Wednesday, October 9, 2013

Novalis Poema

Dedicatoria (de Enrique de Ofterdingen)”, de Novalis



Sólo tú has despertado en mí el impulso noble
de mirar hondamente el corazón del mundo;
con tu mano me diste entera confianza
que me llevó seguro por todas tempestades.
Alimentaste al niño de profundos presagios
y tú lo condujiste por prados fabulosos;
como imagen perfecta de la mujer más tierna
su corazón llevaste a la emoción más alta.
¿Qué es eso que me ata a las cuitas terrenas?
Mi corazón, mi vida, ¿no serán siempre tuyos?
¿No habrá de protegerme tu amor en esta vida?
Al noble arte quiero por tu amor consagrarme,
pues tú, adorada, quieres convertirte en mi musa,
y en el tranquilo espíritu que proteja mis versos.
Aquí, bajo el secreto poderío del canto,
en sus trasmutaciones eternas nos saluda;
allí el país bendice como paz infinita
y mientras aquí una juventud nos envuelve.
Es él quien en los ojos claridades derrama
y de las artes sabe mostrarnos el sentido,
y el corazón del hombre fatigado o alegre
en él, intensamente, con gran fervor se gozan.
En su pecho abundante he bebido la vida,
por él en todo cuanto yo soy me he convertido,
y hacia él he levantado exultante mi rostro.
Mi más alto sentido, sin embargo, dormía;
vino el canto flotando hasta mí como un ángel,
y me elevé en el aire, despierto, entre sus brazos.
en Antología de la poesía universal, 1968


DEDICATION

Thou didst to life my noble impulse warm,
Deep in the spirit of the world to look.
And with thy hand a trusting faith I took,
Securely bearing me through every storm,
With sweet forebodings thou the child didst bless,
To mystic meadows leading him away,
Stirring his bosom to its finest play,
Ideal, thou, of woman's tenderness.
Earth's vexing trifles shall I not refuse?
Thine is my heart and life eternally,--
Thy love my being constantly renews!
To art I dedicate myself for thee,
For thou, beloved, wilt become the Muse
And gentle Genius of my poesy.
In endless transmutation here below
The hidden might of song our land is greeting;
Now blesses us in form of Peace unfleeting,
And now encircles us with childhood's glow.
She pours an upper light upon the eye,
Defines the sentiment for every art,
And dwells within the glad or weary heart,
To comfort it with wondrous ecstasy.
Through her alone I woke to life the truest,
Drinking the proffered nectar of her breast,
And dared to lift my face With joy the newest.
Yet was my highest sense with sleep oppressed.
Till angel-like thou, loved one, near me flewest.
And, kindling in thy look, I found the rest.

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