1.
DEL POETA CRECIDO EN BRAZOS DE LOS DIOSES
En una tierra plena de naturaleza, en Lauffen junto al Neckar ("Despertó
entre tus valles a la vida mi corazón"), un año después que Napoleón
Bonaparte, con obra en desarrollo de los filósofos Rousseau y Kant y
con Goethe y Schiller (los dos grandes escritores clásicos alemanes) en
actividad, el mismo año que Beethoven, dos años antes que Novalis
(el gran poeta de la noche y el romanticismo), más precisamente el 20
de marzo de 1770, nació el poeta Johann Christian Friedrich Hölderlin.
Cuando tiene dos años de edad fallece su padre. Su madre se vuelve a
casar pero al poco tiempo también muere su padrastro, en 1779, cuando
Hölderlin tiene nueve años, por lo que vive doblemente esa orfandad.
"He desplegado mi orfandad como un mapa" dice un verso de un poema de
Alejandra Pizarnik
que ilustra una carencia (y también un camino) que marcará la vida del
poeta. (Consultar "Hölderlin y el problema del padre" de Jean
Laplanche).
"Cuando yo era niño
un dios solía salvarme
del griterío y la cólera de los hombres;
entonces jugaba tranquilo y bueno,
con las flores del bosque
y las brisas del cielo
jugaban conmigo(...)
Me daba la bienvenida
la armonía del bosque
y aprendía a amar entre las flores.
He crecido en los brazos de los dioses".
(Fragmento del poema "Cuando yo era niño".)
Tengamos en cuenta que la producción que hará famoso a Hölderlin fue
redactada en la primera mitad de su vida. Vivirá el resto de sus años
loco, encerrado por propia voluntad, en la torre de la casa de un
carpintero, en un cuarto con vista a las estaciones.
Antes de enloquecer vivirá un amor con Susette Gontard a quien bautizará con el nombre platónico de Diótima.
Destacamos ciertos rasgos de la personalidad del poeta evidenciados
desde sus primeros años: la hipersensibilidad, las oscilaciones de
carácter y marcada tendencia a una soledad que luego será definitiva. La
producción de Hölderlin abarca los poemas de juventud, las grandes
elegías, los últimas odas e himnos, los poemas de la
locura, traducciones del griego, una gran novela: Hyperión, una obra de
teatro incompleta: la tragedia de Empédocles y algunos ensayos
fragmentarios.
Cuando Hölderlin tiene cuatro años Goethe publica
Werther,
la novela que será piedra de toque del romanticismo, movimiento del que
después el mismo Goethe se apartará, no queriendo ser identificado con
"los poetas de las tumbas y la noche". Y dentro del contexto alemán de
ese tiempo ocupa el lugar de "clásico" junto a Schiller. Goethe no
tendrá una buena relación con Hölderlin (lo calificará de "espíritu
confuso"), en cambio Schiller adoptará una actitud protectora y
Hölderlin publicará en su revista "Thalia" los fragmentos del Hyperion.
Destacamos que la onda expansiva del estallido de aquellos días
conforman un todo cuyos efectos perduran hasta hoy. El romanticismo
reacciona contra la ilustración, contra el enciclopedismo.
Si alguna vez fue definido como "el hijo problemático de la
ilustración", Hölderlin bien podría ser calificado como un fruto extraño
del romanticismo. Más cerca del clasicismo. Las definiciones han
variado acerca de la filiación de Hölderlin, pero tal vez lo más preciso
sea decir que queda situado entre los neo clásicos y los románticos, o
que fue un
romántico helenista (por haber puesto su mirada en la Grecia Antigua) o un r
omántico diurno en contraposición a la característica propiamente nocturna del romanticismo.
(
APARTADO: UN PUNTO DE INFLEXIÓN:
El poeta Novalis es la esencia misma del romanticismo. Contemporáneo de
Hölderlin pero muerto muy joven, pierde a su prometida Sophie, de tan
sólo 13 años, y hace de la poesía un absoluto, una religión a través de
la cual intenta acompañar a su amada en la muerte. En sus célebres
"Himnos a la noche", luego de describir vagamente la naturaleza "solar",
escribe: "Pero me vuelvo hacia el valle, a la sacra, indecible,
misteriosa Noche". Esta "elección", tan desesperada como una iluminación
a la inversa o una revelación de paradojal oscuridad, hace tal vez al
punto de inflexión que prefigura la estética decadente y sombría de los
malditos, de Baudelaire y Poe o la noche como ámbito predilecto de toda
manifestación poética. Esa "declaración de principios" de habitar la
noche difiere de la concepción poética de Hölderlin aunque ambos poetas
tuvieran el concepto de "poeta sacerdote" o incluso concibieran a la
poesía como un absoluto. Intuyo que esa inflexión, esa sola inflexión,
contiene algo de la violencia sádica del conde de Lautreamont ("he hecho
un pacto con la prostitución para sembrar el desorden en las
familias"), el desprecio adolescente de
Rimbaud
("senté a la belleza sobre mis rodillas y la encontré amarga y la
injurié") y "los paraísos artificiales” de Baudelaire con su estética de
tugurios y prostitutas enfermas que viven en sus poemas).
En 1784 Hölderlin ingresa al internado confesional luterano pues la madre ha decidido para él la carrera de pastor protestante.
Es delicado, de modales distinguidos, algo lejano y huidizo,
dotado para la música, ejecuta el violín y el piano.
Pronto muy pronto se aboca al estudio de la cultura griega.
Casi como si
creciera en los brazos de los dioses....
En la adolescencia mantiene una relación con Louise Nast, con quien se
compromete. Louise era la hija del encargado del convento - colegio al
que ingresa Holderlin en 1786. La relación dura tres años con un
apasionamiento propio del carácter del poeta.
CARTA DE HÖLDERLIN A LOUISE NAST (FRAGMENTO)
19 de enero de 1789
"Me siento tan bien cuando pienso cuan a menudo esperaba en aquel
pequeño lugar, tan pacientemente y a la vez tan embargado por la más
profunda ansia, hasta que divisaba al amor en la ventana, y de que modo
me encantaba el pensamiento de que tu no contemplabas otra cosa en todo
el ancho mundo mas que a tu Hölderlin, que solo yo habito en ese pecho -
Louise, Louise ¡Y cuando te veía saliendo de tu casa y caminando por el
claustro - lo siento todo todavía tan vivamente -, el paso majestuoso y
bello, los ojos llenos de amor mirando hacia mí y la esperanza de las
horas felices grabada tan claramente en tu rostro- y como se desvanecían
para nosotros tierra y cielo en el silencio y en el crepúsculo".
Los desequilibrios anímicos y "los deberes que exige la vocación de
escritor" parecen ser el "argumento" para la ruptura de la relación.
