«Lo que la música ha perdido con él es inconmensurable: su genio se elevaba a tal altura, ya en esa primera sinfonía que escribió con apenas 20 años, que no exagero al decir que fue él el fundador de la Nueva Sinfonía, tal y como yo la entiendo. Pero lo que quería no llegó a conseguirlo plenamente. Es como si alguien lanzase algún objeto con todas sus fuerzas pero, todavía poco hábil, no alcanzase plenamente su objetivo. Pero yo sé adónde quería llegar. En efecto, Rott se encuentra tan próximo de aquello que me resulta más personal e íntimo que ambos somos dos frutos del mismo árbol, nacidos del mismo suelo, nutridos por el mismo aire. Hubiera podido aprender mucho de él y, quizá, hubiéramos explotado los dos a fondo el contenido de esta nueva época que está en vías de brotar para la música».
Incluso el siguiente poema nos lo revive, disfrútenlo:
Rott in Frankfurt: Tantalizing ‘What-Ifs’ of Genius, Plagiarism, and Madness with Paavo Järvi & Frederick Pollack