“Palestina pertenece a los árabes en el mismo sentido que Inglaterra pertenece a los ingleses o Francia a los franceses”. Carta de Gandhi a Martin Buber
Todas
mis simpatías están con los judíos. Los he conocido íntimamente en
Sudáfrica. Algunos de ellos se hicieron compañeros de toda la vida. A
través de estos amigos vine a aprender mucho acerca de su persecución a
lo largo de la Historia. Ellos han sido los intocables (1) de la
Cristiandad. Hay un cerrado paralelismo entre la forma en que han sido
tratados por los Cristianos y el tratamiento a los intocables por los
Hindúes. En ambos casos, se ha invocado la sanción religiosa para
justificar el tratamiento inhumano al cual se los ha sometido. Entonces,
aparte de las amistades, mi simpatía hacia los judíos está fundamentada
en la razón universal más común. (2)
Pero
mi simpatía no me ciega a los requisitos de la justicia. El reclamo de
un hogar nacional para los judíos no me convoca para nada. La
justificación para ello se busca en la Biblia y en la tenacidad con la
cual los judíos han persistido después de su retorno a Palestina. Pero,
¿por qué no pueden, como otros pueblos de la tierra, convertir en hogar
al país donde han nacido y donde ganan su sustento? (3)
Palestina
pertenece a los árabes (4) en el mismo sentido que Inglaterra pertenece
a los ingleses o Francia a los franceses. Es incorrecto e inhumano
imponer los judíos a los árabes. Lo que está sucediendo actualmente en
Palestina no se puede justificar por ningún código moral de conducta.
Los Mandatos no tienen ninguna otra sanción que la de la guerra pasada
(5). Sería seguramente un crimen contra la humanidad reducir a los
orgullosos árabes para poder restaurar Palestina a los judíos en parte o
enteramente como su hogar nacional. (6)
El
camino más noble sería perseverar en un tratamiento justo para los
judíos dondequiera que nazcan y se críen. Los judíos nacidos en Francia
son franceses en exactamente el mismo sentido en que los cristianos
nacidos en Francia son franceses. ¿Si los judíos no tienen ningún hogar
además de Palestina, estarán de acuerdo con la idea de ser forzados a
abandonar los otros lugares del mundo donde están asentados? ¿O quieren
un hogar doble en donde pueden permanecer según su voluntad? Este
reclamo por el hogar nacional proporciona una justificación bien
coloreada para la expulsión alemana de los judíos. (7)
No
estoy defendiendo los excesos árabes. Yo quisiera que hubiesen elegido
el camino de la no-violencia para resistir lo que miran correctamente
como usurpación injustificable sobre su país. Pero según los cánones
aceptados de lo correcto y lo incorrecto, no se puede decir nada contra
la resistencia árabe frente a las abrumadoras perspectivas que afrontan.
(8)
Dejemos
a los judíos que proclaman ser la raza elegida que prueben su título
eligiendo el camino de la no-violencia para justificar su posición en la
tierra. Cada país es su hogar, incluyendo Palestina, no por medio de la
agresión sino por medio del servicio amoroso (9). Un amigo judío me ha
enviado un libro llamado La contribución judía a la civilización,
de Cecil Roth. El libro proporciona un registro de lo que han hecho los
judíos para enriquecer la literatura, la música, la ciencia, la
medicina y la agricultura. A partir de su voluntad, el judío puede
rechazar ser tratado como el descastado de Occidente, puede rechazar ser
detestado o patronizado. Puede conducir la atención y el respeto del
mundo siendo ser humano (10), la creación elegida de Dios, en vez de ser
el ser humano que va siendo hundido rápidamente por Dios en la
monstruosidad y el abandono. Puede agregar a sus muchas contribuciones
la sobresaliente contribución de la acción no-violenta. (11)
Segaon, 20 de noviembre de 1938
Notas
[1]
Se refiere aquí a la casta de los intocables, ubicada en la parte
inferior de la estructura socio-cultural con sanción religiosa,
característica del sistema sociocultural hindú. Gandhi, aunque
profundamente hindú y religioso, sostenía enfáticamente que el
tratamiento hacia los intocables debía ser completamente modificado.
Creía fervorosamente en la igualdad de derechos de todos los seres
humanos.
[2]
Es interesante verificar en este párrafo como Gandhi, un pensador y
político indudablemente asiático -y como tal no occidental- se ubica
claramente en la posición de un pensador y político de la Humanidad
(como era en ese entonces por ejemplo, también el caso de Martín Buber,
judío sionista). Pese a estar orgulloso de profesar y cultivar su
particularismo cultural (el Hinduísmo), era un universalista. El caso de
Gandhi es particularmente interesante porque además era el indiscutido
máximo líder de un movimiento de liberación nacional contra el
colonialismo inglés.