La relación era "aprobada" por la madre de Hölderlin. Cuando este tiene
21 años, en una carta a su madre le dice recordando a la muchacha:
"...no esperaba ser feliz en el estado de hombre casado en una tranquila parroquia..."
La hija del rector del seminario de Tubingen, Elise Lebret fue otro amor
de Hölderlin con quien se produjo un abundante intercambio de cartas
que después de la relación fueron reclamadas por la muchacha... para ser
destruidas...
Tomamos algunos fragmentos de las obras de Hölderlin que nos aproximan
al concepto heideggeriano de "poetizar la esencia de la poesía".
"pero si logro plasmar lo más querido
y sacro entre todo, la poesía
entonces sonreiré satisfecho a las feroces
sombras, aunque debiera dejar
en el Umbral mi voz. Un solo día
habré vivido entre los dioses. Y eso basta".
(Fragmento de "A las parcas").
"(...)los poetas son ánforas sagradas
donde se guarda el vino de la vida,
el espíritu de los héroes".
(fragmento de "Bonaparte").
"Pero el mar quita y da memoria
y el amor también fija ojos atentos
Pero lo que permanece lo fundan los poetas".
(fragmento del poema "Recuerdo" que enseguida nos hace pensar en la
versión heideggeriana de ese verso: "Poesía es fundación del ser por la
palabra").
Una vez más, como en la elegía "Pan y vino", son los poetas quienes
llevan la antorcha del dios del vino, peregrinando de tierra en tierra
en la noche sagrada, siguiendo el rastro de los dioses huidos.
TUBINGEN
A los dieciocho años se hace amigo de Hegel y Scheeling, en el seminario de teología de Tubingen.
Crean el "club de amigos de Kant" deslumbrados por el filósofo y plantan
un árbol en torno al cual bailan al estallar la Revolución Francesa.
Se ha escrito mucho acerca de la influencia de Hölderlin sobre su amigo
Hegel, con quien mantenía conversaciones hasta la madrugada. Más allá de
que es útil para los estudiosos comparar obras de naturaleza tan
diferente, en este humilde apunte prefiero quedarme con este fragmento
del gran poema "Eleusis", del filósofo a su amigo poeta, recordando los
días juveniles.
ELEUSIS (fragmento del poema que le dedicara Hegel a Holderlin)
"Y tu imagen, querido, se presenta ante mí; tu imagen
y el placer de los días que han huido, aunque pronto los borra
la dulce espera de volver a vernos...
Se me presenta la escena del abrazo
anhelado, fogoso; más tarde las preguntas, el interrogatorio
más profundo, recíproco,
tras cuanto en actitud, expresión y carácter
el tiempo haya cambiado en el amigo... placer de la certeza
de hallar más firme, más madura aún la lealtad de la vieja alianza, alianza sin sellos ni promesas,
de vivir solamente por la libre verdad..."
JENA (1795)
Asiste a los cursos del filósofo Fichte, cosa que también hace el poeta
Novalis en medio de una agitación intelectual pocas veces vista. Allí
tal vez podría vivir de su trabajo de escritor en oposición a lo que
deseaba su madre: el trabajo de pastor protestante. De pronto, en lo que
es visto por muchos como su primera crisis psicótica, abandona la
ciudad y se refugia en la casa de su madre.
HIPERION
Con su novela Hiperión, Hölderlin quiso llegar a una "tierra no
descubierta" en el terreno de la poesía. Las interpretaciones sobre la
novela, son tan amplias como (en palabras por demás resumidas) "un
ímpetu revolucionario apto para una nueva concepción del estado" (Hegel)
hasta "una nueva religión" (Dilthey). Se trata de una novela epistolar
que una vez más desafía las clasificaciones. Citamos unas palabras
imprescindibles del texto.
HIPERION A BERLAMINO
"(...)Ser uno con todo, esa es la vida de la divinidad, ese es el cielo del hombre.
Ser uno con todo lo viviente, volver, en un feliz olvido de sí mismo, al
todo de la naturaleza, esta es la cima de los pensamientos y alegrías,
esta es la sagrada cumbre de la montaña, el lugar del reposo eterno
donde el mediodía pierde su calor sofocante y el trueno su voz, y el
hirviente mar se asemeja a los trigales ondulantes.
¡Ser uno con todo lo viviente! Con esta consigna, la virtud abandona su
airada armadura y el espíritu del hombre su cetro, y todos los
pensamientos desaparecen ante la imagen del mundo eternamente uno, como
las reglas del artista esforzado ante su Urania, y el férreo destino
abdica de su soberanía, y la muerte desaparece de la alianza de los
seres, y lo imposible de la separación y la juventud eterna dan
felicidad y embellecen al mundo.
A menudo alcanzo esa cumbre, Berlamino. Pero un momento de reflexión
basta para despeñarme de ella. Medito, y me encuentro como estaba antes,
solo, con todos los dolores propios de la condición mortal, y el asilo
de mi corazón, el mundo eternamente uno, desaparece; la naturaleza se
cruza de brazos y yo me encuentro ante ella como un extraño, y no la
comprendo.
¡Ojalá no hubiera ido nunca a vuestras escuelas! La ciencia a la que
perseguí a través de las sombras, de la que esperaba con la insensatez
de la juventud, la confirmación de mis alegrías más puras, es lo que me
ha estropeado todo.
En vuestras escuelas es donde me volví tan razonable, donde aprendí a
diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy
aislado entre la hermosura del mundo, he sido así expulsado del jardín
de la naturaleza, donde crecía y florecía, y me agosto al sol del
mediodía.
¡Oh sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona
y cuando el entusiasmo desaparece, ahí se queda, como un hijo pródigo a
quien el padre echó de casa, contemplando los miserables céntimos con
que la compasión alivió su camino".
DIOTIMA O EL LUGAR DEL AMOR
El gran amor de Hölderlin será Susette Gontard, mujer casada con el banquero Henri Gontard y madre de dos niños.
Inspiración del poeta quien le da el nombre platónico de Diótima "porque le enseña el amor".
Hölderlin es echado de la casa de Frankfurt a la que había llegado como
preceptor cuando el banquero descubre la infidelidad y los amantes
inventan todo tipo de estrategias y rituales para verse. Incluso
Hölderlin se muda a una ciudad vecina, Hamburgo, para estar cerca de
ella. Las constantes dificultades terminarán desgastando la relación y
se separarán con efectos devastadores para ambos.
Las cartas de Hölderlin a su musa se han perdido. Se conservan las de
ella y leyéndolas uno comprende que su personalidad deslumbrara al
poeta.
CARTAS DE SUSETTE GONTARD (DIOTIMA) A HÖLDERLIN
"Entonces me asaltó el deseo de elevar, por medio de palabras escritas
para ti, un monumento que fuera imborrable, y que el tiempo, que todo lo
cambia, preservase inalterado".
