombombe vermutet wird.

Doch warum untersage ich mir,
jenes andere Land beim Namen zu nennen,
in dem seit Jahren - wenn auch geheimgehalten -
ein wachsend nukleares Potential verfügbar
aber außer Kontrolle, weil keiner Prüfung
zugänglich ist?

Das allgemeine Verschweigen dieses Tatbestandes,
dem sich mein Schweigen untergeordnet hat,
empfinde ich als belastende Lüge
und Zwang, der Strafe in Aussicht stellt,
sobald er mißachtet wird;
das Verdikt "Antisemitismus" ist geläufig.

Jetzt aber, weil aus meinem Land,
das von ureigenen Verbrechen,
die ohne Vergleich sind,
Mal um Mal eingeholt und zur Rede gestellt wird,
wiederum und rein geschäftsmäßig, wenn auch
mit flinker Lippe als Wiedergutmachung deklariert,
ein weiteres U-Boot nach Israel
geliefert werden soll, dessen Spezialität
darin besteht, allesvernichtende Sprengköpfe
dorthin lenken zu können, wo die Existenz
einer einzigen Atombombe unbewiesen ist,
doch als Befürchtung von Beweiskraft sein will,
sage ich, was gesagt werden muß.
Warum aber schwieg ich bislang?
Weil ich meinte, meine Herkunft,
die von nie zu tilgendem Makel behaftet ist,
verbiete, diese Tatsache als ausgesprochene Wahrheit
dem Land Israel, dem ich verbunden bin
und bleiben will, zuzumuten.
Warum sage ich jetzt erst,
gealtert und mit letzter Tinte:
Die Atommacht Israel gefährdet
den ohnehin brüchigen Weltfrieden?
Weil gesagt werden muß,
was schon morgen zu spät sein könnte;
auch weil wir - als Deutsche belastet genug -
Zulieferer eines Verbrechens werden könnten,
das voraussehbar ist, weshalb unsere Mitschuld
durch keine der üblichen Ausreden
zu tilgen wäre.
Und zugegeben: ich schweige nicht mehr,
weil ich der Heuchelei des Westens
überdrüssig bin; zudem ist zu hoffen,
es mögen sich viele vom Schweigen befreien,
den Verursacher der erkennbaren Gefahr
zum Verzicht auf Gewalt auffordern und
gleichfalls darauf bestehen,
daß eine unbehinderte und permanente Kontrolle
des israelischen atomaren Potentials
und der iranischen Atomanlagen
durch eine internationale Instanz
von den Regierungen beider Länder zugelassen wird.
Nur so ist allen, den Israelis und Palästinensern,
mehr noch, allen Menschen, die in dieser
vom Wahn okkupierten Region
dicht bei dicht verfeindet leben
und letztlich auch uns zu helfen.



Lo que hay que decir

El escritor alemán se opone a un ataque israelí contra Irán


Günter Grass, en su casa de la isla danesa de Mon. / Bernardo Pérez


Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.

Traducción de Miguel Sáenz. El texto original en alemán se publica hoy en el diario Süddeutsche Zeitung.