[3]
La pregunta tiene una visible carga retórica. Con toda seguridad,
Gandhi sabía que en esa época cientos de miles de judíos habían emigrado
de sus países natales en Europa. No solamente a Palestina, un destino
cuantitativamente menor en esas migraciones: el principal destino fueron
las dos Américas, Norte y Sur. Lo que Gandhi posiblemente no sabía es
que el Sionismo –la idea según la cual Palestina era una “tierra sin
pueblo para un pueblo sin tierra”, según había establecido en su famosa
frase Theodor Herzl a fines del siglo XIX- era un movimiento marginal en
el judaísmo, adoptado solamente por una minoría. Tampoco podía saber
hasta qué punto, ya en 1938, los judíos se habían asimilado en sus
sociedades de adopción en las Américas.
[4]
Repárese en que Gandhi dice árabes, y no palestinos. Es que árabe era
la identidad por la cual eran reconocidos (y auto-reconocidos) los
pueblos de ese territorio –por oposición a los turcos dominantes hasta
mediados de la década de 1910 y a los ingleses y franceses dominantes
después-. La palabra palestinos fue apareciendo para designar a los
habitantes de Palestina, el nombre que la Sociedad de las Naciones dio a
una de las porciones asignadas a Inglaterra, en mandato, del territorio
arrebatado al Imperio otomanos por los países triunfantes en la Primera
Guerra Mundial. Se trataba de un arreglo visiblemente colonial. Ver
también la Nota siguiente.
[5]
Se refiere aquí al estatuto legal que tenía Palestina en la época en
que el escribió esta carta. Palestina había sido establecida en 1919 por
la Sociedad de las Naciones como un territorio de los que habían sido
desagregados del Imperio Otomano después de la Primera Guerra, sobre el
cual se otorgaba “mandato” a Gran Bretaña. Esta recibió en mandato
también Jordania, mientras que Francia recibía Siria y Líbano. La
situación se mantuvo hasta después de la Segunda Guerra, cuando la
recién establecida ONU estableció diversos arreglos neo-coloniales,
entre los cuales la partición de Palestina en tres territorios y dos
Estados: uno Palestino (con dos territorios, Cisjordania y Gaza) y el
otro Judío, establecido entre los dos territorios de la así creada –y
nunca concretada- Palestina.
[6]
Fue el Estado de Gran Bretaña el que, en ejercicio de su Mandato sobre
Palestina, el que reconoció el derecho de los judíos a establecer su
Hogar Nacional en Palestina y luego permitió la inmigración ilimitada de
judíos hasta que una gran rebelión árabe en Palestina -1936-1939- hizo
cambiar de política –oficialmente- al gobierno colonial. En el momento
en que Gandhi escribía su carta a Buber, la inmigración seguía abierta, y
los judíos estaban entrando entonces por decenas de miles en la pequeña
Palestina, entonces todavía poblada por una abrumadora mayoría de
árabes.
[7]
El argumento es fuerte, e impecable. El judío de ultraderecha Stern,
desgajado del grupo guerrillero Irgun, parece haber estado activamente
involucrado dos o tres años después en una negociación con el Gobierno
nazi de Alemania, para promover una “solución final” al “problema de los
judíos” en el mundo germánico, consistente en su ¡emigración masiva a
Palestina, organizada por el Gobierno Nazi de Alemania, en acuerdo con
los judíos ya residentes!
[8]
Seguramente, Gandhi se refiere en este párrafo a la gran rebelión árabe
contra los ingleses en Palestina y a otros episodios anteriores. Es
posible que también supiera de las masacres de algunas decenas de judíos
perpetradas en Palestina. No se puede dejar de comparar esa cifra con
los más de mil doscientos palestinos muertos por el Ejército israelí a
principios de 2009 en Gaza -más de la mitad de ellos civiles-, en un
“conflicto” durante el cual hubo solamente trece muertos israelíes, diez
soldados y tres civiles -muertos por los famosos cohetes Kassan-. Así
como en la actualidad, tampoco justificamos a la violencia que mata
algunos judíos, el texto de la carta de Gandhi en 1938 ilumina un
aspecto importante de la cuestión: los “árabes” de fines de la década de
1930 estaban resistiendo a la opresión británica, mientras que los
“palestinos” de fines de la década de 2000, están resistiendo a la
opresión israelí.
[9]
Este es el párrafo central del argumento de Gandhi sobre la cuestión
judía. A mí, como judío (que es un particularismo del universalista ser
humano) me convoca completamente la perspectiva de que cada país pueda
ser mi hogar por medio del servicio amoroso.
[10]
Man en el original. Dada la fecha de la carta, esa palabra en esa época
admitía la traducción española hombre, como sustantivo bi-genérico. Hoy
la traducción literal sería inadmisible, porque traicionaría el sentido
de la expresión. Por eso prefiero traducirla como ser humano.
[11]
Como sabemos perfectamente, los judíos de Palestina no siguieron el
consejo de Gandhi, salvo pocas y notables excepciones. Martín Buber fue
una de las más notables de esas excepciones.