"Ayer tuve que pensar mucho sobre la pasión, La pasión del más excelso
amor no puede seguramente encontrar nunca satisfacción sobre esta
tierra. ¡Siéntelo conmigo! Buscarla sería una locura....¡Morir
juntos!... Pero, silencio, suena a desvarío, y sin embargo es tan
cierto...: es esa satisfacción.
Pero tenemos deberes sagrados con este mundo. No nos queda otra cosa
fuera de la más dichosa fe mutua y la creencia en la todopoderosa
esencia del amor, que nos guiará invisiblemente toda la eternidad y nos
unirá más y más".
"...la fe en el amor nos tiene que hacer respetar lo inexplicable".
"El mes que viene volverás probablemente a intentarlo; tal vez puedes enterarte entonces por Hegel de si estoy sola de nuevo".
"Leyendo me he dado cuenta que tú también denominas a tu querido
Hiperión novela cuando yo siempre lo he visto como un bello poema".
"...si llegases a introducirte en alguna vía que te diese fama y fuese
útil para el mundo , todas mis lágrimas por ti se convertirían en
lagrimas de alegría ..."
"¿Vendrás? Sin ti el lugar entero está mudo y vacío. ¡Y tengo tanto
miedo!: ¿cómo podré volver a encerrar dentro de mi pecho los
sentimientos que palpitan en él con tanta fuerza por tu causa? ¡Si no
llegaras a venir!...
¡Y si vienes!; también es difícil mantener el equilibrio y no sentir con
excesiva viveza. Prométeme que no regresarás más y que te volverás a
marchar de aquí con calma, porque si no sé esto, la enorme tensión y la
intranquilidad me mantendrán hasta la madrugada a la ventana, y
finalmente no nos queda otro remedio que apaciguarnos de nuevo. Por lo
tanto, deja que sigamos nuestros caminos con confianza y que nos sigamos
sintiendo felices en medio de nuestro dolor y deseemos que éste
permanezca con nosotros mucho tiempo, porque en él sentimos con plena
fuerza y nobleza. ¡Adiós! ¡Adiós! Te doy mi bendición".
A MANERA DE EPÍLOGO DE LA RELACIÓN
En verdad, dos años después de escribir esta carta Susette Gontard murió
y Hölderlin enloqueció. Pero ambos han quedado inmortalizados en su
amor, tal como sugería Susette con la intuición propia de una
sacerdotisa, no solo en las cartas sino también en el plano literario,
en los poemas que Hölderlin le dedicara a su Diótima y también en la
manera sorprendente en que vida y obra se confunden en el Hiperión.
Volveremos sobre estos temas.
SEGUNDA PARTE
BAJO LAS TORMENTAS DE DIOS
1.
"Desde la mañana,
desde cuando somos un diálogo y oímos los unos de los otros.
mucho ha sabido el hombre más pronto seremos canto".
(fragmento del himno de Hölderlin "Fiesta de la paz". )
"El canto es existencia".
(
Rainer María Rilke, "Sonetos a Orfeo".)
Vuelvo sobre unas frases del Hiperión por sus múltiples resonancias
(budistas? panteístas? fichteanas? románticas? presocráticas? proféticas? revolucionarias? y etc., etc., etc...):
...A menudo alcanzo esa cumbre. Pero un momento de reflexión basta para despeñarme de ella...
...¡Ojalá no hubiera ido nunca a vuestras escuelas!...
...En vuestras escuelas es donde me volví tan razonable, donde aprendí a
diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea....
...¡Oh sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona...
Y a propósito retomo a otro fragmento de la novela Hiperión que un concurrente al encuentro relacionara con Heráclito:
"Ser uno con todo lo viviente, volver, en un feliz olvido de sí mismo,
al todo de la naturaleza, esta es la cima de los pensamientos y
alegrías,
¡Ser uno con todo lo viviente!"
Leemos entonces este fragmento de Heráclito:
"Si no me habéis oído a mí sino al sentido,
entonces es sabio decir en el mismo sentido: Uno es Todo".
Nos lleva por lógica a la gran conferencia de
Heidegger (Logos, fragmento 50) que analiza este fragmento del filósofo presocrático:
"Una vez, en los comienzos del pensar occidental, la esencia del
lenguaje destelló a la luz del ser. Una vez, cuando Heráclito pensó el
Logos como palabra directriz para, en esta palabra, pensar el ser. Pero
el rayo se apagó repentinamente. Nadie tomó la luz que él lanzó ni la
cercanía de aquello que él iluminó.
Sólo veremos este rayo si nos emplazamos en la tempestad del ser. Pero
hoy en día, todo habla en favor de que el único esfuerzo del hombre es
hacer a un lado esta tempestad. Se hace todo lo posible para disparar
contra las nubes con el fin de tener calma ante la tempestad. Pero esta
calma no es ninguna calma. Es sólo una anestesia; una anestesia contra
el miedo al pensar".
El rayo, la tempestad, las tormentas de Dios, vamos hacia este poema de Hölderlin no por oscuro menos bello:
EL POETA (Wie wenn am Feiertage...)
Como cuando en día de fiesta, a ver el campo
va un labrador, por la mañana, después
que en la noche tibia los rayos helados cayeron
sin cesar, y a lo lejos aun suena el trueno,
entra el torrente de nuevo en sus márgenes,
y fresco el suelo verdea,
y de la lluvia alegre del cielo
gotea la viña, y brillando
en el tranquilo sol se alzan los árboles del bosque:
así estáis bajo la tempestad fertilizadora
vosotros, los que no educa ningún maestro, sino
maravillosamente omnipresente, en leve abrazo,
la potente Naturaleza de hermosura divina.
Por eso cuando ella parece dormir, en ciertos tiempos del año,
allá en el cielo o bajo las plantas o los pueblos,
también se entristece el rostro de los poetas;
parecen estar solos, pero la presienten siempre.
Pues presintiéndose reposa ella misma.
¡Pero ahora amanece! Yo esperé y lo vi venir,
y sea mi palabra lo que vi, lo sagrado.
Pues la naturaleza, que, más antigua que los tiempos,
está sobre los dioses del occidente y del oriente,
ha despertado ahora con ruido de armas,
y desde lo sumo del éter hasta lo hondo del abismo,
según firmes leyes, como otrora, engendra en el sagrado Caos,
se siente de nuevo la exaltación,
de nuevo, la creadora de todo.
Y como brilla un fuego en la mirada del hombre
cuando se arroja a lo alto, así
por los nuevos signos y los hechos del mundo
ahora un fuego se enciende en el alma del poeta.
Y lo que ocurrió antes, pero apenas fue sentido,
ahora por fin se hace manifiesto,
y las que nos labraban riendo el campo,
en apariencia de siervo, son reconocidas,
las vivificadoras, las fuerzas de los dioses.
