CUANDO ERA NIÑO (Friedrich Hölderlin por Mariano Berdusán)
Cuando era niño,
a menudo un dios me salvaba
del griterío y del castigo de los hombres.
Yo jugaba entonces, tranquilo y sin temor,
con las flores del prado
y las brisas del cielo
jugueteaban conmigo.
Y así como tú regocijas
el corazón de aquéllas plantas
cuando sus delicados brazos tienden hacia tí,
tú alegrabas también mi corazón,
¡oh padre Helios! Y, como Endymión ¹,
yo era tu favorito, oh sagrada Luna.
Oh, vosotros todos,
fieles y amables dioses,
¡si supierais cuánto os ha querido mi alma!
Es verdad que entonces
no os llamaba con vuestros propios nombres
y tampoco vosotros me nombrabais a mí
como hacen los hombres entre ellos,
como si se conocieran de siempre.
Sin embargo, nunca conocí a los hombres
tan bien como a vosotros.
Llegué a comprender el silencio del Éter,
pero nunca comprendí
las palabras de los hombres.
La armonía susurrante
del bosque me educó
y aprendí a amar
entre las flores.
En los brazos de los dioses crecí.
___________
a menudo un dios me salvaba
del griterío y del castigo de los hombres.
Yo jugaba entonces, tranquilo y sin temor,
con las flores del prado
y las brisas del cielo
jugueteaban conmigo.
Y así como tú regocijas
el corazón de aquéllas plantas
cuando sus delicados brazos tienden hacia tí,
tú alegrabas también mi corazón,
¡oh padre Helios! Y, como Endymión ¹,
yo era tu favorito, oh sagrada Luna.
Oh, vosotros todos,
fieles y amables dioses,
¡si supierais cuánto os ha querido mi alma!
Es verdad que entonces
no os llamaba con vuestros propios nombres
y tampoco vosotros me nombrabais a mí
como hacen los hombres entre ellos,
como si se conocieran de siempre.
Sin embargo, nunca conocí a los hombres
tan bien como a vosotros.
Llegué a comprender el silencio del Éter,
pero nunca comprendí
las palabras de los hombres.
La armonía susurrante
del bosque me educó
y aprendí a amar
entre las flores.
En los brazos de los dioses crecí.
Autor: Friedrich Hölderlin
Traducido por Mariano Berdusán
___________
1
Según la mitología, Endymión, pastor y nieto de Júpiter, fue hijo de
Atelio y de Cálice. De él, por su extraordinaria belleza, se enamoró la
Luna. Zeus le concedió lo que le pidiera y eligió permanecer eternamente
dormido sin perder su inmortalidad y belleza.(N del T)
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