Sunday, December 27, 2015

Ernst Balcke (1887-1912)

 
Ernst Balcke (1887-1912) 
No. 85 / Diciembre 2015 - Enero 2016

Expresionistas alemanes núm. 85:
Ernst Balcke
Paula Ludwig
Franz Werfel
Poetas alemanes núm. 85:
Julia Engelmann
Odile Kennel
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Traducción de S.W. Artur Beyer


Die Selbstmörderin

Auf ihrer Brust klebt eine gelbe Kröte;
die regt sich nicht; ihr Purpurauge droht
voll Angst und Eifersucht tief durch die Röte
des schwülen Abends, der im West verloht.

Zwischen den schlanken, weißen Fingern blinken
die Kelche kaum entkeimter Wasserrosen,
grüngelbe Tange hängen in den losen,
aschblonden Haaren, die zum Grunde sinken.

Die kalten, blauen Lippen legen sich
wie Lapislazuli um ihre Zähne;
der scharfe Kiel eines der vielen Kähne
riss, rot wie Karmosin, tief einen Strich

Durch ihre Stirn. Schwer, langsam gleitet sie,
nicht Wind noch Welle sind da, die sie rühren.
Vom schlanken Halse bis herab zum Kinn
des Froschlaichs schwarze Fäden sie umschnüren.

Sie treibt zur Stadt. Gelbgraue Dünste kauern
wie fahle Hunde um des Himmels Rund.
Ein Dampfer rauscht; von ölig-schmutzigen Schauern
wird überschüttet ihr sehnsüchtiger Mund.

Zwischen verfallenen Häuserfronten windet
hindurch sich ihr einst heiß geliebter Leib.
Durchs Dunkel, horch, von höchsten Wonnen kündet
leis singend, irgend ein glückseliges Weib ––

Das Licht auf ihrer Haut erlischt. –– Den Nebel
wälzt aus den Brückenlöchern vor der Wind.
Von einem Dampferdeck bespeit ein Flegel
ihr süßes Antlitz, das im Grau zerrinnt.


La suicida

Pegado a su pecho un sapo amarillo
que no se mueve, su ojo púrpura amenaza
lleno de angustia y celos en el rojo oscuro
de la tarde bochornosa que se consume en el oeste.

En sus delgados dedos blancos brillan
los cálices de unos nenúfares apenas purificados,
algas de un verde amarillento cuelgan de su cabello
rubio ceniza que desciende suelto hacia el fondo.

Los labios fríos y azules enmarcan
los dientes como lapislázuli;
la quilla aguda de algún barco
pintó en su frente una honda línea roja

como el carmín. Flota pesada, despacio,
no hay ni viento ni ola que la mueva.
Del esbelto cuello para abajo hasta el mentón
la ciñen los hilos negros de las huevas de rana.

Flota hacia la ciudad. Humos amarillentos al acecho
como perros pálidos rodean el cielo.
Un barco pasa murmurando; sucios chubascos
aceitosos llenan su boca anhelante.

Entre fachadas desmoronadas se desliza
su cuerpo antes tan ardientemente deseado.
¡Escucha!, en la oscuridad una mujer canta bajito
y recuerda feliz placeres supremos.

La luz se extingue en su piel. El viento
empuja la neblina por los hoyos del puente.
Un joven vulgar, desde la cubierta de un barco,
le escupe en su dulce rostro derritiéndose en el gris.



Winter

Und plötzlich ist in einer Nacht des Winters
endloses Lilienfeld emporgesprossen,
wie Riesenmohn hängt rot die Sonne drüber,

Wie eine süße Nymphe in Narzissen,
auf die verliebt der dicke, rote Schädel
sich des vernarrten Faun herniederneigt.

Gleich einem Schwan, der auf dem breiten Rücken
die rote Rose trägt der Königin
als Zeichen ihrer Liebe dem Geliebten.

Wie ein Gemach, darin die weißen Kleider
der Braut am Boden keusch und einsam ruhn,
indes die rote Ampel träumt und lächelt. –

Wie eine Mutter, fiebernd, aus den Kissen
die Arme schlohweiß, starr emporgereckt,
das Neugeborne auf den Händen wiegt.


Invierno

Y de repente, en una noche de invierno
creció un campo interminable de azucenas,
con el sol colgado encima como amapola gigante,

Como una dulce ninfa entre narcisos,
contemplada desde arriba por la testa
gorda y roja de un fauno amoroso.

Cual un cisne que en su ancha espalda
lleva la rosa roja de la reina
al amante como prueba de amor.

Como un aposento donde el vestido
de la novia descansa solo en el suelo castamente,
mientras el farol rojo sueña sonriendo.

Como una madre que temblando en las almohadas,
estirando sus entumecidos brazos canos,
mece al recién nacido en sus manos.



Angenehme Gesellschafter

Die Teufel rannten mit ihm, Schritt für Schritt,
so sehr er lief, er konnte sie nicht meiden,
er musste Schmutz und Stank der Eklen leiden.
Sie liefen mit, sie liefen mit, mit, mit.

Sie rülpsten in der Morgensonne Röte,
mit ihren Schwänzen schlugen die Reflexe
des Lichts sie aus, und fette, schwarze Klexe
von dickem Schleim spieen sie in die Beete.

Das Frühlingslaub zerrieben sie zu dürren,
staubgrauen Pulvern, in den Abend glotzten,
den seligen, sie wie Ferkel, und sie kotzten
in Weiher, welche Glanz und Traum umschwirren.

Sie trieben programmatisch die Entweihung,
all Übles stopften sie in seinen Schlund,
bis er, mit jäher Geste der Befreiung,
des Gifts Erlösung warf in seinen Mund.


Acompañantes agradables

Los diablos corrían con él, paso a paso,
por mucho que corría, no podía evitarlos,
tenía que soportar de los asquerosos la mugre y la peste.
Con él corrían, con él, con él, con él.

Eructaban en el rojo sol matinal,
con golpes de sus colas extinguían los reflejos
de la luz y escupían gordas manchas negras
de flema espesa en los canteros.

Molían el follaje primaveral en polvos
áridos y grises; a la beata tarde mironeaban
como puercos; y vomitaban
en estanques donde revolotean sueños y resplandor.

Se dedicaron de manera sistemática a la profanación,
atiborraron de maldad su garganta,
hasta que, con un gesto brusco de liberación
se echó a la boca el veneno redentor.

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