¿Les preguntas? En la canción clama su espíritu,
al crecer con el sol del día y la tibia tierra,
y los temporales que van por el aire y otros
que, más preparados en las honduras del tiempo,
y más henchidos de numen, y más comprensibles para nosotros,
marchan entre el cielo y la tierra y entre los pueblos.
En paz están lográndose pensamientos del espíritu común
en el alma del poeta.
Para que súbitamente tocada ésta, conocedora
de lo infinito ha largo tiempo, sacudida
por el recuerdo e inflamados vosotros por sagrado rayo,
el fruto nacido en el amor, la obra de los dioses y los hombres,
el cántico encendáis, que de ambos dé testimonio.
Así cayó, según cuentan los poetas, su mirada en la casa
de Semele cuando ella anheló ver realmente al dios
y, divinamente tocada, parió
al fruto de la tormenta, el divino Baco.
Y por eso ahora beben fuego celestial
sin peligro los hijos de la tierra.
Pero a nosotros nos toca, bajo las tempestades de Dios,
¡oh poetas!, permanecer con la cabeza descubierta,
tomar el rayo del padre, a él mismo, con nuestra propia mano,
y entregar al pueblo, velados en la canción,
los dones celestes. Porque sólo nosotros somos de corazón limpio
como los niños, y nuestras manos son inocentes;
participando del rayo del padre, que, puro, no lo quema,
y de los dolores de un dios, con hondo sacudimiento,
permanece empero firme el eterno corazón.
(Versión de José Mª Valverde)
Cito un pasaje de un reportaje publicado por el Diario La Nación a George Steiner, el 20 de julio de 2004:
"Heidegger: ¿cómo puede ser que los presocráticos, y tal vez Platón, Aristóteles,
Píndaro,
hayan dicho ya lo esencial, reduciéndonos a nosotros al estado de nota
preliminar? Respuesta de Heidegger: se estaba todavía en un momento de
la Historia del hombre en que el lenguaje guardaba relación con su
origen misterioso, en que el ser era una luz a través del lenguaje".
Pensamos entonces, en este diálogo entre poesía y filosofía, que el
poeta parece ser el encargado de tomar el rayo donde alguna vez alumbró
la palabra inicial para entregarlo a un pueblo como un mediador entre
hombres y dioses, tal la misión del poeta.
"Desde la mañana". Tal vez cuando el lenguaje tocaba el ser.
2.
ALGUNOS “HOMENAJES” AL POETA GUÍA
Transcribo estas hermosas palabras del filósofo Hans- Georg Gadamer sobre Hölderlin.
"Ningún otro de nuestros grandes poetas ha buscado como él la palabra,
casi balbuciendo, ni interrumpido una y otra vez esa búsqueda tan
desesperanzado.
Ningún otro estuvo como él tan penetrado por la incapacidad, por la
imposibilidad de expresar aquello que vislumbraba. Quizá sea eso lo que
en la palabra de este poeta nos conmovió en lo más profundo, a nosotros y
al espíritu de nuestro tiempo. Es probable que eso tenga que ver con el
hecho de que todos lo leyéramos y pensáramos en él como en alguien que,
atravesando la distancia que nos separaba de nuestros poetas clásicos,
era uno de los nuestros. Para
Rilke
y Trakl era algo natural escuchar esa manera de decir de un poeta que
intenta fijar en la palabra, en visiones siempre nuevas cada vez, su
propia y oprimida imposibilidad...y lo consigue.
Para nosotros fue también y siguió siéndolo, el precursor del
descubrimiento nietzscheano del sustrato de lo dionisíaco de lo apolíneo
en la cultura griega.
Lo que para él significaba hablar es quizás la forma primigenia de
hablar en términos absolutos. Hablar es buscar la palabra. Encontrarla
es siempre una limitación. El que de verdad quiere hablar a alguien lo
hace buscando la palabra, porque cree en la infinitud de aquello que no
consigue decir y que, precisamente porque no se consigue, empieza a
resonar en el otro. Algo de esta sabiduría del balbucir y enmudecer sea
tal vez la herencia que nuestra cultura espiritual deba transmitir a las
próximas generaciones".
Escribe Albert Beguin en su célebre ensayo "El alma romántica y el sueño":
"...Pero hay un instante, el del amor, que restituye la luz del paraíso
primitivo y pone fin las disonancias. Presentida desde siempre la imagen
divina de Diótima aparece en la noche y disipa las tinieblas..."
"...Después, a medida que sufre más la tortura de verse alejado de ese
esplendor, incorpora a él más estrechamente la figura de Cristo.
Entre todos los poetas de su tiempo, Hölderlin fue acaso el único que
tuvo el sentido íntimo del mito, el sentido de los dioses hasta el punto
de percibir en los hombres menos realidad que en las figuras
celestiales".
“La noche no es para Hölderlin el reino sagrado del las revelaciones. La
noche simboliza para él la larga época de la historia humana de la cual
se retiraron los dioses y vive en espera del alba nueva que vendrá...”
Citamos entonces la gran elegía "Pan y vino"
"Pero hemos llegado tarde, amigo mío. Sí, los dioses viven,
pero allá, más allá de nuestra frentes, en el seno de otro mundo.
Allá cumplen eternamente sus actos, y el cuidado que tienen de nosotros
parece tan leve, porque son muy delicados esos huéspedes del cielo.
Un vaso frágil no es capaz de contener su perpetua presencia:
sólo en breves instantes puede el hombre sufrir la plenitud divina"
"y tú dices ¿para qué poetas en tiempo de penuria?
pues ellos son como los sacerdotes del dios del vino
que peregrinaban de tierra en tierra en la noche sagrada"
Por su parte, Octavio Paz, en "Los hijos del limo" (1986), afirma: "El
tema de Hiperión es doble: el amor por Diótima y la fundación de una
comunidad de hombres libres. (...) El punto de unión entre el amor a
Diótima y el amor a la libertad, es la poesía. Hiperión no sólo lucha
por la libertad de Grecia sino por la instauración de una comunidad de
hombres libres. La palabra poética es mediación entre lo sagrado y los
hombres, y así es el verdadero fundamento de la comunidad".
“Las preguntas de los ángeles son las que han provocado la irrupción de los demonios".
(René Char)
"Fue la suya una creación profética. Su obra es la precursora del estilo
rítmico de un Nietzsche, de la lírica de Verlaine, un Baudelaire y de
todo lo que hoy pugna por encontrar la más moderna poesía. Sentado junto
a los tranquilos arroyuelos, que acompañaban con su suave murmullo la
canción de su alma, recreando en sus ritmos las líneas serenas y dulces
de las montañas del sur de Alemania, Holderlin fue encontrando poco a
poco esta nueva forma".
