Monday, July 30, 2012

Justo Sierra presencia el cuchi cuchi

Vimos luego el cuchi cuchi, la famosa danza del vientre, bailada o expresada, diremos, por una egipcia de grandes ojos urentes, negros como la hoguera del pecado, de gran boca roja, a manera de herida abierta, y espantosamente sensual sobre la dentadura de marfil africano. A compás de un rítmico movimiento de caderas, el vientre desnudo comienza por plegarse en ondas concéntricas y acaba por verdaderas gesticulaciones convulsivas que le dan un siniestro aspecto de mascarón de fauno epiléptico; no he visto nada ni más curioso ni más horrible. A seguida una blondina y enjuta americana se presentó a hacer lo mismo, y a pesar de sus abominables contosrsiones, no logró sino hacer reír; era la caricatura odiosa y repugnante del cuchi cuchi. No, los cabellos rubios no casan sino con el sensualismo inconsciente de Ofelia o con el pecado sentimental de Gretchen, no con este animalismo erótico de las regiones que el desierto lame con su lengua de fuego.
 
Justo Sierra, En tierra yankee. En el tomo 6 de las Obras completas, UNAM, 1948, p. 174

Justo Sierra presencia el cuchi cuchi [de aquí lo tomé]

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