(Wilhem Dilthey)
"Leí a Hölderlin. Tiene algo de oracular..." "Gusto por expresiones como
"lo incierto" "lo devastado" "lo sagrado", frecuentes en Trakl,
Hölderlin, reminiscencias de la metafísica, de vida antigua..."
(
Alejandra Pizarnik, Diarios)
“Hablar sobre el poema querría decir: desde lo alto, y por tanto desde fuera, averiguar qué es el poema.
¿Con qué derecho, con qué conocimiento podría ocurrir eso? Faltan ambas
cosas. Por tanto, sería arrogancia querer hablar sobre el poema. Pero
¿qué hacer si no?...
...Más bien así: que nos dejemos decir por el poema en qué consiste su peculiaridad, en qué descansa...
Un poeta extraño, si es que no misterioso. Existe: se llama Hölderlin...
...En la poesía de Hölderlin experimentamos poéticamente el poema. «El
poema» - esa palabra revela ahora su ambigüedad. «El poema» puede
significar: el poema en general, el concepto de poema, válido para toda
la literatura universal. Pero «el poema» puede significar también: el
poema excepcional, marcado por el hecho de que él solo nos afecta por
destino, porque él nos poetiza a nosotros mismos el destino en que
estamos, lo sepamos o no, tanto si estamos dispuestos a aceptar un
destino en él como si no.”
(
Martin Heidegger)
"En la inacabada tragedia Empédocles, el poeta nos despliega su
naturaleza propia. La muerte de Empédocles es una muerte nacida de un
orgullo divino, de un desprecio hacia los hombres, de un estar harto de
la tierra, y de un panteísmo. La obra entera siempre que la he leído, me
ha conmovido de una manera muy especial: una majestad divina alienta en
ese Empédocles".
(
Friedrich Nietzsche, a los 17 años, recomendando a su poeta preferido cuando Hölderlin aún era casi desconocido).
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He mantenido una breve correspondencia con el prestigioso y joven
dramaturgo argentino Alejandro Tantanián. Ganó un premio por su obra
sobre Hölderlin llamada "Un cuento alemán". Ante las palabras que le
manifesté "a veces es mejor la pluma de un buen dramaturgo que la de
cualquier biógrafo", me envió gentilmente el texto completo de su obra.
Cito el pasaje donde describe la muerte de Diótima.
“Frente a la casa Gontard, frente a la boca abierta de la sirvienta
horrorizada dice Hölderlin son tiempos finales, gentil señora, y por
eso vengo a rescatar a la única persona que puede descansar sobre mi
cuerpo, usted sabe a quién me refiero, y mira a la sirvienta, mira los
ojos de la sirvienta y dice yo soy aquel que amó a la señora de esta
casa, ella me enseñó una verdad, leve, como la respiración de los
dioses, la verdad de los labios buscando otros labios y son tiempos
finales, dice sobre el rostro en tensión de aquella pobre mujer, llame a
la señora y dígale, Honorable Excelencia, que tenga a bien presentarse a
esta puerta, frente a mi humilde persona que yo sabré tomarla entre
mis brazos y conducirla hasta el lecho donde descansará, dice, por
siempre, junto a mí, dijo. La sirvienta dijo entonces: la señora Susette
ha muerto, señor, hace seis meses.
Y él baja la cabeza, así, lentamente.
Y calla.
Un largo silencio se apodera de la casa.
Es el silencio de Hölderlin.
Y de alguna extraña manera el tiempo se detiene.
Largo silencio.
La cabeza baja, el mentón casi sobre el pecho, el viento sobre los
cabellos inmóviles de barro. Luego levanta los ojos del piso y los
cierra, se deja acariciar por el perfume que sale de la casa.
Hölderlin abre los ojos y los hunde más allá de aquella mujer, más allá
de aquella puerta y dice suavemente: Diótima, querida Diótima, ése era
el nombre que él supo darle en las cartas, el nombre de papel, decía
ella, Diótima dice, tal vez puedas oírme, quizás me confunda en tu
nombre por siempre, me disuelva sin pausa entre las letras de tu
nombre, digo, dice él, Diótima. Ya es tarde, ha caído la sombra sobre el
día y ahora reinará el sueño, para siempre. Pongo fin a este camino,
aquí, delante de esta puerta, frente a esta Excelentísima Dama, yo
decido perderme en un laberinto de madera, Diótima amada, eres aire hoy
y yo seré aquello que acaricies, una ventana sobre las aguas del río,
unas pocas palabras sobre unos pocos papeles, melodías sobre un piano,
un lugar en el silencio y esta carne que se disuelve, se duerme, amada
Diótima. Llegué tarde, dice, no pude besar tus labios que ahora besan
la tierra, sólo resta decir gracias, Dignísima Dama, hacer esta profunda
reverencia, dice e inclina su cuerpo así, y dar la espalda a esta
puerta, a este jardín, a esta calle, dice.
Dar la espalda, dice.
Y se dirige a la casa del carpintero, a orillas del río y pide un cuarto para toda la eternidad.
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Lamentaciones de Menon por Diótima (fragmentos de la elegía de Hölderlin)
"Día tras día, mi alma se esfuerza en busca de algo nuevo,
Y hace tiempo he interrogado a todos los senderos del país;
he visitado todas las alturas, las sombras
Y los manantiales; implorando tranquilidad...
¿nadie Puede alejar de mi frente el sueño doloroso?...
...Y a aquellos que aman les es concedida una vida diversa.
Porque todos ellos, los días y años de las estrellas, estaban Ligados a nosotros,
Diótima, con lazos íntimos y eternos...
...Por eso vago errante, y así como las sombras debo vivir...
...Insensible y mudo como los niños, paso sentado todo el día,
...Mucho es encontrar lo grande, y mucho queda aún, y quien así
Ha amado, debe seguir por la ruta que lleva hacia los dioses.
Y vosotras, horas sagradas, ¡acompañadnos!
¡Vosotros, graves Adolescentes!
¡Ah!, quedaos, presagios divinos,
Allá donde están las musas, de donde provienen héroes y amantes,
O también aquí, en esta isla húmeda de rocío, nos encontremos,
Donde los nuestros están reunidos en jardines floridos,
Donde los cantos son verdaderos y son más largas las bellas primaveras,
Y donde de nuevo se inicia un año de nuestra alma....”
ENTRE DOS CARTAS
1798 es el año en que Hölderlin fue echado de la casa de su amada
Susette Gontard o Diótima, por el esposo de la dama, publicado ya el
primer tomo su novela Hiperión. Un año antes se publicó la primera parte
del Fausto de Goethe.
Hölderlin está trabajando en "La Tragedia de Empédocles" y en parte de
lo mejor de su obra. Puede decirse que ha alcanzado cierta
incuestionable madurez y voz como poeta.
Se muda a Hamburgo cerca de su amada para experimentar cierta cercanía a ella.
En esa época de plenitud creativa escribe a un amigo una carta cuyo tono sombrío no parece coincidir con los logros de su obra:
noviembre de 1798
"Lo que más ocupa ahora mi pensamiento y mi mente es lo vivo en la
poesía. Noto hondamente lo lejos que estoy todavía de encontrarlo y sin
embargo toda mi alma aspira a ello y muchas veces me emociono y tengo
que llorar como un niño cuando siento reiteradamente que a mis
descripciones les falta una u otra cosa, pero con todo no puedo
encontrar los medios para salir del error poético por el que voy
vagando.
Ah, el mundo ahuyentó mi espíritu retrayéndolo a su interior desde la
temprana juventud y todavía padezco ese mal. Existe desde luego un
hospital al que puede retirarse con honor cualquier poeta malogrado como
yo: la filosofía.
Pero no puedo abandonar a mi primer amor, a las esperanzas de mi
juventud, y prefiero caer sin mérito alguno, antes que separarme de la
dulce patria de las musas de la que solo el azar me ha apartado.
...me acobarda demasiado la parte común y vulgar de la vida real..."
En 1802, viaja a Francia por un preceptorado. Repentinamente huye de
Burdeos, donde cuentan que se lo ha visto haciéndole reverencias a las
estatuas. Se aparece en su tierra natal con un aspecto que asusta a los
suyos.
Es el momento donde se entera de la muerte de su amada Diótima.
Hölderlin busca refugio en la casa de su madre.
La madre se escandaliza al abrir la valija de Hölderlin y leer las
cartas de Susette (Diótima) por esa relación "inmoral" con una mujer
casada y se lo reprocha a Hölderlin sin saber que su "amada inmortal"
había muerto. Entra en un viaje sin retorno.
Hölderlin echa violentamente a su madre y a todos los vecinos de la casa.
Esta es la ruptura definitiva de la relación.
La madre no se opondrá a que el poeta sea internado en Tubinga y ya no lo visitará en su posterior encierro.
En esos momentos de dolor y desgarramiento de la conciencia escribe,
paradójicamente una carta a un amigo que es como una revelación o una
iluminación. Esta carta, tanto como los textos que el poeta escribe en
su colapso, son los que tomará Heidegger para sus célebres análisis.
"Querido mío:
Hace mucho que no te he escrito; mientras tanto, he estado en Francia y
he visto la triste y solitaria tierra; los pastores del sur de Francia y
algunas bellezas hombres y mujeres, que han crecido en la angustia de
la duda patriótica y del hambre.
El poderoso elemento, el fuego del cielo y la calma de las gentes, su
vida en la Naturaleza, y su limitación y contento, me han impresionado
constantemente y, como se cuenta de los héroes, bien puedo decir que me
ha herido Apolo.
...Lo atlético de la gente del Sur, en las ruinas del espíritu de la
Antigüedad, me hizo más familiar con el ser auténtico de los griegos;
conocí su naturaleza y su sabiduría, sus cuerpos, el modo como crecían
en su clima, y las reglas con que defendían el genio demasiado animoso
frente a la violencia de los elementos.
Me fue necesario, después de muchas agitaciones y sacudidas del alma, establecerme fijo, por algún tiempo...
La naturaleza de la patria me invade con tanto más poder cuanto más la
estudio. La tormenta, no sólo en su aparición más alta, sino
precisamente bajo este aspecto, como potencia y como figura, en las
restantes formas del cielo, la luz en su actuación, nacionalmente y
formando como principio de modo de destino, para que algo se nos haga
sagrado, su impulso en ir y venir, lo característico de los bosques y la
coincidencia en un lugar de diversos caracteres de la Naturaleza, de
modo que todos los lugares sagrados de la tierra están reunidos en un
lugar y la luz filosófica en torno a mi ventana es ahora mi gozo; ¡ojalá
pueda retener cómo he venido hasta aquí!
¡Querido mío! Pienso que nosotros no vamos a comentar a los poetas hasta
nuestro tiempo, sino que el modo de cantar en general va a tomar otro
carácter, y que nosotros no prevalecemos porque nosotros, desde los
griegos, empezamos otra vez, de modo ancestral y natural, a cantar
propiamente con originalidad.
Pero escríbeme pronto. Necesito tus puros acentos. La psique entre
amigos, el surgir del pensamiento en el diálogo es necesario a los
artistas. Si no, no tenemos ninguno para nosotros mismos; por el
contrario, pertenece a la imagen sagrada que formamos. Que te vaya bien.
Tu H."
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LA TRAGEDIA DE EMPEDOCLES (fragmento)
“¡Adiós!: esta es la última palabra de un mortal que os ama y que en
estos instantes vacila entre vosotros y sus dioses que le llaman.
Nuestro espíritu se resiste a la despedida. Los que no vuelven dicen
siempre la verdad.
¿No conocéis el lenguaje de los dioses? Yo lo percibí al nacer a la vida
y contemplarla, aún antes de aprender el lenguaje de los padres.
Siempre que meditaba en esta hermosa vida mi corazón sólo pedía una cosa
a los dioses, que cuando mis fuerzas juveniles ya no pudieran soportar
la sagrada dicha y, como a los antiguos favoritos del cielo la plenitud
de mi espíritu se transformase en locura, entonces que enviaran a mi
corazón un inesperado destino, como señal de que había llegado el tiempo
de la purificación y el momento de salvarme y caminar hacia una nueva
juventud, para que el amigo de los dioses no sirviese de juego a los
hombres, ni fuese objeto de su burla y escarnio.
Por eso, no exijáis el retorno del hombre que os amó y vivió entre
vosotros corto tiempo como un extraño, No exijáis que entregue lo
sagrado de su alma a los mortales.
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SOPHIE Y DIOTIMA (LA NOCHE Y EL SOL)
Allí donde Novalis pierde a su amada adolescente Sophie y el cementerio
donde se le aparece la niña es llamado por el poeta "tierra santa" y el
lugar donde está enterrada "el santo sepulcro".
Para Novalis, su noche de bodas es la muerte, la noche, ese camino donde seguir los rastros de la amada.
En cambio Diótima es llamada la atenea y endiosada, deificada,
helenizada, nombrada, mitificada, venerada como una deidad griega, dice
H. que algún día su nombre irá unido a lo sagrado o será pronunciado
junto a los dioses.
"Mis mortales ojos verán brillar el día en que tu nombre , oh Diótima
será pronunciado junto a los dioses y con el de los héroes, ya que tú lo
eres".
Tengamos en cuenta que Novalis sobrevive a su amada cuatro años en los
que la nombra, se inmortaliza y la inmortaliza en su poesía.
Hölderlin sobrevivirá a Diótima más de treinta años.
Solo y sin dioses.
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Este conocido poema, como toda la obra de H. marca una inflexión en su vida (la mitad, justamente ) pero también un vislumbrar.
MITAD DE LA VIDA
Con sus peras doradas
cubierto de rosas silvestres
el paisaje en el lago se suspende.
Vosotros, cisnes gráciles
y embriagados de besos,
hundís en la sagrada
frescura de las aguas la cabeza.
¡Ay de mí! ¿Dónde iré a buscar las flores
cuando venga el invierno?
¿Dónde la luz del sol,
las sombras de la tierra?
Los muros se levantan
silenciosos, helados, y en el viento,
rechinan las veletas.
DE LOS RETRATOS
En el retrato célebre de
Arthur Rimbaud vemos la soberbia adolescente, en Baudelaire la furia y la voluptuosidad,
algo de niñez aterrorizada en Pizarnik, en Novalis parecemos percibir su
visión ausente en las bodas con la noche con lo oscuro la decisión de
acompañar a la amada en la muerte
Mientras tanto, en el relato que conocemos de Holderlin distinguimos la
lejanía, como esas personas que cuando nos miran están viendo más allá
de nosotros, algo esquivo y temeroso, el más allá, algo azul en la
mirada, azul como un mar en torno a Grecia...
“Pero tú, inmortal, aunque ya no te festeje la canción de los griegos,
como entonces, resuena a menudo, ¡oh dios del mar!, con tus olas en mi
alma, para que prevalezca sin miedo el espíritu sobre las aguas, como el
nadador, se ejercite en la fresca dicha de los fuertes, y comprenda el
lenguaje de los dioses,
el cambio y el acontecer;
y si el tiempo impetuoso conmueve demasiado violentamente mi cabeza,
y la miseria y el desvarío de los hombres estremecen mi alma mortal,
¡déjame recordar el silencio en tus profundidades!
(fragmento de la elegía El Archipiélago).
DE LAS AMISTADES
Hegel escribe en su diario tras una excursión por lo Alpes suizos que es incapaz de describir lo que ha visto.
Para eso están los poetas y en especial para eso estaba su amigo Hölderlin.
Como es lógico, Hölderlin jamás podría haber escrito un monumental
tratado de filosofía como Hegel. Porque su pensamiento como sus ojos
lejanos cristalinos casi agua tienden a la desintegración.
La poesía es lo que no puede ser tomado, lo que se sustrae a toda
sistematización. Y si hay alguien capaz de describir un paisaje ese es
Hölderlin.
Aún así Hegel le dedica un hermoso poema a su amigo. Y Hölderlin
filosofa. Tanto que bien puede ser llamado el poeta filósofo o el poeta
de los filósofos.
DEL PENSAMIENTO
El pensamiento lo atravesó, lo visitó se posó en él como un ave
dubitativa, se multiplicó, se disgregó, se desdobló, mostró sus facetas
más misteriosas; pero no se quedó, no podía quedarse no podía hacerlo
Entonces se hace lógico creer en eso del puro devenir o que “el hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando piensa.”
Que hermoso sería comprender que no se es dueño de ningún pensamiento,
de ningún conocimiento, que ello está allí, simplemente no ser dueño de
ningún saber supuesto o fantaseado
INVENTARIO DE NOCHES
El idealismo mágico de Novalis. El idealismo absoluto de Hegel que
nombra "esa noche que vemos cuando miramos a un hombre a los ojos". La
noche oscura del alma en San Juan de la Cruz ("oh noche que guiaste,
noche amable más que el alborada, oh noche que juntaste amada con amado,
amada en el amado transformada").
La noche de García Lorca donde "la luna, luna", vela al niño gitano que muere, (el aire la vela vela, el aire la está velando).
La noche del galés Dylan Thomas que le escribe a su padre moribundo "No
entres dócilmente en esa noche buena. Enfurécete. Enfuréce ante la
agonía de la luz".
La noche pesadillesca, tenebrosa del gótico, el hijo siniestro del
romanticismo, en la cumbre del gótico inglés que propicia el Frankestein
de Mary Shelly, en la otra noche, la noche de tormenta en el castillo y
los cuentos góticos entre Lord Byron y Percy y Mary Shelley. Pizarnik
cuando, mucho más fiel a la escuela romántica que a la surrealista
escribe "corazón de la noche, habla".
Todo este inventario de noches tiene particularidades en las cuales
predomina algo de misticismo. La noche de Hölderlin es la de vivir en un
mundo sin dioses, sin héroes, sin mitos. Por eso es la noche sagrada.
Pero apunta a un alba, a un día, lejos, atrás hacia el futuro.
LOS AÑOS DE LA LOCURA (MITAD DE LA VIDA)
Luego de una breve estancia en una clínica de Tubingen, su amigo
Sinclair le consigue un puesto simbólico de bibliotecario y luego se
produce el encierro voluntario en la torre del carpintero- ebanista
Zimmer, un hombre simple pero de buena cultura, en una habitación dentro
de una torre a orillas del Neckar, cerca de donde había nacido.
Reniega de su nombre. Fecha poemas con cien años de adelanto.
"Cuenta Bettina Von Armim que cuando una princesa regaló un piano a
Hölderlin este cortó, casi todas las cuerdas más dejó algunas y sobre
ellas improvisaba. Así son los poemas de la locura. Quizás nadie haya
visto nunca de forma tan transparente. Es la noche sagrada"escriben sus
traductores al español.
Se llega cerca de su habitación. Parece que estuviera con alguien. Pero
habla sólo. Y cuando el visitante entra se inclina y se deshace en
reverencias.
Sigue teniendo ademanes suaves de nobleza.
Se entretiene arrancando hierba, jugando con la tierra.
Trata a los visitantes como Su Majestad, Su Santidad, Reverendo Padre.
Luego de comer deja la bandeja en el umbral. No acepta el regalo de una obras de Homero ni ningún objeto que altere su calma.
Se suele entretener horas y horas con su Hiperión. Cuenta su primer
biógrafo. "Muchas veces me leía fragmentos, Cuando terminaba un párrafo
comenzaba a decir con una mímica exagerada ¡Qué hermoso, qué hermoso,
Vuestra Majestad! Luego continuaba leyendo pero podía añadir de pronto:
¡Mire, estimado señor, una coma!".
Otro testimonio del biógrafo:
"Encontré en una ocasión unas palabras llenas de misterio. Después de
alabar a los dioses griegos y a la belleza de los antiguos dioses
escribe "Entiendo a los hombres ahora que vivo lejos de ellos".
Toca el piano, a veces repitiendo un motivo muy simple durante días y
días y cuando parece llegar a cierto éxtasis particular comienza a
cantar.
Recuerda a todos sus amigos pero no a Goethe...
Cuentan que cuando se le pide que firme un poema como Hölderlin se enfurece.
Cuando la gente se burla de él el enojo puede durarle varios días.
Citamos uno de los más bellos e imprescindibles testimonios dejado por su visitante Betinna Von Arnim:
"Escucharle hace pensar en el mugido del viento; su espíritu se lanza
sin cesar dentro de himnos que se detienen bruscamente, como cuando el
viento cambia de dirección; parece entonces poseído por una ciencia
profunda, uno no imagina ya que está loco, y todo lo que dice de los
versos y las palabras parece probar que se le ha aparecido su misterio
divino. Y después todo desaparece para él en la oscuridad y, perdido en
el desorden de sus ideas, sucumbe y se dice que jamás logrará hacerse
comprender. El dice que la palabra es la que engendra el pensamiento
humano, pues es más grande que el espíritu humano, que no es sino el
esclavo de la palabra; y mientras la palabra no se baste a si misma para
engendrar el pensamiento, el espíritu no habrá llegado alcanzar su
perfección en el hombre. Pero las leyes del espíritu son métricas. Es lo
que se desliga de la palabra. Esta lanza su anzuelo al espíritu y,
preso en este anzuelo, él pronuncia lo divino. Mientras que el poeta
tenga aún necesidad de buscar acento métrico y no esté arrebatado por el
ritmo, su poesía estará falta de verdad. La poesía es una cosa muy otra
que la búsqueda insípida y vana de la rima. Ningún espíritu de cierta
profundidad se complacería en ello. Solamente cuando el pensamiento se
ve en la imposibilidad de expresarse por otro medio que no sea el ritmo,
cuando el ritmo se convierte en el único y solo medio de expresión,
solamente entonces hay poesía... Para que el espíritu devenga poesía
tiene que llevar en sí mismo el misterio de un ritmo innato. Solamente
en ese ritmo puede vivir y hacerse visible, pues el ritmo es el alma del
espíritu.
....y toda obra de arte no es sino un solo y mismo ritmo; la cesura es
en él el momento de reflexión, el espíritu se revuelve, y después,
arrebatado por lo divino, se precipita a su fin. Así se revela el
dios-poeta. La cesura es para el espíritu humano el punto en el que
queda suspensa y sobre el que se posa el rayo divino".
"Todo no es más que ritmo; el destino del hombre es un solo ritmo celeste, como toda obra de arte es un ritmo único".
"Lo que buscas ya te sale al encuentro", "A menudo es preciso callar,
faltan nombres sagrados" escribe el poeta en su larga elegía "Retorno a
la patria".
"Creo en una futura revolución de las ideas y modos de representación que hará enrojecer de vergüenza a todo lo anterior".
LA BALADA DEL VIEJO ZIMMER
Este es el testimonio de Kunhne, un visitante de Hölderlin y su charla
con el carpintero Zimmer que cuidaba del poeta (aún en vida) durante su
locura en ocasión de esta entrevista, que en perspectiva queda como el
"reportaje" soñado.
Zimmer: Está en mi casa desde el momento en que lo soltaron de la
clínica. Lo tuvieron allí dos años, lo medicaron, lo revolvieron de
arriba a abajo sin encontrar que era lo que tenía. No pudo decir a nadie
qué le faltaba. Lo que tiene de más, eso es lo que le ha vuelto loco.
A decir verdad, no está loco, lo que se dice loco. Tiene perfectamente
sano el cuerpo, su apetito es bueno, se bebe su buen medio litro todos
los días a la misma hora. Duerme bien salvo con los fuertes calores del
verano: entonces se le oye subir y bajar las escaleras toda la noche.
Pero no hace mal a nadie. También sabe pensar, hablar, tocar música y
hace todo lo que hacía en otros tiempos.
Visitante: ¿Pero sin continuidad?
Zimmer: ¡Ah, sí, así es!
Visitante: ¿Y cómo ha podido durar tanto tiempo este estado sin crisis, sin interrupción?
Zimmer: Si se ha vuelta loco no es por falta de espíritu, sino a fuerza
de saber. Cuando un vaso está demasiado lleno y se tapa, tiene que
estallar. Pues bien, si se recogen los restos, se ve que todo lo que
había adentro se ha esparcido. Todos nuestros sabios estudian demasiado,
se llenan hasta el cuello, una gota de más y eso se desborda. El
entusiasmo por el paganismo lo ha hecho descarrilar, y todos sus
pensamientos se han detenido en un punto, alrededor del cual gira y gira
sin cesar. Gira todo el tiempo hasta que cae abatido, al límite de sus
fuerzas
Visitante: Se habla de una historia de amor...
Zimmer: Créame. No es así, en absoluto. Una vez cumplidos los treinta el
amor ya no trastorna la cabeza. La causa de todo es su manía de saber y
no la dama de Frankfurt.
Hay que tomarle como a un niño y entonces es dulce y amable... En
tiempos yo lo llevaba a los viñedos. Me jugó toda clase de bromas. Se va
a pasear al jardín, golpea el vallado, junta hierbas y flores, hace
ramilletes y después los destroza.
Todo el día está hablando en voz alta, haciéndose preguntas y respondiéndose –todo el tiempo.
Cuando está cansado de haber andado se retira a su cuarto, declama al
vacío con la ventana abierta, no sabe como desembarazarse de su gran
saber. A veces se sienta al piano y toca durante cuatro horas sin cesar,
como si quisiera hacer salir hasta la última brizna de su saber. Y
siempre el mismo tono monótono, uno ya no sabe donde meterse en toda la
casa. Tengo que dominarme con todas mis fuerzas para que no me estalle
la cabeza. Pero por otra parte a menudo toca muy bien. Lo único molesto
es el ruido de sus uñas demasiado largas. Es toda una batalla
cortárselas...
Visitante: ¿Aún escribe versos?
Zimmer: Casi todo el día...
Voy a advertirle una cosa. Usted habrá oído hablar de su hábito de
otorgar títulos a todos los extraños que se le acercan. Es su modo de
mantener a la gente a distancia. No hay que confundirse, es un hombre
libre a quien no le gusta que lo pisen. Mire, cuando abruma a alguien
con tantos títulos , es su modo de decir: “déjeme en paz”... Pero aquí
está hoy está de muy mal humor. Dice que desde esta mañana la fuente de
la sabiduría está envenenada y que los frutos del conocimiento son sacos
vacíos, engaños. Se habrá usted fijado que estaba sentado sobre el
manzano, rompía las ramas muertas y quitaba las hojas secas. Muchas
veces sus palabras confusas encierran mucho sentido...
Hölderlin muere tranquilamente, en su habitación en 1843. Un año después nace otro Friedrich.
Friedrich Nietzsche.
EPITAFIO EN LA TUMBA DE HOLDERLIN
"Que en lo más sagrado de la tempestad
caigan los muros de mi mazmorra,
ennoblecido y libre peregrino
mi espíritu hacia la tierra desconocida".
© Javier Galarza